Italia se despide de una de las últimas reinas de la ‘jet set’ internacional. La condesa Cristiana Brandolini d’Adda, hermana de Gianni Agnelli (L’ Avvocato), ha fallecido a los 99 años en su casa de Venecia. “Rodeada por aquellos a los que más quería”, se va la última Agnelli de su generación.
¿Quién era Cristiana Brandolini d’Adda? Los orígenes de la heredera Fiat
Nació en Turín, en el seno de una de las familias más poderosas del país de la bota. Su padre, Edoardo Agnelli, sentó las bases de un legendario imperio, Fiat, que, después, asumiría uno de sus seis hermanos, Gianni (el apodado enfant terrible de Fiat), al que estaba muy unida -se dice que era su favorita-.
A ella también se le auguraba un destino singular, aunque no pudo escapar la tragedia -su padre, murió en un accidente de avión cuando tenía ocho años; su madre, una década después, en un coche-.
Brando Brandolini, el gran amor de su vida y la mudanza a Villa Vistorta
Estudiaba dibujo cuando Brando (Brandolini) se cruzó en su camino, en una fiesta en Cortina. Les separaban diez años -ella, 19; él, 29-, pero el joven Brando quedó prendado de aquella chica de educación exquisita y estilo impecable.
El flechazo fue mutuo y se dieron el ‘sí, quiero’ en la pequeña basílica de San Bartolomeo all'Isola, a orillas del Tíber. Antes de pasar por el altar, su prometido le hizo una propuesta -como desvelaba en una de sus últimas entrevistas, en Vanity Fair-: vivir en la ciudad de los canales o en el campo. Ella, se decantó por la segunda opción, así que hicieron las maletas y se instalaron en Villa Vistorta. Una construcción levantada casi desde cero en los terrenos de la familia de su marido. Rodeada de viñedos y con un paisaje diseñado por el paisajista Russell Page.
Al contrario de lo que se imagina, era en verano cuando la familia -tuvieron cuatro hijos, Tiberto, Leonello, Nuno, and Brandino- se refugiaba en Venecia, en el Palazzo Giustinian Brandolini d’Adda, en el Gran Canal.
Icono de la 'alta costura' y musa de la elegancia sin ostentación
Amiga de diseñadores como Oscar de la Renta y de fotógrafos como Cecil Beaton -que llegó a retratarla-, su elegancia jamás pasó desapercibida. En 1973, llegó a una de esas listas que dictaminan quiénes son las que mejor visten, y ella, era un “ejemplo destacado de elegancia sin ostentación”. Manejaba ese arte de jugar con las prendas de alta costura -desde Dior a Saint Laurent- y las piezas que le hacían sastres tradicionales italianos.
Su nieta Bianca -modelo y actriz- ya nos lo decía, “mi abuela ama la moda, ¡así que se podría decir que está en mi ADN!”; y ella, supo crear su propia ‘firma’ inimitable, que ni siquiera el paso de los años pudo llevarse consigo.
“Como alguien que ha conocido a todo el mundo y lo ha visto todo, nunca critica a la generación más joven. De mente abierta, siempre encuentra algo interesante”, explicaba otra de sus nietas, la diseñadora Coco Brandolini, en Cabana.
Un sentido del buen gusto que también impregnó sus casas, conocidas por su fabulosa decoración, e impulsó la carrera del diseñador Renzo Mongiardino.
Su relación con su hermano Gianni Agnelli, 'L’Avvocato', y su gran legado
A su hermano, Gianni, le tocó ponerse al frente de la familia -y del negocio- con 24 años, pero nunca fue paternalista con ella. “No era del tipo de persona que cuida de los demás. No tenía tiempo para eso”, afirmaba en la citada entrevista con Vanity Fair.
Al ‘abogado’ lo recordaba casi como una estrella del rock, “era muy, muy guapo. Tenía un gran éxito con todas las chicas (…) se le lanzaban encima (…) Le encantaba ser amado. Pero no creo que supiera cómo amar”.
Cristiana le sobrevivió (falleció en 2003), también a su querido Brando -con el que formaba una de las parejas más refinadas de su época-, que se marchó hace más de dos décadas, a los 85. Para ella, lo primero siempre fue la familia y ella se convirtió en su gran pilar. En los últimos años solía reunirlos a todos en Vistorta, su finca, situada a 70 kilómetros al norte de Venecia, que, ahora, se ha quedado en silencio.











