Solo quien ha compartido su vida con un perro sabe el miedo que se siente cuando deja de correr hacia la puerta, cuando su estado de ánimo decae tanto que cada respiración se convierte en motivo de preocupación y cuando una visita al veterinario te hace temblar y pensar en el peor de los finales. Máximo Huerta está viviendo precisamente ese momento. El escritor y presentador atraviesa unos días especialmente difíciles por el delicado estado de salud de Doña Leo, la perrita mestiza que rescató hace quince años de un contenedor y que, desde entonces, se ha convertido en su compañera inseparable, su mejor amiga y uno de los grandes pilares de su vida.
¿Por qué se llama Doña Leo?
Doña Leo llegó a la vida de Máximo Huerta de la forma más inesperada. Una amiga que colaboraba con un centro de acogida le envió la fotografía de una pequeña perrita que acababa de ser encontrada abandonada en un contenedor. Bastó aquella imagen para que supiera que quería darle una segunda oportunidad. La llamó Leo en homenaje al personaje de Marisa Paredes en La flor de mi secreto, aunque pronto el nombre evolucionó a un cariñoso "Doña Leo", un apodo que acabó definiendo su personalidad.
Durante estos quince años, la perrita se ha convertido en una presencia constante en su día a día. Ha sido la compañera de incontables paseos por los campos valencianos, la primera en acompañarle durante las largas jornadas de escritura y también el mejor apoyo en los momentos más complicados. "Ella me saca a pasear", ha llegado a decir el escritor, convencido de que muchas veces es ella quien le recuerda que hay que parar, respirar y salir a caminar. Su importancia en la vida de Máximo Huerta es tal que incluso decidió bautizar con su nombre su librería de Buñol, Doña Leo, un proyecto muy personal que inauguró en 2023 y que rinde homenaje a la perrita que cambió su vida.
¿Qué le pasa a Doña Leo?
Los últimos días han sido especialmente duros. Huerta contó a través de sus redes sociales que Doña Leo tuvo que ingresar de urgencia después de sufrir una grave dificultad respiratoria. Los veterinarios le diagnosticaron una cardiopatía y un edema pulmonar, una situación especialmente delicada para una perrita de quince años que, además, hace apenas unos meses tuvo que ser operada de un tumor que obligó a amputarle dos dedos.
Con una sinceridad poco habitual, el escritor compartió cómo vivió aquellas horas de incertidumbre. "Leo ingresó en la clínica con una respiración demasiado agitada. Mala, muy mala. No había mucho que hacer", confesó. "Allí se quedó y yo me senté, después de llorar como un niño, con mi amiga Geles en un bar cercano. Luego no sabía qué hacer, iba como pollo sin cabeza".
Un motivo de esperanza: "Pide comida, quiere comida y come"
Afortunadamente, las últimas noticias invitan a un moderado optimismo. Aunque reconoce que el camino sigue siendo complicado, Máximo ha explicado que la medicación está funcionando y que Doña Leo comienza a mostrar signos de mejoría.
"La perrita tiene el corazón desordenado y los pulmones encharcados, pero con la medicación respira más calmada en su manta y se pasea del salón a la cocina con un ánimo bastante recuperado. Pide comida, quiere comida y come. Bebe mucho, claro. Está con diuréticos", escribía agradeciendo también las innumerables muestras de cariño que ha recibido.
El desgaste emocional, sin embargo, también ha pasado factura al propio escritor. En otra publicación confesaba sufrir una intensa contractura lumbar provocada por la tensión acumulada de estos días. "Soy un bloque de cemento", ironizaba antes de explicar que necesitaba acudir al fisioterapeuta después de tantas horas de preocupación y noches prácticamente sin dormir.
Su contundente respuesta a quienes le pedían que "la dejara ir"
Entre los miles de mensajes de apoyo también aparecieron algunos usuarios que le aconsejaban despedirse de Doña Leo. Unas palabras que sorprendieron profundamente a Máximo Huerta y a las que respondió con una reflexión que ha sido muy aplaudida por sus seguidores.
"Leía algunos comentarios que decían: 'Déjala ir'. Y casi me da algo. Pero, vamos a ver, ¿acaso cuando alguien está enfermo en casa no le dais la medicación? ¿Cómo que dejarla ir? Los veterinarios y la medicina están para algo. Los animales y las personas nos iremos cuando toque. Cuando Dios, la naturaleza y la medicina digan: 'Hasta aquí llegó la riada'. Pero mientras haya opciones, se vive".
Doña Leo siempre será eterna
El vínculo entre ambos ha sido tan especial que incluso ha trascendido el ámbito personal. Hace apenas unos meses, el Ayuntamiento de Buñol rindió homenaje a Doña Leo nombrándola embajadora del concurso canino Perros Templaus, un reconocimiento que permitirá que su nombre quede ligado para siempre al trofeo que distingue al mejor perro del certamen.
Mientras tanto, Máximo Huerta continúa pendiente de cada pequeño avance de su gran compañera. Cada paseo por el salón, cada respiración tranquila y cada vez que vuelve a pedir comida se han convertido en pequeñas victorias. Porque, como saben quienes han querido a un perro, hay vínculos que nunca dejan de ser familia.









