Anabel Pantoja ha encendido las alarmas entre sus seguidores tras compartir unos preocupantes mensajes en pleno descanso estival en Gran Canaria junto a su pareja, David Rodríguez, y su pequeña hija. La sobrina de Isabel Pantoja, que vive días inolvidables entre paseos en barco con amigas como Amor Romeira y escapadas a Malta o Sevilla, ha tenido que interrumpir la calma de sus vacaciones para lanzar un desesperado llamamiento de auxilio en sus redes. Tras intentar mantener la calma y agotar todas las alternativas a su alcance durante varias noches en vela, la influencer no ha podido más y ha roto su silencio confesando finalmente la dolencia que padece: unos severos y violentos ataques de tos seca que le provocan intensos vómitos en plena noche.
Buscando desesperadamente una solución, Anabel abría una casilla en sus redes para pedir consejo a su comunidad rogando ayuda: "Por favor, si sabéis de algún remedio más...". La colaboradora mostraba el arsenal de productos acumulado en su mesilla admitiendo con impotencia que la medicina convencional no le ofrece respuestas: "En la farmacia no me dan más nada aparte del jarabe, pastillas para chupar y el spray".
Explicando con total naturalidad la severidad del episodio, la sobrina de la tonadillera relataba con crudeza el tormento que vive de madrugada: "Me dan ataques de tos porque se me queda la garganta seca y me entra un picor... la tos es tan, tan fuerte que me hace vomitar, me hago pipí y todo". Intentando restarle dramatismo con su sentido del humor, bromeó sobre su rutina casera sintiéndose al "ser una señora" y aclarando que "Lo de la cebolla ya lo he probado". Lamentablemente, nada surte efecto: "No ha servido de nada. Me han dado ataques de tos hasta las tres y cuatro de la mañana".
El verano lleno de respuestas a los ataques
Pese a este bache físico, Anabel mantiene el ánimo alto apoyándose en su familia y recordando fechas especiales. Recientemente felicitaba a su tía Isabel por sus 70 años remarcando "Lo agradecida que te estaré siempre", y a su pareja señalando con guasa: "Con más crisis que la bolsa de Nueva York, aquí estamos celebrando". En la bonita dedicatoria, Anabel también hizo referencia, entre risas, a la diferencia de edad que existe entre ambos, otro de los aspectos sobre los que más se ha criticado desde que comenzaron su historia de amor. Sin perder su característico tono desenfadado, la sevillana, de 40 años, dejaba claro que "aunque hablen y opinen" ellos siguen juntos e inseparables.
Sin embargo, este malestar coincide con agrias críticas recibidas tras mostrar su rutina como madre. Harta de ser juzgada, Anabel estallaba rotundamente: "Me está dando un poco de miedo el ser yo misma y contaros mi día a día y mi vida. Es verdad que al ser un personaje público y estar expuesta en redes cada uno puede opinar. La libertad de expresión es lo que hay. Llevo ya bastantes años con críticas a mi vida privada y a mi físico. Si no te gusto, no entres en mi perfil".
Tajante y dolida, la sevillana zanjaba la polémica defendiendo el cuidado de la pequeña Alma: "Ha sido una mierda. Lo hice con toda la ilusión del mundo y, evidentemente, me gusta leer cosas bonitas y no negativas. Vais de nutricionistas, qué es correcto y no es correcto para la alimentación de una bebé o por qué me pongo tapones. Mi habitación no tiene puertas y Alma duerme al final con la puerta abierta. Utilizo tapones porque tengo problemas, pero escucho a mi hija". Una lección de sinceridad de Anabel en un verano lleno de emociones. Además, quiso dejar claro: "Yo no soy un saco de boxeo. Puedo parecerte gordita, que no tengo cuerpo o que qué mal la comida que le doy a mi hija, pero creo que no tenéis que aprovecharos de ese ensañamiento. No estamos en guerra. No tenéis que destruirme, me hacéis más fuerte", concluyó.









