Hablamos con Marta Sanahuja, Pepe Rodríguez y Jordi Cruz más allá de los fogones: de su química como jurado de 'MasterChef' a los retos de esta nueva etapa


Los secretos, retos y anécdotas tras las cámaras del jurado del exitoso programa


Marta Sanahuja, Pepe Rodríguez y Jordi Cruz, jueces de "Masterchef" cocinan cada uno un plato de ensalada © Victoria Muñoz
20 de abril de 2026 a las 6:00 CEST

Aspirantes… el tiempo comienza ¡ya!”, es la frase con la que el jurado de MasterChef (todos los lunes a las 22.45 horas en La 1) da el pistoletazo de salida a las pruebas a las que cada semana se enfrentan los participantes de este concurso televisivo… Y ya van por la decimocuarta edición. Pero esta no es una más, no solo porque se esmeran en que cada vez sea diferente, sino por la nueva incorporación a la familia del programa, que supone un cambio del jurado por primera vez en trece años: Marta Sanahuja (Delicious Martha). 

Pepe Rodríguez y Jordi Cruz siguen encabezando este talent culinario, acompañados por la influencer, que se pone por primera vez delante de las cámaras en la pequeña pantalla. El resultado está siendo muy bueno y no solo en el plató, como hemos podido comprobar en este reportaje para ¡HOLA!: el compañerismo, el buen rollo y la química que se ve en la pantalla continúa cuando se apagan los focos. Sus personalidades han encajado como piezas de un puzle y, juntos, han dado comienzo con mucha ilusión a esta nueva etapa.

Pepe Rodríguez, Marta Sanahuja y Jordi Cruz, jurado de la decimocuarta edición del "talent" culinario "MasterChef", preparan para ¡HOLA! ensaladas para esta temporada y nos cuentan cómo es la nueva etapa, cómo es su trabajo al frente del programa, su relación con la fama y sus vidas cuando los focos se apagan© Victoria Muñoz
Pepe Rodríguez, Marta Sanahuja y Jordi Cruz, jurado de la decimocuarta edición del "talent" culinario "MasterChef", preparan para ¡HOLA! ensaladas para esta temporada y nos cuentan cómo es la nueva etapa, cómo es su trabajo al frente del programa, su relación con la fama y sus vidas cuando los focos se apagan
Marta Sanahuja, Pepe Rodríguez y Jordi Cruz, jueces de "Masterchef" cocinan cada uno un plato de ensalada © Victoria Muñoz

Vienen de mundos distintos: Pepe y Jordi son dos grandes figuras de la gastronomía, mientras que Marta triunfa en el mundo de las redes, donde, desde hace doce años, arrasa con sus recetas en el perfil Delicious Martha, y ahora ocupa el lugar que ha dejado Samantha Vallejo-Nágera. Un puesto que conlleva mucha responsabilidad y da cierto vértigo, ya que, durante trece años, ha dejado una huella imborrable en el programa, pero Marta ha llegado mostrándose tal y como es, con muchas ganas y mostrando su personalidad y naturalidad, armas con las que ha sabido conquistar al público.

Entre bromas y muchas risas, estos nuevos tres mosqueteros de la cocina nos han contado algunas de las anécdotas que están viviendo en los rodajes, cómo han encajado con sus roles en el programa y también nos han descubierto cómo viven la fama que da la televisión y cómo compaginan sus respectivas facetas de chefs —en el caso de Pepe y Jordi— e influencer, —como lo es Marta— con su vida como padres. Pepe tiene tres hijos de su matrimonio con Mariví Fernández; Jordi dos con su mujer, Rebecca Lima, y Marta uno, con su marido, Rubén García.

No solo nos han hablado de su vida delante y detrás de las cámaras: también nos han dado su receta de la felicidad y la de tres ensaladas perfectas para esta época del año. Ahora, el jurado toma los fogones.

"Pepe y Jordi me han acogido muy bien, pero cuando me escuchan no lo digo tanto para que no se lo crean", dice entre risas Marta, que este año se ha incorporado al programa

Acabáis de estrenar la decimocuarta edición de MasterChef, ¿cómo lo estáis viviendo?

MARTA.—Este inicio, aparte de con muchos nervios por ser, en mi caso, la primera vez, está siendo muy emocionante y, además, creo que tenemos un elenco de concursantes muy divertido.

PEPE.—Nosotros ya llevamos catorce de anónimos, celebrities, niños… Son ya 38 o 39 concursos. Pero esta no es una más, porque intentamos siempre que sea diferente, echamos toda la carne en el asador para hacer aquello que nos gusta. Le hemos cogido el truco a esto de la tele, nos divertimos, lo pasamos bien e intentamos que ese programa, aunque sea el catorce, sea como el primero, que no se nos escape nada, estar pendientes de todo lo que ocurra, centrados en lo que hay que decir, y que eso el espectador lo sienta.

