Jannick Sinner, sobre su infancia: "Cuando era pequeño no teníamos mucho"


El italiano no tuvo unos inicios sencillos hasta que alcanzó la cima del tenis


El tenista Jannik Sinner© Getty Images
30 de junio de 2026 a las 16:01 CEST

Jannik Sinner no estaba llamado a ser el gran nombre del tenis mundial. Nació en San Candido, en el Tirol del Sur, una zona alpina fronteriza entre Italia y Austria donde la vida gira entorno a la nieve. En este contexto, Sinner empezó con los esquís antes de cambiarlos para siempre, para su fortuna, por las raquetas.

Hijo de un cocinero y de la administradora del comedor del refugio montañoso de Rifugio Fondovalle, el tenista se crio perdido entre los dolomitas alpinos a más de 1.500 metros de altitud. Sus padres realizaban turnos excesivos para poder sacar el negocio adelante, una ética de trabajo que el pequeño Sinner aprendería, y aplicaría, en su carrera años más tarde.

Jannik Sinner en los Laureus 2026© GTRES
Jannik Sinner en los Laureus 2026

El tenista nunca ha tenido ningún reparo en pronunciarse sobre su humilde infancia: "Pienso en el lugar de donde vengo y en los esfuerzos que hice: un pueblecito muy pequeño del norte de Italia en medio de las montañas... No teníamos mucho", confesó Sinner.

Su lugar de nacimiento, y el clima propio del lugar, marcó la carrera del deportista desde los inicios. En los meses de invierno, debido a las grandes superficies de nieve que cubrían las montañas, era típico practicar el esquí. Fue este deporte el primero en darle alegrías a Jannik, y a sus padres, coronándose como campeón juvenil de la región. Durante el verano, en cambio, el italiano jugaba al tenis.

Sus primeros pasos en el tenis

El talento innato que mostró el joven con el tenis le sirvió para escapar del esquí alpino y centrarse en la que sería su profesión. A los 13 años, Sinner dejó las montañas, su refugio de niñez, para mudarse a la academia de Riccardo Piatti en Bordighera. "Fue difícil irme a un lugar lejos de casa para entrenar. Se tarda seis horas y media, incluso siete en coche para llegar allí. Tuve que dejar a mis padres, a mis amigos, a mi hermano y también los otros dos deportes que me gustaban. Lo dejé todo en casa. Mi vida cambió por completo de un día para otro", rememoró el italiano.

Pronto empezó Sinner a notar la exigencia del deporte de élite, la misma que le ha hecho ganar 4 Grand Slams. "Llegaron los entrenamientos diarios y los dolores musculares que nunca había tenido. En ese momento comprendí quién era, qué podía hacer y lo rápido que estaba creciendo practicando el deporte que amo. Creía que ese era el camino correcto para mí", explicó el deportista en un cortometraje. 

Jannik Sinner levantaba este domingo el trofeo como ganador del Rolex Paris Masters 2025© Getty Images
Jannik Sinner levanta el trofeo del Rolex Paris Masters 2025

Sus padres hicieron grandes esfuerzos económicos para que Jennik pudiera cumplir su sueño de formarse en las pistas. Consciente del sacrificio que suponía a su familia pagar los caros viajes y a los entrenadores, el ahora número uno del mundo, hizo una promesa: si con veintitrés o veinticuatro años no estaba en el Top 200, dejaría el tenis de inmediato.

La apuesta terminó por funcionar, pues ya a los 18 años ya ganaba el suficiente dinero para poder mantenerse como tenista y seguir su camino hacia la cima del deporte. "Ojalá todo el mundo pudiera tener a mis padres, porque siempre me dejaron elegir lo que quisiera. Incluso cuando era más joven practicaba otros deportes y nunca me presionaron. Deseo esta libertad para tantos niños como sea posible", dijo en un discurso tras un partido en agradecimiento a sus progenitores.

La conquista del podio

Jannik Sinner empezó 'tarde' a jugar al tenis comparado con sus rivales, -Alcaraz y Nadal empezaron con cuatro años-, pero eso no lo ha impedido ser el mejor tenista del mundo. En 2024 se proclamó por primera vez número uno del mundo, posición que ostenta de manera consecutiva desde abril de 2026. 

Ahora, el tenista, aquel niño criado entre nieve y con el tenis como una afición, busca desde este semana su quinto Grand Slam en Wimbledon después de una pausa obligada tras sufrir un desmayo en mitad de un partido.