La vida de Pepa Flores está marcada por los contrastes: del boom mediático que tuvo durante su infancia, cuando fue una niña prodigio, al absoluto ostracismo que la envuelve desde hace cuatro décadas. Conocida artísticamente como Marisol, fue un fenómeno social, pero decidió dar un paso atrás y cerrar una etapa marcada por las luces y sombras, porque la artista no guarda un buen recuerdo de aquella época en la que incluso sufrió abusos, como ella misma reconoció. En medio de ese hermetismo, han generado una gran preocupación las últimas noticias sobre su salud.
La artista malagueña de 78 años estuvo ingresada hace cuatro meses, lo que derivó en una pérdida de peso que la dejó más débil, como ha adelantado el director de Semana en El tiempo justo. A raíz de entonces, su familia se ha movilizado: "Sus tres hijas se han reunido y han decidido tomar importantes decisiones. Las tres han reorganizado algunos aspectos personales y económicos". La ganadora del Goya de Honor 2020 está ahora mismo viviendo con Celia Flores, su hija pequeña, y también están muy pendientes de ella las otras dos, María Esteve y Tamara Esteve. Todas nacieron durante su matrimonio con Antonio Gades, reconocido bailarín con el que compartió su vida entre 1973 y 1986.
El punto de inflexión: la pérdida de su gran amor
El origen de este bache se sitúa en septiembre de 2023, cuando murió repentinamente Massimo Stecchini, el gran amor de Pepa Flores, con quien llevaba 35 años. "Hay que trasladarse al momento en el que muere Massimo para entender qué le ocurre. Y es que pasó de la máxima felicidad a una tristeza profunda y a un estado de ánimo bastante bajo que no termina de levantar", han indicado en el citado espacio de Telecinco.
Conoció al empresario de origen italiano en Málaga, cuando decidió retirarse y se instaló en su ciudad natal, cerca de su familia para disfrutar de planes sencillos y cotidianos, sin estar bajo el foco mediático. Él trabajaba en el negocio de su padre, la primera pizzería que se abrió en la ciudad andaluza. Comenzó ahí una amistad que poco a poco se fue transformando. Massimo lo dejó todo para volcarse en ella, como contó José Aguilar, biógrafo de la artista: "La entiende muy bien, algo que en parte no es fácil por la contradicción en la que vive Pepa: alguien que quiere ser anónimo pero a quien siempre reconocen".
Para la intérprete de Estando contigo y Tómbola, que además participó en el festival de la OTI, perder a su compañero de vida fue un golpe durísimo. También fue devastador para sus tres hijas, que lo adoraban. Así quedó reflejado en las palabras de despedida que le dedicó Celia. "Continúa la artista agradeciéndole todo el tiempo que pasaron juntos y el apoyo que siempre les mostró. " Mi nonnito, mi vida entera. En un segundo se paralizó todo, se nos rompió el alma. Jamás creí que sería tan pronto. Gracias te daré eternamente por estar siempre a mi lado, por haberte dejado la piel en criarnos y cuidarnos, por tu amor puro e inmenso. Fuiste más que un padre para nosotras y para tus nietos”, aseguraba.







