Ibrahim Al Shami y el gran reto de Adriano en 'La Promesa': cuatro meses de preparación y un miedo muy real


El actor sevillano, de 31 años, da vida a uno de los personajes que más ha evolucionado dentro de la serie diaria de RTVE


4 meses de ensayo y un miedo real: las claves con las que Ibrahim Al Shami construyó la ceguera de Adriano en ‘La Promesa'© RTVE
6 de julio de 2026 a las 16:00 CEST

Adriano es uno de los personajes que más ha crecido en La Promesa y ahora atraviesa un momento especialmente delicado, marcado por su historia con Martina (Amparo Piñero), con quien ha vivido un acercamiento lleno de dudas, culpa y miedo a ser descubiertos. Sin embargo, la relación no termina de avanzar porque él la considera imposible al sentir que está traicionando a Jacobo (Gonzalo Ramos), el prometido de ella. Esto finalmente le lleva a romper con la joven, dejándola destrozada. En paralelo a este conflicto sentimental, el personaje interpretado por Ibrahim Al Shami afronta uno de los giros más duros de la serie: la pérdida de visión tras una grave enfermedad que ha cambiado por completo su día a día. Ahora, poco a poco, parece estar viendo la luz —además de manera literal—, ya que ha empezado a distinguir sombras.

Meses de preparación para construir la ceguera de Adriano

Para preparar la ceguera de Adriano, Ibrahim hizo una preparación previa  emeses por su cuenta© RTVE

Más allá de la trama, que tiene a los seguidores completamente enganchados, lo que más ha llamado la atención es el trabajo interpretativo que hay detrás de la ceguera de Adriano, un reto que el propio actor ha abordado con una preparación muy meticulosa. “Me tiré unos cuatro meses ensayándolo por mi cuenta con mi coach, Jorge Elorza”, ha explicado Al Shami en una entrevista con Cultura en Serie.

Ibrahim decidió preparar esta nueva etapa de su personaje mucho antes de llegar al set para poder ajustar después cada detalle con el equipo de la serie. “A mí me gusta trabajar mucho ese tipo de cosas y cuanto más complicado, mejor”, ha asegurado. El objetivo era claro: alejarse de representaciones convencionales. “No quería hacer la típica ceguera que estamos acostumbrados a ver”, ha reconocido, dejando claro que quería ir un paso más allá. Y como no hay mayor inspiración que la vida misma, el actor sevillano decidió observar a personas invidentes reales de su entorno, entre los que se encontraban amigos y familiares, para construir una interpretación más cotidiana y reconocible.

La mayor complicación que ha encontrado Ibrahim Al Shami

Para preparar al personaje, Ibrahim observó a personas invidentes reales de su entorno© RTVE

Ese estudio le hizo fijarse en pequeños detalles que a simple vista pueden pasar desapercibidos, pero que le obligaron a replantear por completo la forma de moverse del personaje, trabajando aspectos como la mirada, la forma de caminar o la manera en la que el cuerpo busca referencias en el espacio para orientarse. 

Ibrahim destaca la dificultad que supone abordar este tipo de tramas con niños© RTVE

Lo más complicado ha sido trabajar con el desenfoque”, ha confesado Ibrahim en la web de RTVE. El actor ha explicado que ha tenido que evitar reaccionar ante estímulos externos y estudiar cómo se desplaza el personaje sin ver absolutamente nada por el palacio de los Luján. Además, ha destacado la dificultad añadida de trabajar con bebés durante esta trama: “Lógicamente, cuando hay niños, la dificultad se agrava”.

Un miedo real que se terminó colando en La Promesa

El actor explica que vivió una situación complicada relacionada con los ojos y que parte de esas emociones terminaron apareciendo en el trabajo© RTVE

Durante el proceso, el actor reconoce que hubo un componente personal inesperado. “Recogí mucho miedo de toda esa vivencia”, ha explicado a Cultura en Serie al recordar una experiencia relacionada con sus ojos que vivió hace un año y que terminó influyendo directamente en su interpretación. "Es una trama que me toca muy de cerca".

El intérprete ha desvelado que aquella experiencia le llevó a trabajar la invidencia desde un enfoque más corporal que mental: “Personalmente, había pasado por algo similar y decidí meterme en una cuestión interpretativa más física. No quería adentrarme tanto en lo mental por si me podía condicionar a nivel emocional”, ha confesado en RTVE. Sin dar más datos sobre lo que le sucedió, sí deja algo muy claro: "Estoy muy contento con el resultado". Mientras Adriano comienza a recuperar poco a poco la visión, Ibrahim Al Shami puede dar por superado uno de los desafíos interpretativos más complejos de su paso por La Promesa.