Nicole Kidman (58) se encuentra en una etapa vital llena de cambios y nuevas experiencias. Cada día más radiante en cada una de sus apariciones públicas -ya sea para dar entrevistas o para plantarse con un look espectacular en las diversas alfombras rojas que ha pisado en los últimos meses, entre ellas, la de la MET Gala-, la actriz se siente con más fuerzas que nunca para seguir creciendo y triunfando en lo personal y lo profesional, dejándose llevar y centrándose en sus hijas, Sunday Rose, de 17 años, y Faith Margaret, de 15. Fue el pasado mes de septiembre cuando se conoció la noticia de que la intéprete y Keith Urban se divorciaban.
Su relación, considerada durante años como una de las más sólidas de las colinas de Hollywood, se mantuvo durante casi dos décadas, dándose el 'sí, quiero' en el año 2006 en Sídney. Ambos compartían momentos juntos de cara a las cámaras, ya fuese en premios de ella o galas de él. De su icónico romance nacieron sus dos pequeñas -que ya no lo son tanto-, quienes a día de hoy son la principal prioridad de ambos tras consumarse legalmente su separación. Pese a los rumores que apuntaban a que Sunday Rose y Faith Margaret no se hablaban con su padre tras la ruptura matrimonial en el hogar, la revista People ha desmentido que eso sea así.
Las hijas de Keith Urban y Kidman siguen manteniendo una relación sólida con su padre: una fuente ha revelado al medio estadounidense que ambas siguen en contacto con la estrella del country. "Las chicas están muy unidas a su madre y también la protegen", afirma la fuente. "También mantienen una relación con su padre". La fuente añade: "La dinámica familiar es mucho más normal de lo que la gente cree". Tras meses de cambios, mudanzas y cocrianza compartida, parece que Nicole comienza a ver la luz al final del túnel. Tanto ella como el músico, también australiano, se han mantenido al margen de declaraciones o explicaciones acerca del final de su romance. Sin embargo, hace unos meses, la intérprete admitía lo siguiente: "Estoy mirando hacia adelante".
Un año complicado para Nicole Kidman
Este mes de enero se finalizó el divorcio entre la intérprete de Moulin Rouge y Keith Urban. La pareja vivió separada durante meses antes de que se hiciera pública su separación. Nicole Kidman no quería separarse y, según personas de su entorno, hizo todo lo posible por "salvar su matrimonio" durante los últimos meses, pero sus esfuerzos no fueron suficientes. "Ha estado volcada en cuidar de sus hijas y de mantener a la familia unida, dando apoyo y estabilidad en este momento tan delicado desde que Keith se marchó. Ella no quería esto", confesaron entonces.
Un detalle que llamó la atención de su divorcio exprés fue su deseo de renunciar a todos los derechos de manutención de Faith, de 15 años, y Sunday, de 17, una decisión que implica que ninguno de los dos reclamará al otro una pensión de manutención para las adolescentes. Dado que ambos han tenido una prolífica carrera en sus respectivas áreas laborales, tanto Nicole como Keith se encargarán del cuidado y de las necesidades económicas de sus hijas por separado, sin litigios y de forma directa.
Según el plan acordado para sus hijas, la expareja se compromete a "comportarse entre ellos y con cada una de sus hijas de manera que se garantice una relación afectuosa, estable, coherente y protectora, pese a estar divorciados". El documento establece además que ninguno hablará mal del otro ni de los miembros de la familia del progenitor contrario, y subraya la importancia de fomentar un entorno emocional sano. "Ambos animarán a cada hija a seguir queriendo al otro progenitor y a sentirse cómoda en ambas familias", recoge el acuerdo.










