Juan del Val ha vuelto a demostrar que no tiene pelos en la lengua, que no se casa con nadie y que, cumplidos los 50, se permite decir exactamente lo que piensa. Así lo ha hecho en su última publicación en redes sociales, donde ha compartido un manifiesto personal que ha sorprendido incluso a sus seguidores más fieles. Un retrato sincero, sin filtros, que resume quién es, qué defiende y cómo entiende la vida. Una declaración que culmina con una palabra sencilla pero cargada de significado que le define a la perfección: “Libre”.
Colaborador televisivo en El Hormiguero (Antena 3) y en La Roca (La Sexta), el programa que presenta su mujer Nuria Roca el fin de semana, y juez en El Desafío, Juan del Val es uno de los rostros más reconocibles —y polémicos— de la televisión. Además, acaba de recibir el premio al Comunicador del Año en la octava edición de los Premios Lifestyle de La Razón 2026. Su estilo directo, su capacidad para generar debate y su costumbre de no suavizar sus opiniones lo han convertido en una figura que no deja indiferente a nadie con sus comentarios. Unos le aman, otros no tanto, lo cierto es que no deja indiferente a nadie.
Casados desde hace más de 25 años, Juan y Nuria forman una de las parejas más estables del panorama mediático y tienen tres hijos en común: Juan (23), Pau (19) y Olivia (16). De momento, solo el mayor sigue los pasos de sus famosos padres, pero lo hace detrás de las cámaras. El joven forma parte del despliegue técnico y humano de Supervivientes en Honduras.
Un escritor de éxito gracias a 'Vera, una historia de amor'
El escritor vive un momento profesional excepcional. Tras ganar el pasado Premio Planeta con Vera, una historia de amor que se convirtió en fenómeno editorial, continúa inmerso en una intensa gira de presentaciones y firmas que lo ha llevado por las principales ferias del libro del país, incluido un multitudinario Sant Jordi. El pasado 22 de abril vivió, además, un día inolvidable al ser uno de los invitados a la recepción real con motivo de la entrega del Premio Cervantes al mexicano Gonzalo Celorio. “Con la alegría de encontrarme con vosotros, los lectores. Gracias por tanto cariño”, escribió entonces.
El éxito de Vera no se ha quedado en España. Del Val ha cruzado el Atlántico para presentar su novela en Argentina y Uruguay, donde ha recibido una cálida acogida. “Qué maravilla Montevideo… GRACIAS por la acogida”, publicó en sus redes hace unos días. Su agenda continúa repleta: Badajoz el 16 de mayo, Motril el 27, Jerez el 30 de septiembre y cierre de gira en Moratalla (Murcia) el 2 de octubre.
Hace apenas un mes, durante la entrega del Premio Primavera —que él ganó en 2019 con la novela Candela, cuando para casi todo el mundo entonces era "el marido de Nuria Roca", como reconoce—, compartió otra reflexión sincera sobre su oficio: “Yo soy feliz escribiendo, necesito escribir. Antes del Premio Primavera y después del Premio Planeta. Así que habrá una próxima novela y a esa le seguirá otra y después la siguiente y la siguiente…”. Y citó a su amigo Rubén Amón: “Disparar a Juan del Val no significa cazarlo”. Un mensaje de agradecimiento a quienes lo acompañan desde el principio y a quienes se han ido sumando a su trayectoria.
Su manifiesto personal que mejor lo define
En esta misma línea de sinceridad se enmarca la publicación que ha compartido hoy, un manifiesto personal en el que se define sin miedo, sin tapujos y sin intención de agradar a todos. Una lista que revela sus gustos, sus pasiones, sus filias y sus fobias, y que funciona como un autorretrato emocional y cultural. Un Juan del Val en estado puro que ha desnudado su alma ante los casi cuatrocientos mil seguidores que forman su comunidad virtual. El texto dice así: “Ateo, taurino, republicano, madridista, con el barrio dentro, feminista, neoyorquino de Madrid, un poco de pueblo, flamenco, heterosexual, provocador, antisanchista, socialista, coplero, antifascista, valiente, llorón, de Woody Allen, de Paco Martínez Soria, de Juan Ortega, de Morante, de Berlanga, de Garci, de Almodóvar, camaronero, de Sabina, de Serrat, de Perales, del Fary, de C. Tangana, de vino tinto… Respetuoso con los que no son todo eso que yo soy, intolerante con los que me quieren encasillar. Libre”.
Una declaración que condensa su personalidad pública: contradictoria para algunos, coherente para él, siempre dispuesto a defender lo que piensa y a asumir las consecuencias. Un Juan del Val reconocible, fiel a sí mismo, que vuelve a demostrar que su voz —literaria y mediática— sigue siendo una de las más singulares del panorama cultural español.












