Su última aparición pública fue de la mano de su marido, José María Michavila, en la boda de Pepe Michavila con Marta Carnicero, el pasado 18 de marzo. Ahora, Alejandra Salinas ha vuelto a aparecer en una de las citas más esperadas de Sevilla -que sirve de antesala a la esperada Feria de Abril-: la Exhibición de Enganches. Cambiando las calles de Madrid por el ‘ruedo’ -el de la Real Maestranza de la capital hispalense-, apareció el pasado domingo, 19 de abril, montada en un elegante carruaje (el número 68), junto a dos acompañantes -Davinia Longanesi y María Loma-; y no sólo conquistaron al público, sino que, además, se llevaron un premio -al conjunto de coche y mantilla-.
Esta era una edición muy especial, la 40ª, y se batieron todos los récords, según comunicó el Real Club de Enganches de Andalucía. Más de 11.000 personas observando el maravilloso desfile de carruajes, 104 enganches -56 amateurs y 48 profesionales-, 323 caballos -269 de pura raza española-… Un encuentro único con la tradición que se ha convertido en uno de los grandes símbolos de la ciudad andaluza.
Una casa palacio con siglos de historia
Alejandra partió hacia la Real Maestranza desde Casa Salinas, la majestuosa casa palacio familiar que se ubica en el casco histórico sevillano, a apenas unos pasos de la Catedral, los Reales Alcázares y el Archivo de Indias.
Adquirida por los Salinas en el siglo XX, se trata de un majestuoso edificio -que data del siglo XVI- que fue hogar de la élite sevillana; y, cuando pasó a ser su propiedad, fue meticulosamente restaurado para preservar su arquitectura original renacentista -de hecho, está considerada como una de las residencias privadas más singulares y mejor conservadas de la capital hispalense-.
En la actualidad, aunque está habitada, tiene sus puertas abiertas al público y se pueden realizar visitas.
Los detalles de su look
Además de sus compañeras de carruaje, Alejandra también contó con el apoyo de su marido, que quiso estar a su lado en un momento tan especial, para el que ella también escogió un sofisticado look.
Se decantó por un vestido midi rojo con manga tres cuartos, con un detalle de drapeado o nudo en el pecho que han estilizado su silueta y un acabado de escote en pico. Las uñas, cortas y en esmalte rojo, combinadas con ese juego del vestido; y, como broche perfecto a su look, una majestuosa mantilla blanca.
Justo ese mismo día, se celebraba la acción 'Sí, mantilla', una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento y la agencia Doble Erre, que busca recuperar estas piezas con tanta historia y tradición en la cultura andaluza desde una mirada contemporánea.
La Real Maestranza volvió a dejar una preciosa imagen, con las mujeres luciendo mantilla como en su día lo hicieron la duquesa de Alba o Jackie Kennedy.
Rocío Peralta, la madrina de excepción
Rocío Peralta, hija del rejoneador Rafael Peralta, también hizo su estelar aparición como madrina de honor. La diseñadora se enfundó en vestido fucsia, colocándose una mantilla de aguja, y dio la vuelta al ruedo en una carretera a la sopanda, anterior a 1945, en la modalidad de cuarta a la calesera con caballos PRE.
"Para mí supone una gran responsabilidad, pero, sobre todo, una ilusión inmensa poder representar algo tan bonito y tan nuestro", nos contaba antes del evento, en una conversación en la que también nos adelantaba las firmas que la vestirían. “Para la cena de gala y el paseo por el parque de María Luisa previos a la exhibición, Rocío vestirá diseños de Roberto Diz y Antonio García, respectivamente”, nos anticipaba. Y es que este ha sido un acontecimiento muy esperado por los sevillanos. “Llego a la feria con muchísimas ganas. Después de tantos meses de trabajo, apetece disfrutar, compartir y vivirla”, confesaba. Y así ha sido.
Asimismo, y como parte de los actos especiales del 40 aniversario, se ha rendido homenaje a la ciudad de Ronda, protagonista de esta edición, con la presencia de un carruaje con una mujer vestida de rondeña que ha emocionado al público asistente.
Sin lugar a dudas, una edición especialmente significativa que quedará grabada en los corazones de muchos y, que, será difícil de superar.









