Fue el pasado jueves cuando supimos que el padre de Juan Avellaneda había fallecido a causa de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), enfermedad que padecía, una triste noticia que el propio diseñador se encargó de anunciar poco más de un año después de hacer público su diagnóstico. Muy querido por la familia ¡HOLA!, dedicó gran parte de su vida a la difusión de la revista en Barcelona y vivió con enorme orgullo cada éxito profesional de su hijo. Ya jubilado, seguía esperando con ilusión cada nuevo número para ver al diseñador en nuestras páginas.
Días después de la triste noticia, Juan ha acudido a sus redes sociales para dedicarle una carta eterna a su progenitor, unas bellísimas palabras que han hecho eco en algunas de sus grandes amistades, como la de Ana Obregón o Sonsoles Ónega, que no han dudado en mandarle ánimo de forma pública. "No hay palabras de consuelo, no existen. Solamente decirte que lo siento muchísimo y mandarte mucho cariño y amor", ha dicho la primera. La misiva, que ha acompañado de fotos antiguas de sus padres, comienza así: "Ayer mi padre se fue. Se fue un luchador. Una buena persona. Un hombre trabajador, generoso y con unos valores que me acompañarán toda la vida. De él aprendí el valor del esfuerzo, la honestidad, el respeto por los demás y a intentar hacer siempre las cosas de corazón. Muchos de los valores que hoy forman parte de mí se los debo a él", expresa el diseñador.
Juan no ha dudado en ahondar en cómo la enfermedad afectó a su padre en el día a día. "La ELA fue apagando poco a poco su cuerpo, pero nunca consiguió apagar quién era. Hasta el último momento siguió siendo mi padre. Me siento inmensamente afortunado por haber podido acompañarle hasta el final y, sobre todo, por todo lo que pudimos decirnos, agradecernos y querernos durante este tiempo. Esos momentos serán uno de los mayores regalos que me ha dejado", ha expresado.
Por último, el diseñador le ha querido dedicar unas palabras a su progenitora, que ha estado al pie del cañón en esta etapa tan compleja para la familia: "Y no puedo dejar de mencionar a mi madre. Llevaban juntos desde los 13 años y verla cuidar de mi padre con tanto amor y dedicación durante toda la enfermedad ha sido una auténtica lección de amor". Finalmente, Juan ha querido lanzar un mensaje de apoyo "a todas las personas que convivís con la ELA, solo quiero deciros una cosa: os admiro profundamente. Sois auténticos luchadores. Mi padre afrontó esta enfermedad con una entereza que me hará sentir orgulloso de él toda la vida".
En su larga carta también hay una promesa que hizo a su padre antes de su fallecimiento. "Hoy escribo estas palabras porque le prometí a mi padre que haría todo lo posible por seguir dando visibilidad a la ELA. Si mi voz puede servir para que esta enfermedad deje de ser una gran desconocida y para que otras familias se sientan un poco menos solas, esa promesa habrá merecido la pena", cuenta. Se despide recordando sus últimas palabras y esos instantes finales vividos a su regazo: "'Te quiero. No llores'. 'Te quiero, papá'. Descansa. Siempre estarás conmigo".
El diagnóstico de ELA que hizo público hace un año
Fue en junio de 2025 cuando el diseñador decidió hacer público que su padre padecía esclerosis lateral amiotrófica (ELA), coincidiendo con el Día Mundial de dicha enfermedad. Lo hizo con un emotivo mensaje en sus redes sociales para dar visibilidad a una realidad que, desde hacía meses, había cambiado por completo la vida de su familia. "Desde que a mi padre le diagnosticaron ELA hace unos meses, todo cambió", escribió entonces.
A partir de ahí compartió algunas de las reflexiones más duras de este proceso, llegando a confesar: "Se fue a dormir un domingo y el lunes no se podía mover". Y también una frase que resumía la impotencia con la que afrontaban la enfermedad: "Es vivir sin esperanza". Aun así, a pesar del gran desánimo que se instaló en su vida tras conocer este terrible diagnóstico, el diseñador insistía en que el papel de la familia es fundamental. "Lo único que puedes hacer es estar, acompañar y entretener".
La enfermedad de su padre llegó, además, en un momento especialmente delicado para Juan Avellaneda. Apenas unos meses antes de conocer el devastador diagnóstico de su progenitor, el diseñador había permanecido ingresado durante más de una semana a causa de una neumonía derivada de una gripe A. Aquel complicado episodio de salud le hizo revivir antiguos miedos relacionados con el cáncer de testículo que superó cuando tenía tan solo 26 años.