JORDI.—Es que el formato es muy plástico. Creo que la plataforma en sí es muy versátil y lo importante cada año son los aspirantes, que reflejan un poco el momento actual, tanto de gastronomía como de estado anímico de las personas. Este año tenemos a gente muy “especialita” —ríe—, con sus cositas, que son muy normales y, a la vez, no lo son nada. Es un rato donde te inyectamos gastronomía y, a la vez, te entretienes porque son unos personajes de mucho cuidado. Nosotros somos lo de menos, podemos aburrir lo justo porque no somos lo importantes; lo importante es la materia prima, que son los aspirantes.

"Los dos me han sorprendido porque Jordi parece un poquito más mano dura, pero es todo lo contrario, y Pepe lo mismo. Son muy de gastar bromas y hacen que todo sea mucho más fácil"

Los jueces de la nueva edición de "Masterchef", la "influencer" Marta Sanahuja y los chefs Pepe Rodríguez y Jordi Cruz © Victoria Muñoz

Marta, ahora que no te escuchan, ¿cómo te han acogido Jordi y Pepe?

M.—Cuando no me escuchan digo la verdad, y es que me han acogido muy bien. Pero cuando me escuchan no lo digo tanto para que no se lo crean —dice bromeando—. Porque el otro día Jordi ya decía que me estaba viniendo muy arriba, que me están tratando muy bien y que había que empezar con las novatadas. ¡Y no puede ser! Y ya me hicieron una que ya saldrá en el programa.

J.—Yo hago de hermano mayor que la protege, y Pepe es el papá fustigador que te quiere hacer aprender a las duras.

M.—Exacto. Me hacen cocinar, pero bueno, la verdad es que todo muy bien. Me he sentido como si llevara un montón de años con ellos grabando programas.

P.—Es verdad que al principio le costó un poco, porque nos traía los cafés fríos —bromea—, y eso sí lo va aprendiendo.

J.—Y no te ponía la pastita al lado, ese mínimo de una pastita con el café.

M.—Ese fue el mal recibimiento que me hizo Pepe el primer día, cuando me dijo: “Que te quede claro, a mí me gusta el café con leche calentita”. Y le respondí: “Pues vas y te lo haces tú”.

"La televisión da más vértigo que las redes. Es un escenario en el que la gente no te conoce y, evidentemente, se juzga de una manera un poco más precipitada. Pero, tiempo al tiempo"

MARTA SANAHUJA, PEPE RODRÍGUEZ Y JORDI CRUZ CONFESIONES DE LOS NUEVOS TRES MOSQUETEROS DE LA COCINA© Victoria Muñoz
Marta lleva más de diez años triunfando como "influencer" con sus recetas y su estilo de vida, bajo el nombre de Delicious Martha

“Pepe y Jordi hacen que todo sea más sencillo”

Marta, tú los veías desde casa todos estos años. Ahora, al estar con ellos codo con codo, ¿te han sorprendido o son como te esperabas?

M.—Me han sorprendido un poquito porque sí que es verdad que Jordi parece un poquito más mano dura, pero es todo lo contrario, es un osito. Y Pepe lo mismo. Los dos son muy de gastar bromas y hacen que todo sea mucho más sencillo, más fácil. Cuando trabajas pasándotelo bien, el tiempo pasa volando, aunque sean muchas horas de grabación, y ellos lo hacen muy fácil.

Tú estabas acostumbrada a mostrarte en redes y tienes muchos seguidores. Aunque al otro lado de la pantalla ahora siga habiendo miles de personas, ¿da más vértigo la televisión?

M.—Totalmente. Aparte, es gente que no te conoce. En mi comunidad ya me conocen, es gente que ha ido creciendo conmigo, que me ha acompañado durante mucho tiempo y ha visto también mucha evolución. Y en la televisión te plantas en un escenario en el que la gente no te conoce y, evidentemente, se juzga de una manera, quizás, un poco más precipitada. Pero, tiempo al tiempo.

MARTA SANAHUJA, PEPE RODRÍGUEZ Y JORDI CRUZ CONFESIONES DE LOS NUEVOS TRES MOSQUETEROS DE LA COCINA© Victoria Muñoz
Casada con Rubén García, quien también cuenta con miles de seguidores en las redes, es madre de un niño de casi dos años, llamado Enzo

"Aparte de con muchos nervios, por ser mi primera vez, este inicio está siendo muy emocionante y, además, creo que tenemos un elenco de concursantes muy divertido"

Pepe, Jordi, ¿vosotros la conocíais antes? ¿La seguíais en redes?

J.—Sí, sobre todo Pepe.

M.—¡Has hecho la pregunta del millón!

