Saúl Craviotto, nuestro deportista olímpico más laureado de la historia con seis metales, quien ha vuelto a demostrar que, por encima de cualquier podio o reconocimiento, su mayor triunfo es la maravillosa familia numerosa que ha formado junto a su mujer, la arquitecta de interiores y nutricionista Celia García. La pareja se ha vestido de fiesta para celebrar la Primera Comunión de su hija mediana, Alejandra, en una jornada idílica rodeados de montañas y cercanía familiar, un escenario perfecto que refleja el "oasis de paz" en el que han convertido su vida en la costa asturiana.
Para el leridano, que lleva décadas compaginando la alta competición con su faceta como Policía Nacional y sus proyectos gastronómicos, este acontecimiento supone un nuevo hito en su álbum personal. Profundamente emocionado, Saúl ha querido dejar constancia de sus sentimientos compartiendo una entrañable dedicatoria en sus redes sociales: "Espero que que recuerdes siempre este día Alejandra" . Una frase cargada de ternura que resume a la perfección el espíritu de una celebración cuidada al detalle, donde las sonrisas y las muestras de complicidad constante entre padres e hijas han sido las grandes protagonistas.
Espectacular tarta con valor personal
Tratándose del ganador de la segunda edición de MasterChef Celebrity, la propuesta dulce del banquete tenía que estar a la altura de las circunstancias, y superó todas las expectativas. La familia sopló las velas ante una espectacular milhojas gigante de alta repostería, caramelizada con glaseado de yema tostada. El postre estaba ricamente adornado con frutas frescas de temporada, incluyendo fresas silvestres, cerezas maduras, láminas de piña y un toque exótico. Coronando la espectacular tarta, se encontraba una preciosa figura personalizada de una niña de comunión sosteniendo un libro de oraciones dorado, con un peinado idéntico a la trenza que lucía Alejandra en el cabello.
"Al final, es el objetivo de todo, el éxito, si no tienes con quien compartirlo no tiene sentido. Para mí, mi éxito es la familia que hemos formado, todo esto es lo más", tal y como explicó a ¡HOLA! el propio Saúl al hablar de lo que verdaderamente importa en su vida. En casa, el piragüista se transforma por completo lejos de la presión de los entrenamientos y, según relató a esta revista, la rutina se vuelve maravillosa: "Estoy todo el día jugando y trasteando con las niñas, nos lo pasamos muy bien. Intento ser el mejor padre posible, transmitiéndoles los valores que tengo y que sean buenas personas, que es lo más importante".
El impecable estilo de la celebración
La celebración destacó por una elegancia natural, armoniosa y perfectamente coordinada en tonos suaves. La gran protagonista del día, Alejandra, lucía radiante con un delicado vestido clásico de color blanco, de manga francesa confeccionada en un sutil tejido de gasa con bodoques y rematada con un romántico encaje calado. El diseño se completaba con un fajín de un sofisticado tono rosa empolvado, conjuntado a juego con una preciosa diadema de flores que adornaba su larga melena ondulada. Como joya principal, la pequeña llevaba una medalla clásica colgada de una fina cadena de oro, un detalle lleno de significado para su gran día.
Por su parte, Celia García dio una auténtica lección de estilo y sofisticación con un elegantísimo traje sastre de dos piezas en un delicado tono rosa pastel con sutiles destellos metalizados. Lo combinó con un original top satinado a conjunto, luciendo su melena suelta con ondas naturales y unos discretos pendientes de aro dorados. Saúl Craviotto apostó por la sobriedad y la distinción de un traje de chaqueta azul marino, que llevó con una impecable camisa sastre blanca ligeramente desabrochada en el cuello, sin corbata, aportando un aire fresco y actual a su estilismo. Las hermanas de la protagonista también acapararon miradas: Valentina lució un conjunto de chaleco cruzado y falda pantalón en el mismo tono rosa, mientras que la pequeña Olivia llevaba un precioso vestido blanco con fajín rosa, idéntico al de Alejandra, completando una estampa familiar perfecta ante los muros de piedra y las buganvillas de la celebración.
Un tándem perfecto y momentos compartidos
Esta bonita celebración familiar vuelve a poner de manifiesto la solidez de un matrimonio que superó su primera década de amor tras aquel inolvidable 'sí, quiero' en 2013. Su historia está llena de momentos románticos que el propio deportista rememora con una gran sonrisa, tal y como detalló a ¡HOLA! al recordar su pedida: "El recuerdo más bonito que tengo de los Juegos de Londres es conseguir la medalla y al día siguiente pedirle matrimonio a Celia en Piccadilly Circus. Estaba más nervioso ahí que en la final olímpica… ¡y no es broma!". Desde entonces, Celia se ha convertido en su refugio incondicional, algo que él mismo confesó a esta revista: "Celia es mi hogar, mi tranquilidad, mi bienestar, la seguridad, el amor, por supuesto. Es todo. Es mi tándem, mi pareja, y entre los dos nos entendemos. Es el pilar más importante de todo".
Para Celia, el día a día al lado del laureado deportista es un constante aprendizaje guiado por la admiración mutua, tal y como explicó a ¡HOLA!: "Yo admiro mucho el tesón que tiene. Él quiere llegar a B y va a llegar a B, no va a pasar por el medio, no se va a entretener con una cosa, no. Él, objetivo que tiene, objetivo que consigue, y cuanto antes, mejor". Sin embargo, cuando se quita el traje de neopreno y regresa a su hogar en Asturias, Saúl encuentra su verdadera felicidad en las tareas cotidianas y sencillas, según declaró su mujer a esta revista: "Tiene que pasar mucho tiempo fuera, así que es muy hogareño, le gusta cuidar mucho de nosotras, hacer planes… Ahora que tenemos esta casa, le encanta arreglar el jardín, tenerlo todo bonito, y le gusta muchísimo jugar con las niñas. Es un padrazo". Una unión inquebrantable que ha vivido en la Primera Comunión de Alejandra una de sus páginas más emotivas y familiares.











