Eugenia Osborne es uno de los rostros más conocidos de la crónica social de nuestro país. Psicóloga de formación, la segunda hija de Bertín Osborne y la recordada Sandra Domecq siempre ha tratado de mantener su lado más personal alejado del foco mediático, aunque, en contadas ocasiones, nos abre las puertas a su faceta más íntima, protagonizada por su maternidad. La también creadora de contenido es madre de tres hijos —Juan, de 14 años, Sandra, de 12, y Tristán, quien nació en el 2016—, fruto de su matrimonio con su ex pareja, Juan Melgarejo; y su trayectoria profesional en el ámbito de la salud mental le ha servido como un apoyo fundamental para la crianza de sus tres grandes orgullos, quienes, como todos, atraviesan etapas más o menos complicadas, donde la socialización con su grupo cercano es de vital importancia.
Así lo ha demostrado ella misma a través de sus redes sociales, donde ha compartido un inesperado comunicado donde reflexiona sobre la etapa vital que están atravesando sus hijos. "Qué duro es ser madre cuando tus hijos llegan a esa edad en la que prefieren estar con sus amigos antes que contigo", comenzaba escribiendo la psicóloga —que pronto se estrenará como presentadora de televisión junto a su padre con Noche en familia—. Eugenia subrayaba que, si bien comprende que "es algo natural" y "un cambio necesario y bonito", en ocasiones "se hace difícil".
Respecto a esto, recalca que "sobre todo porque te das cuenta de que el tiempo pasa", algo que, "en ocasiones, te arrepientes de no haber aprovechado más aquellos años en los que tú eras el centro del mundo". Sin embargo, con la certeza de que es una etapa fructífera y de lo más necesaria para el desarrollo de sus hijos, Eugenia concluye su breve reflexión subrayando que "amor" equivale a "libertad".
Eugenia, una madre muy orgullosa
La segunda de las hijas de Bertín Osborne siempre ha indicado lo especial que es para ella su faceta como madre, declarando públicamente su amor por sus hijos en incontables ocasiones, declarándose como la "madre más afortunada que existe". Siempre que puede, presume a sus tres grandes orgullos, deshaciéndose en halagos al sincerarse sobre cómo la hacen sentir y cómo han marcado su vida.
Por ejemplo, de Juan subraya que es "el que me hizo madre y me hizo madurar en muchos sentidos", mostrándose especialmente orgullosa de los valores que ha adquirido a tan temprana edad, recalcando que "la persona en la que te estás convirtiendo me deja sin palabras". Del menor de los tres, Tristán, agradece que "llegaste por sorpresa, y menos mal, porque la vida sin ti habría sido más triste y aburrida", subrayando que "contigo he sabido disfrutar más de cada momento y de las últimas veces", aunque recalca que "después de verlo en tu hermano mayor, sé que viene una etapa nueva y mejor".
Sin embargo, no todas las experiencias que ha tenido Eugenia en cuanto a maternidad se refiere han sido positivas. La psicóloga recordaba en el programa Madres: Desde el corazón el gran dolor que supuso la pérdida de su hija Leticia tras un parto prematuro de mellizas. La psicóloga no pudo contener las lágrimas al recordar ese complicado momento de su vida, subrayando que "es lo más difícil a lo que me voy a enfrenar en mi vida", indicando que, con el tiempo, "se aprende a vivir con ello, no se supera, no creo que esto se pueda superar".
Su dulce momento personal
Si bien sus hijos son el centro de su día a día, Eugenia se encuentra en una pletórica etapa también gracias a su pareja, Miguel Barreiro, con quien comparte su vida desde hace ya tres años. La pareja se adentraba en una nueva etapa a principios de año, cuando el asesor se mudaba en Madrid, ciudad donde ella tiene su residencia fijada; algo que cambió el ritmo de su relación por completo.
Sin embargo y por el momento, la pareja ha apostado por no dar el paso de vivir juntos, tal y como desvelaba Eugenia, quien aseguraba que "somos demasiados todavía para vivir juntos... ¡ya se andará!". Además, la hija de Bertín Osborne aseguraba que sus hijos y su pareja comparten un estrecho vínculo, reiterando que Miguel está completamente integrado en su familia: "Mis hijos lo adoran".








