Sus bailarinas eran un mito a su altura y los polos de Fred Perry que vestía envolvían su humilde constitución. De Amy Winehouse se ha dicho casi de todo, pero 15 años después de su muerte su figura sigue siendo un mito incontestable: el de aquella joven de voz prodigiosa que nos dejó a los 27 años tras cambiar la industria de la música. La cantante fue hallada muerta en su piso de Camden, al norte de Londres, la tarde del sábado 23 de julio de 2011, a los 27 años -la trágica fecha . Winehouse tenía 416 miligramos de alcohol por decilitro en sangre, una cantidad suficiente para provocarle un estado comatoso y deprimir su sistema respiratorio. Los paramédicos la encontraron muerta, completamente vestida, con un ordenador portátil sobre la cama y botellas vacías de vodka en el suelo.
"Decían que se había suicidado, que murió por las drogas y quise dejar las cosas claras. La prensa nunca reconoció que Amy se había desintoxicado durante casi tres años. Incluso ahora, cuando ha pasado tiempo y se sabe lo que pasó, viene algún periodista diciendo que era una drogadicta. No es verdad", dijo su padre Mitch en una entrevista con Vanity Fair España hace unos años. "Siempre había rechazado las drogas duras pero se enamoró de Blake. Si él hubiera sido un montañero o un paracaidista, ella hubiera escalado montañas o se hubiera lanzado en paracaídas. La cuestión es que él era un drogadicto", añadió.
La relación de Amy Winehouse con Blake Fielder-Civil fue un romance oscuro y tumultuoso. La pareja se conoció en un pub londinense en 2005. Se casaron en 2007, se divorciaron en 2009, y su volátil dinámica inspiró gran parte de Back to Black, uno de los grandes discos del siglo, además del magnum opus de la propia Amy. Su relación fue objeto de un intenso escrutinio por parte de los medios de comunicación, y Fielder-Civil -que se encontraba en prisión durante el funeral de la cantante, allí estuvo un año a raíz de una pelea en un pub- fue ampliamente culpado por el público y la familia de Winehouse de haberla iniciado en las drogas duras. A lo largo de los años, Fielder-Civil ha hablado abiertamente sobre su relación en diversas entrevistas, expresando su arrepentimiento por cómo se desarrollaron los acontecimientos, pero rechazando la versión de que él fuera la única causa de los problemas de la artista con la adicción.
"Rompería una pared para ayudar a mi hija, tal y como le dije a ella. Sacas fuerzas de donde no las hay. Si hay gente que merodea y pone en peligro a tu hija, haces cosas de las que no pensabas que fueras capaz. No me vanaglorio de ello, pero protegí a Amy, o lo intenté. Ella estaba orgullosa de mí y creo que es una de las razones por las dejó las drogas", admitía a la revista con motivo del lanzamiento del libro Amy, my daughter. Y es que, más allá de las declaraciones y los análisis póstumos de la vida romántica de Amy, o de los diversos documentales y biopics que se han llevado a la gran pantalla para intentar recoger las piezas de su puzle, su padre ha tenido diversos problemas relacionados con su herencia que han pasado más desapercibidos para la prensa de la crónica social.
Así quedó la herencia de Amy Winehouse
Amy tenía más de 4.7 millones de euros en activos en el momento de su muerte, según The Sun, pero después de pagar impuestos y facturas la cantidad disminuyó a casi 3.5 millones. Los padres de la cantante, Mitch y Janis, recibieron toda la fortuna y el ex marido de la cantante, Blake Fielder-Civil, no recibió nada de su cuantiosa fortuna. Fuentes cercanas al diario desvelaron en el momento de su muerte que "Amy no tenía ni idea de cuánto dinero tenía, y desde luego saberlo no estaba en el primer puesto de su lista de prioridades". Es importante saber dos cosas: la primera, Amy Winehouse no dejó testamento tras su fallecimiento en 2011; y la segunda, el legado económico y los derechos de imagen de la artista siguen generando ingresos.
Pese a haber recibido de forma íntegra su fortuna, Mitch ha tenido diversos problemas con su legado monetario y tangible, teniendo un desencuentro judicial con dos de las mejores amigas de la artista a causa de la gestión de sus bienes. Hablamos de Naomi Parry -quien también fue su estilista desde 2006, aunque se conocían desde los 19 años- y Catriona Gourlay, dos amigas que compartieron piso y vida con la cantante antes de su fatídica muerte el 23 de julio de 2011. 14 años después de su fallecimiento, el padre de Amy las demandó porque, según él, subastaron indebidamente posesiones de la artista que no les pertenecían. Mitch perdió recientemente el juicio, el pasado 20 de abril, despejándose esta nueva página en la trágica historia de la cantante. ¿Por qué demando a sus amigas?
El origen de la disputa judicial se remonta a 2021, cuando medios de todo el mundo se hicieron eco de una subasta de más de 800 artículos de la cantante cedidos por su familia. Fue todo un éxito y recaudó alrededor de cuatro millones de dólares en total, con una gran parte del dinero destinado a la Amy Winehouse Foundation. Mitch Winehouse, en calidad de administrador de la herencia de su hija, demandó a Parry y a Gourlay alegando que se habían beneficiado de la venta de docenas de artículos en subastas celebradas en Estados Unidos entre 2021 y 2023.
¿Qué artículos se vendieron en la subasta?
Entre los artículos subastados se incluía el vestido diseñado por Parry que la cantante lució en el último concierto de su carrera, en Belgrado. También estaban las botas que Winehouse vistió para la portada de su primer álbum, Frank (2003), o un par de zapatillas de ballet manchadas de sangre que llevó puestas tras una pelea con su exmarido, Blake Fielder-Civil, y que ya forman parte de la cronología vital de la cantante. En la subasta, todos los objetos que se vendieron se consideraban "propiedad de Amy Winehouse y usados por ella". El tribunal tuvo conocimiento de que el catálogo de la subasta contenía 834 artículos y de que la venta recaudó 1,4 millones de dólares -cerca de 1.27 millones de euros- para el patrimonio de Amy Winehouse, de los cuales el 30 por ciento se destinó a la fundación, según la información publicada por The Guardian hace unos meses.
Los abogados de Mitch afirmaron en un juicio celebrado el pasado mes de diciembre que las dos mujeres habían "ocultado deliberadamente" las ventas y que el procedimiento judicial era su "único medio para obtener respuestas". Los abogados de Parry y Gourlay alegaron que los objetos eran o bien regalos de Amy Winehouse, o bien ya eran propiedad de sus clientas, y acusaron a Mitch Winehouse de presentar la demanda por "celos mezquinos", algo que él negó. Mitch nada pensaba que el dinero de la subasta de 2021 se repartiría entre él, la madre de Amy Winehouse, Janis, y la Fundación Amy Winehouse (AWF). En su fallo del pasado 20 de abril que zanjó la polémica judicial por sus bienes, la jueza adjunta del Tribunal Superior, Sarah Clarke KC, declaró: "Considero que ni la Sra. Parry ni la Sra. Gourlay ocultaron deliberadamente al demandante ninguno de los objetos objeto de litigio, y, aunque me equivocara al respecto, el Sr. Winehouse podría haber descubierto, con una diligencia razonable, qué objetos objeto de litigio poseían las demandadas".














