Hay momentos en la vida que invitan a detener el reloj, y para Isabelle Junot, ese momento ha llegado con el nacimiento de su segunda hija. En plena celebración de sus 35 años, recién cumplidos, la marquesa de Cubas ha querido abrir una ventana a su intimidad, en una etapa marcada por los pañales, las sonrisas de su bebé y una profunda madurez. Lejos de la imagen de perfección inalcanzable, la hija del recordado Philippe Junot se ha sincerado sobre lo que ella denomina su “edición postparto”, un proceso de adaptación donde la vulnerabilidad y el amor caminan de la mano. Desde que el pasado 14 de abril diera la bienvenida a la pequeña Simona en el Hospital Universitario Vithas Madrid Aravaca, la vida de Isabelle y Álvaro Falcó ha cobrado una nueva dimensión. Si hace apenas tres años su boda en Plasencia la consagraba como un referente de elegancia, hoy su mejor accesorio es la naturalidad con la que abraza su nuevo rol de madre de dos.
Como experta en nutrición y bienestar, Isabelle sabe que la salud comienza en la mente. En estos primeros días junto a la benjamina de la casa, la marquesa ha compartido una serie de recordatorios que se hace a sí misma para navegar por las aguas, a veces turbulentas, del postparto. “Estar más presente te deja notar con atención lo que te dice el cuerpo… más aún estos días en casa me recuerdan lo valioso que es detenernos y apreciar lo que estamos experimentando”, confiesa con una serenidad contagiosa.
Para ella, la clave reside en no anticiparse al futuro y saborear el hoy, con sus luces y sus sombras. “Tal vez en lugar de pensar ya en el fin de semana puedes ver lo que estas viviendo hoy y como te sienta”, reflexiona, invitando a sus seguidoras a una pausa necesaria en un mundo que corre demasiado deprisa. Ante la presión externa o las preguntas sobre lo que vendrá, Isabelle es tajante pero dulce: “¡No lo sé y no me importa! Friendly reminder: Las cosas tienen tanta importancia como lo que decides darle”.
Isabelle describe su realidad actual como una verdadera "revolución personal". Ha pasado de las citas internacionales y los eventos de alta sociedad a una rutina donde el tiempo parece haberse detenido entre tomas de leche y caricias. "La noción del tiempo es nula, más aún estos días donde todo lo vives tan presente. ¿Es de día? ¿de noche? ¿Qué día de la semana es? ¿Seguimos en 2025?", bromea con ese ingenio que tanto la caracteriza. Incluso en el cansancio extremo, encuentra la magia: "Quejarte de no dormir pero no querer perderte nada ni a las 5:32 am".
El respeto a los tiempos del cuerpo
En una sociedad que a menudo exige una recuperación física inmediata tras el parto, la marquesa de Cubas se desmarca con un mensaje de autoamor y paciencia. A pesar de que la presión estética pueda acechar, ella ha decidido escuchar únicamente su instinto. “No tengo prisa para ‘recuperarme’ (¡por mucho que secretamente sí tenga un pelín de prisa!), voy conociendo mi ritmo”, reconoce con una honestidad que la acerca más que nunca a su comunidad. “Al ver esta versión mía recuerdo: Lo ‘normal’ es lo que me sucede, no lo que veo en otros”, afirma con rotundidad, enviando un mensaje de empoderamiento a todas las mujeres que atraviesan procesos similares.
Para Isabelle, lo fundamental en estas primeras semanas de vida de Simona es establecer las bases de lo que ella llama una Intuitive Eater (comensal intuitiva). “¿Sabéis que todas nacemos intuitive eaters? Los bebés no se molestan en saber si es leche entera o desnatada; lloran cuando quieren comer y paran cuando están satisfechos”, explica, utilizando su experiencia profesional para normalizar los procesos naturales. En su hogar, la prioridad es clara: “Priorizo dormir y comer suficiente... ¡Los básicos!”.
La "revolución" de los 35
Este cumpleaños no es uno más. Es el primero tras la dolorosa pérdida de su padre, Philippe Junot, fallecido el pasado mes de enero a los 85 años. Un hombre que, en palabras de la propia Isabelle, “era el hombre más divertido del lugar, siempre daba los mejores consejos y nunca se quejaba”. La llegada de Simona ha supuesto un bálsamo de alegría tras meses de duelo, completando así una familia que ya contaba con la pequeña Philippa, de casi dos años.
Un hogar lleno de amor
La estampa familiar se completa con la reacción de la primogénita, Philippa, quien, según su madre, ha recibido a su hermana con los brazos abiertos. “Está feliz, por ahora está encantada”, confesaba Isabelle poco antes de dar a luz. La pequeña ya intuía que el bebé sería una niña y hoy ejerce de hermana mayor bajo la atenta y cariñosa mirada de sus padres.
El matrimonio formado por Isabelle y Álvaro Falcó sigue consolidándose como uno de los más estables y queridos de la crónica social española. Su historia, que comenzó con un flechazo en Madrid en 2018, ha evolucionado de forma orgánica, lejos de estridencias y siempre desde el respeto mutuo. “Estoy bien, todo con calma, intención y amor funciona”, concluye Isabelle, resumiendo en una frase el mantra que guía su vida en este momento de plenitud.













