Mide 1,95 metros, es noruego, luce una llamativa melena rubia y tiene un físico que recuerda al de un auténtico vikingo. Si hasta hace unas horas su nombre no te decía demasiado, es muy probable que desde ayer hayas oído hablar de Erling Haaland. Para los aficionados al fútbol no necesita presentación, ya que es el delantero del Manchester City y uno de los mejores goleadores del mundo. Pero para muchos otros se ha convertido ahora en un rostro familiar después de firmar un brillante partido con Noruega y conducir a su selección hasta los cuartos de final del Mundial 2026. Sin embargo, cuando abandona el césped y se apagan los focos, hay una persona capaz de conseguir algo que parecía imposible: hacer que el futbolista deje de pensar en fútbol.
Se llama Isabel Haugseng Johansen, tiene 22 años y prefiere llevar una vida lo más discreta posible. Sin embargo, el gran momento que vive Haaland en el Mundial ha despertado el interés por conocer quién es la mujer que lleva años a su lado. Lo curioso es que su historia comenzó mucho antes de la fama, cuando ambos crecían en el mismo pueblo noruego y compartían una misma pasión, su amor por el fútbol.
¿Cómo comenzó la relación entre Erling Haaland y su novia Isabel Haugseng?
Pocas historias de amor empiezan con una confesión tan inesperada.
Aunque ambos se conocían desde niños porque crecieron en Bryne, una pequeña localidad del suroeste de Noruega, el romance no comenzó hasta 2021. Lo más curioso es que fue Isabel quien tomó la iniciativa.
"Ella me envió un mensaje. Fue ella quien se interesó por mí; yo no fui quien se interesó por ella", confesó el delantero entre risas en una entrevista concedida a la televisión pública noruega NRK
Lejos de alimentar el mito del futbolista conquistador, Haaland nunca ha tenido problema en reconocer que fue ella quien rompió el hielo.
Infancias paralelas
Su historia tiene un detalle que parece sacado de una película romántica.
Los dos jugaron en las categorías inferiores del Bryne FK, el club donde comenzó la carrera del delantero. Isabel militaba en el equipo femenino mientras Haaland empezaba a destacar con los chicos.
Sin embargo, cuando años después hablaron de aquellos primeros encuentros, descubrieron que solo uno de los dos los recordaba.
"Ella dice que me veía muchas veces cuando éramos pequeños, pero yo no me acuerdo", reconocía el delantero con total naturalidad.
Hoy ambos lo cuentan como una divertida anécdota y hasta bromean con que quizá el destino llevaba mucho tiempo preparando su historia.
Isabel también jugó al fútbol
La pasión por el deporte ha sido uno de los pilares de la relación.
Isabel comenzó a jugar al fútbol con apenas 13 años en el mismo club donde se formó Haaland. Aunque nunca dio el salto al profesionalismo, conoce perfectamente el deporte, algo que el delantero considera una enorme ventaja.
"Es genial porque entiende de fútbol", ha explicado en más de una ocasión.
Eso sí, también ha confesado entre risas que su pareja termina cansándose cuando él quiere seguir viendo partidos incluso después de regresar a casa.
Su hobby compartido: jugar al Minecraft
Quizá la curiosidad más sorprendente de todas es lo que ocurre cuando llegan a casa.
Mientras muchos imaginan una vida de lujo, viajes y fiestas, la rutina de ambos es mucho más sencilla.
"Preparo la cena", confesó Haaland recientemente a la agencia de noticias noruega NRK
Después llega el momento más inesperado.
"Jugamos al Minecraft. Nos sentamos a construir casas y a pasar el rato", contó entre risas.
Ese tipo de planes cotidianos es precisamente lo que más valora el delantero, que siempre ha defendido una vida muy tranquila lejos del ruido mediático.
Padres primerizos
En diciembre de 2024 nació el primer hijo de la pareja.
Desde entonces, Haaland asegura que su vida ha cambiado completamente... y para mejor.
"Nunca me he sentido mejor", confesó.
Según él, convertirse en padre le ha permitido desconectar mentalmente del fútbol cuando cruza la puerta de casa.
"Cuando llego a casa ya no pienso en fútbol. Me relajo mucho más. Creo que tengo que darle las gracias a mi hijo", llegó a decir.
Una reflexión poco habitual en un futbolista obsesionado durante años con mejorar cada detalle de su rendimiento.
Una influencer diferente
Aunque supera ya el medio millón de seguidores en Instagram, Isabel nunca ha querido convertirse en una estrella.
Comparte fotografías de viajes, moda o algunos momentos junto a Haaland, pero siempre manteniendo un perfil muy discreto.
En una reciente entrevista concedida a una revista escandinava KK confesó cuál es su prioridad.
"Quiero proteger a mi familia, pero también me gustaría que la gente pudiera conocerme un poco mejor. Lo difícil es saber dónde está el límite", explicó.
Un equilibrio que ha conseguido mantener desde que comenzó su relación con uno de los futbolistas más famosos del planeta.
Y Mientras Haaland sigue batiendo récords sobre el césped, Isabel no se pierde un solo partido desde la grada.
Durante el Mundial ha acompañado al delantero en cada encuentro, luciendo con orgullo la camiseta de Noruega y convirtiéndose, casi sin querer, en una de las imágenes más comentadas del campeonato.











