Fue un golpe demasiado duro, una muerte que tristemente se sumaba a la leyenda negra de los Kennedy y que dejó a Jack Schlossberg sumido en un duelo muy difícil de llevar. Así lo ha confesado él mismo en sus últimas declaraciones, donde confiesa cómo se siente todavía tras el fallecimiento de su hermana, Tatiana, ocurrido a finales del pasado diciembre: "No creo que llegue a asimilarlo nunca", asegura en una entrevista para Vanity Fair. "El mundo ya no es lo mismo sin ella", añade con enorme pesar.
Cuatro meses después de perderla, el abogado y escritor estadounidense aún no se hace a la idea de esta dolorosa pérdida. .“Era mi mejor amiga y nos entendíamos a la perfección", ha contad sobre la estrechísima relación que ambos tenían y que ahora echa tanto de menos. "La extraño muchísimo y pienso en ella todos los días", agregaba el político al hablar de cómo cada mañana, al levantarse, tiene en su mente la imagen fija de su querida y añorada Tatiana.
La hija de Caroline Kennedy falleció a los 35 años a causa del cáncer terminal que le diagnosticaron tiempo atrás, una leucemia mieloide aguda de la que habló cuando descubrió la gravedad de su enfermedad. A través de un artículo publicado en prensa, explicó que poco después de dar a luz a su segundo hijo en mayo de 2024, su médico detectó un desequilibrio en su recuento de glóbulos blancos. "Observó que mi recuento sanguíneo era extraño. Podría ser algo relacionado con el embarazo y el parto, pero no, era una mutación rara llamada Inversión 3".
Después, la periodista pasó cinco semanas ingresada y posteriormente la trasladaron a otro centro hospitalario para someterse a un trasplante de médula ósea. De ahí, recibió quimioterapia en su casa. En enero, se unió a un ensayo clínico de terapia con células CAR-T. "No podía creer que estuvieran hablando de mí. El día anterior había nadado una milla en la piscina, embarazada de nueve meses. No me sentía enferma. Tenía un hijo al que quería más que a nada en el mundo y un recién nacido al que tenía que cuidar", relató.
En aquellos momentos tan complicados para ella, aprovechó también para agradecer el apoyo de sus padres: "Me han cogido de la mano sin vacilar mientras yo sufría, tratando de no mostrar su tristeza para protegerme. Ha sido un gran regalo, aunque siento su dolor cada día", decía. Igualmente, alabó a su hermanos Rose y Jack. “Me han sostenido con firmeza”, señalaba. "Durante toda mi vida he intentado ser buena persona, y ahora he añadido una nueva tragedia a nuestra familia. No hay nada que pueda hacer para evitarlo", se lamentó.







