El diseñador Miguel Palacio y Alejandra Conde terminaron en los tribunales después de más de 20 años de amistad y una estrecha colaboración profesional. Según revelan a ¡HOLA! fuentes cercanas, entre ambos existía un vínculo especialmente profundo: se consideraban casi como hermanos, vivieron bajo el mismo techo y compartían una relación de absoluta confianza. Su amistad comenzó a afianzarse en julio de 2004, cuando el modisto diseñó el vestido de novia que Alejandra lució en su boda, celebrada en su finca sevillana de Los Carrizos. El vínculo se hizo aún más sólido cuando la hija de Mario Conde apoyó a Palacio en un momento difícil, le ofreció alojamiento en distintas propiedades familiares y ambos pusieron en marcha un proyecto empresarial de moda. Sin embargo, todo cambió en octubre de 2021, cuando una fuerte discusión puso fin tanto a su amistad como a la sociedad que compartían.
A partir de entonces, y durante meses, el diseñador envió de forma reiterada mensajes a Alejandra, difundió conversaciones privadas y se puso en contacto con personas de su entorno, además de realizar algunas intervenciones públicas con comentarios críticos hacia ella. En ese contexto, llegó a enviar un mensaje de carácter especialmente delicado. Esta situación generó en Alejandra un notable malestar emocional, afectando a su tranquilidad y a su día a día, por lo que necesitó apoyo psicológico. Finalmente, decidió acudir a la vía judicial e interponer una denuncia por acoso.
Cinco años después de que estallara públicamente el conflicto, Miguel Palacio y Alejandra Conde han llegado hace unos días a un acuerdo judicial que pone fin al procedimiento y el diseñador deberá hacer frente a la condena: una sanción económica durante 16 meses, con una cuota diaria de nueve euros, así como la prohibición de acercarse a Alejandra Conde a menos de 500 metros y de comunicarse con ella por cualquier vía durante dos años, medidas que ya se consideran cumplidas por el tiempo en que permanecieron vigentes de forma cautelar.
¡HOLA! se ha puesto en contacto con fuentes cercanas a Miguel Palacio, que explican que el diseñador optó por alcanzar este acuerdo movido por el arrepentimiento y por su deseo de poner fin al enfrentamiento "Lo ha pasado muy mal porque eran muy amigos y lamenta profundamente haber reaccionado así". El modisto siente un gran cariño por Alejandra y "le desea lo mejor", nos señalan. En ese mismo sentido, explican que Palacio ha querido cerrar esta etapa definitivamente, "desea pasar página" y dejar atrás este conflicto, ya que la ruptura fue para él "como un divorcio" debido al estrecho vínculo que mantenían, llegando a considerar a Alejandra como una hermana.
Con esta sentencia firme, que incluye la aceptación de los hechos por parte del diseñador por un delito de acoso, se pone fin al conflicto judicial y a una etapa especialmente compleja en lo personal para Miguel Palacio. Según nos revelan fuentes cercanas, el modisto, uno de los nombres más destacados de su generación, está inmerso y muy centrado en nuevos proyectos, en concreto uno que verá la luz en 2027. Con la mirada puesta en esta nueva etapa, el modisto deja atrás una relación que pasó de una amistad casi fraternal y una estrecha colaboración profesional al enfrentamiento en los tribunales.






