María Casal, de azafata de 'Un, dos, tres' a actriz consagrada, hace un valiente alegato contra el edadismo: "En las mujeres no empieza a los 50, empieza a los 30"


"La vida no es solo salir en la tele, hay que darle valor a lo privado"


María Casal H+© GTRES
Belén JuanRedactora ¡HOLA!
1 de mayo de 2026 a las 16:18 CEST

María Casal (Madrid, 1958) es historia viva de nuestra pantalla. Desde que cautivara a España con su icónico pantalón blanco en el ‘Un, dos, tres...’ hasta sus hitos en ‘Hospital Central’, la actriz ha demostrado que el talento no tiene fecha de caducidad. Hoy, vive una "segunda oportunidad" dorada gracias al éxito de ‘Regreso a Las Sabinas’, la serie de la que todo el mundo habla. En esta charla con ¡HOLA!, la actriz nos desvela la  realidad de la profesión y por qué su mejor etapa llegó al cumplir los 40.

"La marginación por edad empieza cuando dejas de estar rozagante. A los 30 y pocos ya hay edadismo porque dejas de ser la ilusión romántica del protagonista"

María Casal H+© GTRES

-  María, has formado parte de los grandes hitos de nuestra televisión. Mirando atrás, ¿cómo vives esta evolución constante? 

- Es todo muy cíclico. Yo empecé en el ‘Un, dos, tres...’ y se hacía aquí mismo. He trabajado en estas casas muchísimas veces. La evolución ha sido curiosa porque lo lógico es trabajar menos al cumplir años, pero en mi caso, fue a partir de los 40 cuando empecé a hacer las cosas más interesantes. Ahora, con ‘Regreso a Las Sabinas’, estoy feliz. Es una serie preciosa, con una atmósfera y un cuidado por la luz y el vestuario que encaja perfectamente con lo que el público busca hoy.

- Empezaste con aquel icónico outfit de pantalón blanco en el programa de Chicho Ibáñez Serrador... ¿Qué consejo le darías a alguien que empieza ahora para sobrevivir tantos años?

-  Que tengan paciencia, que se formen mucho y, sobre todo, que no se comparen con nadie. La vida son otras cosas también; no es solo ser actriz, trabajar o que te den premios. Hay que darle a la vida privada el valor que tiene y pensar en uno mismo como ser humano.

"La marginación por edad empieza cuando dejas de estar rozagante. A los 30 y pocos ya hay edadismo porque dejas de ser la ilusión romántica del protagonista"

María Casal H+© GTRES

-  Escribes, diriges y actúas. ¿Qué te da el teatro que no encuentras en el set de rodaje?

- Son mundos distintos. En el teatro, el público es un hilo invisible que te une a ellos. En la tele, trabajas para ese "ojo negro" que es la cámara. Pero te confieso que me gusta mucho la tele porque los equipos son grandes y todo es trepidante. Por mi forma de ser, ese ritmo de "venga, venga, venga" es lo que más me va. Yo rindo bajo presión; si me contemplan demasiado, me relajo (ríe).

-  Eres hija del gran Antonio Casal. ¿Te ha pesado alguna vez el apellido o el pertenecer a una saga de artistas? 

- He tenido la suerte de que él era hombre y yo mujer. Si hubiera sido hija de una actriz, las comparaciones habrían sido constantes, pero siendo hija de un actor, no las he sentido. Al contrario, había mucha gente que me quería porque querían a mi padre.

"Me gusta que los equipos sean grandes y todo vaya deprisa. Yo rindo bajo presión; si me contemplan demasiado, me relajo"

María Casal H+© MEDIASET

-  Has tocado un tema valiente: el edadismo. Muchas compañeras dicen que el teléfono deja de sonar a los 50, pero tú sitúas el problema mucho antes... 

- Es que la marginación por edad empieza ya a los 30 y pocos. En cuanto dejas de ser la "ilusión romántica" del protagonista, ya no saben dónde ponerte. Hay una época muy mala desde esos 30 hasta los 40 y tantos. Luego, a partir de ahí, vuelves a coger el hilo y ya te ven como la madre, la jueza o la terrateniente. Yo tuve suerte de enganchar una película con Manuel Uribe y de ahí saltar a Hospital Central, pero para muchas mujeres es nefasto. Si eres una mujer que intenta estar bien y "medio mona", la industria se queda sin saber qué hacer contigo.

-  ¿Qué proyectos tienes ahora entre manos?

 - Sigo con la obra de teatro ‘Ballenas Asesinas’ y esperando a ver qué pasa. Disfruto en todo lo que hago, pero siempre con ese espíritu de ir rápido. Me gusta el dinamismo, esa es mi esencia.