Giulia Sarkozy despertó la máxima expectación desde el mismo momento en el que llegó al mundo, el 19 de octubre de 2011, en una clínica de París. Era la hija de una pareja que despertaba fascinación. Su padre, Nicolas Sarkozy, era entonces presidente de Francia. Su madre, Carla Bruni, una primera dama con un destino singular: antes de entrar al Elíseo, había sido una supermodelo -una de las 'reinas' de las pasarelas en los noventa- que, después, triunfó como cantante. Se habían casado el 2 de febrero de 2008 en el palacio del Elíseo, tras un noviazgo casi 'relámpago', y pocos apostaban por aquel matrimonio, que, con el tiempo, demostró que la suya era una unión a prueba de obstáculos.
Cuando llegó ella, todos creían que aquella niña se llamaría Dalia. Sin embargo, contra todo pronóstico, fue su madre quien anunció que el nombre elegido para la pequeña era Giulia, en un guiño a su Italia natal -Carla nació en Turín y se trasladó al país galo con su familia siendo una niña-. Había nacido una "nueva embajadora de la moda francesa", vaticinaban algunos periódicos cuando Giulia apenas tenía una semana de vida y ya comenzaba a acaparar los primeros titulares. Y, quizá, lo terminará siendo, pero a sus catorce años, descubrimos que se ha convertido en una joven amazona que, por ahora, busca abrirse camino en la hípica.
La pasión de Giulia Sarkozy por la hípica y su yegua Valentine du Delta
A lomos de su querida yegua, Valentine du Delta, Giulia competía a finales de junio, a los pies de la Torre Eiffel. Regresaba al Longines Paris Eiffel Jumping, bajo la atenta -y siempre orgullosa- mirada de su madre.
En esta ocasión, no hubo suerte. "Por desgracia, las cosas no salieron como estaba previsto", reconocía. "Hay altibajos… pero sinceramente esto no va a determinar el amor que siento por mi yegua ni mi nivel de destreza".
Ha aprendido que lo importante es levantarse después de cada caída. Al fin y al cabo, este suponía su regreso a los circuitos tras un "buen susto" -el año pasado, tuvo una caída-, como contaba su entrenadora Laurie Lagrange a Paris Match. "Trabajamos mucho para que recuperara la confianza; de hecho, eso es a lo que nos hemos dedicado durante el último año". Y lo logró, porque Giulia ha recuperado la fortaleza para afrontar las nuevas competiciones.
Los inicios de la hija de Nicolas Sarkozy en la equitación
Giulia confesaba a la revista francesa Paris Match que se enamoró de los caballos cuando tenía siete años. Una pasión de la que decidió alejarse un tiempo, tras una mala caída, pero pronto se dio cuenta de que echaba de menos. "Varias amigas seguían montando, así que en 2021 les pregunté a mis padres si podía retomarlo". Ahí es cuando Valentine du Delta llegó a su vida, un auténtico flechazo -sus padres se lo regalaron hace dos años- para volver al deporte que ama. "Para mí es mucho más, se trata de tener una relación única con un animal”, y Valentine du Delta significa “muchísimo para mí”.
Junto a su entrenadora, Laurie Lagrange, se prepara para llegar a ser una avezada amazona, que sueña con competir con el equipo nacional juvenil francés, y cuenta con el total apoyo de sus padres. “Les estoy muy agradecida por ello”.
Las aficiones ocultas de Giulia Sarkozy: del rap francés al running
La equitación es su mundo, aunque hay otros que continúa explorando. En aquella entrevista también reconocía que, durante un tiempo, se planteó ser actriz, como su admirada Dove Cameron, pero aún "no estoy segura", explicaba, "todavía tengo tiempo" para decidir el camino.
Lo que sí tiene claro es que le encantan los idiomas. Aprendió rápido el italiano de la mano de su madre -que siempre le habla en este idioma- y de la que también ha heredado su amor por la música. Giulia y Carla suelen cantar juntas, pese a no compartir los mismos gustos musicales. La joven se decanta más por el rap francés -entre sus favoritos están Jul, Ninho y SDM- y artistas internacionales como Dua Lipa o Beyoncé.
Con su padre, Nicolas Sarkozy, comparte la pasión por el deporte y por el running –salir a correr con él es "su momento especial"-.
Cómo es la vida diaria y las redes sociales de Giulia Sarkozy
Sabe que su apellido suscita un gran interés. A veces, puede ser difícil lidiar con el peso de la fama, pero, en general, "sigue siendo una bendición, sobre todo, porque están muy presentes en mi vida".
Tanto Nicolas Sarkozy como Carla Bruni han procurado que tenga una vida lo más normal posible. Giulia disfruta de su tiempo libre con amigas, como como Shanyi, a la que llamaba "su hermana del alma" -se conocieron en la guardería- y suelen hacer muchos planes juntas. Van de compras, a la peluquería, a hacerse las uñas, al cine…
"La adolescencia es una etapa complicada, llena de dudas (…) Paso mucho tiempo pensando en lo que he hecho y en lo que podría haber hecho de otra manera... Siempre intento ponerle palabras a mis emociones".
Y, como cualquier joven de su generación, tiene perfil en redes sociales, donde acostumbra a compartir pequeñas cápsulas de su día a día con su caballo, aunque también hay espacio para el maquillaje y sus looks.









