Adara Molinero regresó anoche a un plató después de siete meses de silencio. Lo hizo en ¡De Viernes!, visiblemente nerviosa y con la voz temblorosa. Se había hecho un propósito, antes de sentarse en el plató de Telecinco: “Me he propuesto no llorar… pero está siendo muy duro”, confesó antes de abrir, por primera vez, el capítulo más íntimo y delicado de su vida: las dificultades que está encontrando para ser madre junto a su actual pareja, el futbolista Vicente Romero, con el que está a punto de cumplir un año de relación. “Me he decidido a contarlo porque da como vergüenza, y sentía como que lo estábamos ocultando, y así siento liberación…”, reconoció.
La ganadora de GH VIP explicó que llevan meses intentando ampliar la familia, un deseo profundo que ha ido acompañado de pruebas médicas, incertidumbre y una montaña rusa emocional. “Amas tanto a una persona, y deseas tener un hijo con él… pero la vida es tan injusta que no nos deja”, dijo entre lágrimas, verbalizando un sentimiento por el que muchas mujeres también están pasando. Como Marta Peñate, con la que también ha hablado: “Me ha dicho que tenga paciencia, pero no quería saturarla con mi proceso, porque ella también lleva bastante”.
“Algunas pruebas no han salido bien”
Adara relató que el proceso comenzó con ilusión, con test de ovulación y la esperanza de que el embarazo llegara de forma natural. Pero los meses pasaron sin resultado y decidieron acudir a una clínica de fertilidad. Allí recibieron las primeras noticias difíciles. “Hemos hecho pruebas y algunas no han salido bien”, explicó. Aún quedan otras por realizar, pero ya saben que existe una incompatibilidad que complica el embarazo natural.
La alternativa es someterse a un tratamiento de fecundación in vitro. Al parecer, según explicó, “es una incompatibilidad… La alternativa es in vitro y ver si sigue hacia delante. Ser madre con él es cumplir un sueño, es la persona que cuadra conmigo, y es algo que deseamos mucho”, dijo, consciente de que el camino puede ser largo y emocionalmente exigente. “Se pasa mucho miedo, porque la cabeza se va a lo peor… y si no se puede”.
Un deseo compartido y un apoyo incondicional
En medio de esta situación, Adara subrayó que no está sola. Vicente, a quien define como “una persona maravillosa”, ha sido su mayor sostén. “Me ha dado amor, tranquilidad y seguridad”, dijo. Recordó cómo fue la integración de Martín, su hijo de siete años, en esta nueva etapa: “Cuando él y mi hijo se conocieron lo hicimos poco a poco… juegan todos los días, son súper cariñosos, se ríen… siempre digo: gracias por haberme mandado a esta persona”.
Tampoco ocultó que este proceso está poniendo a prueba la bonita relación que mantienen y están luchando por superar esta difícil prueba que les ha puesto la vida por delante.. “Sobre todo, lo que hemos hablado de que este proceso no nos lleve por delante como relación. Hay que tener mucha paciencia”, admitió con total sinceridad.
Vicente pisa por primera vez un plató
El futbolista quiso darle una sorpresa a su chica y apareció en el plató de ¡De Viernes!. Su presencia confirmó, con hechos, todo lo que Adara había contado minutos antes. “Está siendo difícil… anímicamente te toca”, reconoció con honestidad. Explicó que intentan no hablar del tema hasta tener datos, aunque hay días en los que es inevitable. “Vamos a días… hay días que ella está baja. Intentamos animarnos y ser positivos… no todo está perdido”. Y añadió, con emoción contenida: “Yo también quiero tener un hijo de ella”.
A partir de ahí, Vicente abrió su corazón sin reservas. El canario confesó abiertamente su amor por la exsuperviviente y la admiración que siente por ella en su faceta más íntima. “A estas alturas de mi vida uno ha visto lo que quiere y lo que no, he visto cómo es como madre, espectacular ser mejor… Es una mujer espectacular, lo que me hace sentir, y creo que he encontrado la persona con la que quiero hacer mi familia”. También quiso desmontar cualquier imagen televisiva que no se corresponda con la realidad: en casa, dijo, “es una chica espectacular”, con “una sensibilidad increíble”. Y añadió, entre risas, que las tareas domésticas “me tocan a mí y me encanta”.
En cuanto a una posible boda, ambos coincidieron en que ahora no es el momento. Vicente lo expresó con claridad: “Me encantaría, pero no es un tiempo para centrarnos en eso. Estamos en un proceso que requiere tiempo… y la cabeza la tenemos en eso”. Una frase que resume la prioridad absoluta de la pareja: cuidarse, sostenerse y avanzar juntos en un camino que exige calma, unión y mucha esperanza.
El papel de la familia y su nueva vida
También habló del papel de su familia. “Mi madre está ahí, apoyando”, contó. Y reconoció que, aunque intenta mantenerse fuerte, hay momentos en los que la emoción la supera. “Esto lo hablo con él… y suelo hablarlo con mi suegra también”, dijo, mostrando la red afectiva que la sostiene.
Adara confirmó que su alejamiento de los realities tiene que ver con este proceso y con su deseo de centrarse en su proyecto familiar. “Quiero centrarme en nuestro proyecto… Ha sido también un tema de desgaste”, explicó. No descarta formatos menos exigentes, como uno de baile o cocina, pero su prioridad ahora es su bienestar y el de su pareja. Su entrevista dejó una imagen clara: la de una mujer que, lejos de la exposición que marcó otras etapas de su vida, ahora desea ser madre de nuevo y que, pese a los obstáculos, sigue aferrada a la esperanza.










