Aitana Sánchez-Gijón ha vuelto a recordar hoy a su madre, aunque esta vez lo hacía a través de los ojos de su hija. La familia sigue unida en la tristeza que les toca vivir tras la muerte de su ser querido, homenajeándola cada vez que tienen oportunidad y demostrando en cada una de sus palabras lo mucho que la querían. La protagonista de películas como Un paseo por la nubes o La camarera del Titanic tiene muy presente cada día a su progenitora, a quien en 2025 dedicó además el Goya de Honor que la intérprete recibió por su dilatada y exitosa carrera.
La última muestra de ese profundo cariño que sentían por la fallecida lo encontramos en la conmovedora carta que Bruna Lucadano, hija de la actriz, le ha dedicado en sus redes sociales a su añorada abuela. "Mi preciosa Fiorella, mi nonna", comenzaba diciendo la joven de 22 años. "Te quiero con locura y te llevo dentro. Mi sangre es la tuya y noto como corres por mis venas. Te llevo conmigo a todos lados", añade con el corazón en la mano. "Voy a mantenerte viva siempre, contando tus historias, imitando tus frases, recordándote… Te extraño", concluye. Un emotivo texto al que ha reaccionado Aitana con el emoticono de un corazón, tras leer ese mensaje que seguro le ha hecho derramar más de una lágrima.
Una publicación en su cuenta de Instagram que Bruna acompañaba con entrañables fotos de su álbum personal, haciendo un viaje al pasado de cuando esta era un bebé o una niña pequeña y posaba en brazos de Fiorella De Angelis. Tras ello, numerosos amigos y compañeros de profesión de Sánchez-Gijón les han querido una vez más trasladar su apoyo en estos duros momentos, como era el caso de Maribel Verdú, Pastora Vega, Alfonso Bassave, Elena Rivera o Toni Acosta, entre otros.
Desgraciadamente, la intérprete nacida en Roma hace 57 años ya no tiene a su lado a los dos pilares de su vida. Su padre, Ángel, catedrático de Historia y traductor, murió en 2007. Ahora, no han pasado ni dos semanas desde que tuviera que despedir a su madre, profesora de Ciencias y Matemáticas en el Liceo Italiano, una mujer de una curiosidad inabarcable y una elegancia intelectual que transmitió a los suyos desde siempre. Aitana siempre habló de ella como su refugio, su guía y la persona que supo ver su vocación desde la infancia.
El pasado martes, fiel a su carácter discreto y a su compromiso con la profesión, la actriz dio un paso al frente y retomaba el trabajo que tanto le apasiona. Compartía entonces con sus seguidores una imagen que simbolizaba su regreso a la rutina. En ella aparecía sonriente, vestida con la bata blanca de la doctora Pilar Amaro, su personaje en la serie Respira. Una fotografía sencilla, pero cargada de significado. Volvía al set de rodaje de la tercera temporada de la ficción de Netflix, proyecto que se ha convertido en uno de los éxitos recientes de la plataforma. En esta producción, da vida a una exigente jefa de cirugía, papel que le ha permitido explorar registros intensos dentro de un drama hospitalario que ha conquistado al público.
Quienes conocen a Sánchez-Gijón, destacan de ella su fortaleza la hora de afrontar situaciones difíciles. Siempre celosa de su intimidad, ha preferido vivir este duelo de forma discreta, arropada por su círculo más cercano, pero sin renunciar a su vocación. Tras acaparar en las últimas semanas multitud de titulares por su inesperado romance con Maxi Iglesias, para ella la vida sigue y no le queda más remedio que superar este complicado trance, contando para ello sobre todo con el amor de sus hijos Teo y Bruna, fruto de su relación con el artista Papin Lucadamo.







