Zahara, cantante y compositora, ha regresado a escena con una imagen completamente renovada, luciendo el pelo totalmente rapado y dejando atrás una de las etapas más intensas de su vida. Su transformación física coincide además con un momento de profundos cambios profesionales. Además de conquistarnos con su voz sobre el escenario, la artista de Úbeda ha decidido explorar nuevos caminos y no puede estar más satisfecha con el resultado.
La nueva etapa creativa de Zahara
Este año ha dado un paso más en su carrera adentrándose en el universo cinematográfico con dos proyectos de marcado carácter social. La luz que vendrá forma parte de la banda sonora de Mi querida señorita, la nueva adaptación producida por Javier Calvo y Javier Ambrossi para Netflix del icónico filme estrenado en los años 70 y convertido con el tiempo en una obra de culto por su manera de abordar la identidad de género.
Por otro lado, la cantante también pone voz a Marimacho, el tema principal de Pioneras: Solo querían jugar, película que llegará a los cines el próximo 5 de junio y que narra la historia del primer equipo de fútbol femenino español, un grupo de mujeres que desafió los prejuicios de la época para poder jugar.
Dos proyectos que marcan además una nueva etapa creativa para la artista y que vuelven a reflejar la sensibilidad y el universo personal que siempre han acompañado a sus canciones. "Era algo que llevaba muchísimo tiempo queriendo hacer. Ha sido un proceso de descubrimiento enorme", confesó recientemente en sus redes sociales.
Su divorcio de Alberto Moreno y la maternidad
Esta nueva versión de Zahara va mucho más allá de la música o de su impactante cambio de imagen. La artista atraviesa también una etapa de profunda transformación personal. Antes de la pandemia puso fin a su historia de amor con el periodista Alberto Moreno, director de la revistaVanity Fair. La pareja se había casado en 2016 y, un año después, dio la bienvenida a su primer hijo, al que llaman cariñosamente Bichín.
Tiempo más tarde, la cantante habló abiertamente sobre aquel proceso de cambio en una entrevista concedida a Vogue. "Me divorcié antes de la pandemia. Después de un periodo de convivencia, justo un mes antes del confinamiento, encontré mi piso (reside en Madrid una parte del mes). Fue la primera vez que vivía sola, pagaba el alquiler con el dinero de mis conciertos y de mi empresa. La primera noche que dormí allí, me sentí orgullosa de haber podido construir eso. Me pareció un privilegio que, a día de hoy, es muy complicado de alcanzar", contó.
El presente sentimental de la artista: su relación con Martí Perarnau
Ahora la artista, de 41 años, es pareja del músico y productor Martí Perarnau, con quien comparte una casa de pueblo con más de 200 años de historia en lo alto de una colina en un paraje perdido de Castilla-La Mancha. A su lado ha descubierto el amor del bueno. "Para mí, las relaciones tienen mucho más que ver con la comprensión mutua, el respeto, la gestión de límites, la capacidad de pedir y dar espacio. Esa conversación continua en la que te vas descubriendo", expresó.









