Hay personas que imponen solo con verlas, y Ángeles Blanco es, sin duda, una de ellas. Su imagen impecable frente a los focos de Informativos Telecinco, esa mirada segura que nos relata la actualidad cada día y su dicción perfecta proyectan una imagen de "mujer de hierro". Sin embargo, en cuanto se apagan las cámaras y Ángeles empieza a hablar, esa coraza se desvanece por completo. En su lugar, aparece una mujer divertidísima, de risa fácil, sinceridad apabullante y, como ella misma confiesa con humor, ¡un poquito rara para los eventos sociales!
"Cada vez me da más pereza la brillantina", nos confiesa entre risas mientras buscamos un rincón cómodo para conversar. "Antes, de jovencita, me esforzaba más, pero ahora... a mí me gustan los eventos privados. Esos de ver a mis amigos, a los que veo muy poco por mi horario, y ponerme mi coleta y mis zapatillas de deporte. Esos son para mí los verdaderos 'eventazos'". Y es que, detrás de la periodista de raza, hay una mujer que valora, por encima de todo, la autenticidad.
El peaje emocional: "No soporto la maldad"
Pero no todo en la vida de Ángeles es ligereza. Trabajar pegada a la actualidad más cruda tiene un peaje emocional que, a veces, es difícil de gestionar. La periodista nos confiesa que, por muchos años que pasen y por muchas tablas que uno tenga, hay noticias que no se pueden —ni se deben— digerir con frialdad.
"No soporto las guerras. Mi forma de ser me impide comprender cómo se puede llegar al punto de quitarle la vida al que tienes enfrente, a otro ser humano. Me toca muchísimo la fibra", asegura con un tono que denota una profunda hipersensibilidad. Uno de los momentos más duros de su carrera reciente fue la cobertura de la DANA en Valencia, una experiencia que la marcó profundamente: "Llegamos de madrugada y aquello era desolación pura. Estaba todo pasando. No entendía cómo se podía tardar tanto en gestionar la ayuda... Eso te va dejando huellas dentro, pero creo que todo ese drama, al final, te hace mejor persona porque la empatía fluye de manera inevitable".
El refugio del hogar: Zapatillas y besos de buenas noches
¿Y qué hace una de las caras más conocidas de la televisión nacional cuando llega a casa después de una jornada cargada de tensión informativa? Pues lo que cualquier madre: ¡quitarse los tacones! Ángeles recuerda con humor su etapa de "esclava" de la imagen: "Yo antes era de las que iba a comprar el pan con tacones. Decía que si me los quitaba, me caía para atrás porque no estaba acostumbrada. Pero la pandemia me cambió la vida en ese sentido y descubrí la comodidad absoluta".
Ahora, ver a Ángeles un domingo por la mañana en su casa es descubrir a una mujer totalmente diferente a la del plató: "Me encanta estar con mi sudadera, mi pantalón corto y esos calcetines con puntos por debajo, ¡los antideslizantes!". Es en ese ambiente de confort donde Ángeles ejerce su papel favorito: el de madre. "Como apenas veo a mi hijo por mi horario de tarde-noche, antes de dormir necesito ese abrazo. Él me pidió que no me fuera sin darle el beso de buenas noches y yo le dije que yo también lo necesitaba. No hay nada en el mundo que iguale ese momento, ni el mejor dato de audiencia ni la mejor exclusiva".
¿Un sucesor en la familia?
Siendo hija de dos de los periodistas más importantes de España (su marido es Vicente Vallés, presentador de Antena 3 Noticias), parece casi inevitable que el pequeño de la casa sienta la llamada de la redacción. "Alguna vez lo ha insinuado", reconoce Ángeles, "está al tanto de todo lo que ocurre. Pero en casa le hacemos un poco de 'boicot' con mucho arte. Le decimos: 'Oye, que se te dan muy bien las matemáticas, vete por ahí, ¡estudia una ingeniería o algo de ciencias, que no tenemos a nadie de esa rama!'".
Esta curiosa situación familiar nos lleva a preguntarle por la rivalidad profesional con su marido, con quien compite directamente por el liderato de las noticias. Ángeles se lo toma con humor: "Nos admiramos mucho, pero cuando se cierra la puerta de casa, los informativos se quedan fuera. Somos una pareja normal que intenta que su hijo crezca en un ambiente positivo y alejado de la tensión del trabajo".
Destino: El paraíso canario
Para desconectar del ruido mediático, Ángeles Blanco tiene un refugio infalible: el mar. "Soy extremeña, de Badajoz, pero mi alma es marinera. Necesito sentarme y ver cómo el sol se mete en el agua. Es un momento mágico de desconexión total donde dejo la mente en blanco". Y aunque Madrid es su centro de operaciones, sus planes de futuro tienen un código postal muy concreto: "Adoro las Islas Canarias. A veces buscamos el paraíso en el otro lado del mundo y lo tenemos aquí mismo, sin jet lag y con nuestra gente. Mi plan es jubilarme allí, ¡lo tengo clarísimo!".