P.—No puedo mentir. Cuando me dijeron que iba a venir “no sé qué Delicius” pensé que eso era una película. Ya me dijeron que era una chica que estaba en redes y la he empezado a seguir públicamente hace dos semanas.

J.—Pepe estuvo semanas azotándola con su indiferencia. Eso a él le parecía hasta gracioso. Es más, un día le dije: “Pepe, la estás siguiendo”. Y dijo: “Alguien le daría a seguir”.

P.—Yo creo que me dejaría el teléfono y ella daría a seguir. No sé lo que ocurriría. O el algoritmo este, que es canalla. Es que me da pereza seguir a la gente en redes y entiendo que la gente no me siga, porque esto es recíproco, pero no pasa nada, vivo feliz.

"Aparte de con muchos nervios, por ser mi primera vez, este inicio está siendo muy emocionante y, además, creo que tenemos un elenco de concursantes muy divertido"

Y ahora que la habéis visto en redes, ¿habéis hecho ya alguna de sus recetas? ¿Las habéis probado?

M.—Jordi lo que hace es decir que mira a ver qué receta me funciona y la copia.

J.—Seguramente, algún día, ella verá también alguna receta que yo hago como cocinero que se me da bien y dirá “¡mira qué interesante!”.

La receta de la fama

Jordi, tú tienes fama de ser el juez más duro, ¿sigues manteniendo el título?

J.—Quizá soy el menos simpático o tengo el peor carácter. A ver, siempre ha habido una evidencia en MasterChef, y parece que no se han dado cuenta. Cuando tú lo veías las primeras temporadas en las versiones de otros países, era el talent show de cocina más duro del mundo, los jueces eran muy duros. Cuando empezamos, aquí había tres figuras: Pepe, que es irónico, más gracioso y más castizo y te hace la broma; Samantha, que te podía salir por cualquier lado…, y alguien se tenía que poner “cabroncete”.

M.—Encajaba con él de manera natural.

J.—No me gusta nada hacerlo, pero tengo mi mal carácter y lo puedo sacar a relucir. Y lo sacaba a relucir porque soy un soldado y alguien tenía que hacerlo —ríe—. Y se me quedó la estampita de “Jordi todo el rato es un 'cabroncete'”. En la tele ser tan sincero a veces no mola, pero cuando juzgo mi trabajo lo hago igual. Para mí, mi propia cocina o está bien o es una mierda, y hay que mejorarla hasta que esté bien. Y lo hago igual con los aspirantes, pero sin intención de ofender. Es verdad que hubo una época que me miré y no me gustaba, porque me ponía demasiado intenso. Ahora estoy haciendo lo mismo, pero sin ponerme intenso.

"Cuando llego a casa de trabajar, me gusta seguir cocinando. Me da la vida cocinar para la gente que más quiero en el mundo entero"

Pepe también está al frente de su restaurante en Illescas (Toledo), llamado El Bohío, y tiene tres hijos, María, Jesús y Manuela, con su mujer, Mariví © Victoria Muñoz
Pepe también está al frente de su restaurante en Illescas (Toledo), llamado El Bohío, y tiene tres hijos, María, Jesús y Manuela, con su mujer, Mariví

La tele es, inevitablemente, un trampolín a la fama. ¿Cuál es vuestra receta para mantener los pies en la tierra y que no se suba a la cabeza?

J.—La fama es una consecuencia y no es mérito tuyo. Es porque entras en un medio que es muy potente, y muy cruel también. Es decir, la tele es un medio que te utiliza, porque tienes una buena relación con él, pero el día que por algún motivo dejas de interesarle, te escupe y te olvida. Y es de un día para el otro. Por lo tanto, si te lo crees, eres muy torpe. Así que, mientras estás, disfrútalo, gózalo, porque un día se va a acabar y te van a olvidar. En mi caso, que estoy en gastronomía y tengo mi reconocimiento como cocinero, intento centrarme en eso, porque ese mérito en base a un esfuerzo directo en un oficio en concreto y a mí es el reconocimiento que me vale. En la tele lo estoy pasando muy bien, lo estoy disfrutando y me estoy ganando la vida con ello, pero un día se va a acabar y no va a pasar nada.

P.—Uno tiene que tomarse las cosas con naturalidad y, dependiendo de la educación que hayas recibido en tu casa, eres de una forma o eres de otra. Yo creo que venía con unas bases sólidas, pero, aun así, en este medio te puedes volver un poco tonto y podría ser hasta normal. Recuerdo siempre una frase que me dijo la mujer que me contrató: “Pepe, ten cuidado con la tele, porque la tele te puede volver gilipollas, pero si te vuelves, algo traías de tu casa”. Y aquello me persigue siempre y es un recuerdo precioso para saber un poco dónde estás.

"Le hemos cogido el truco a la tele, nos divertimos, lo pasamos bien e intentamos que esta edición, aunque sea la decimocuarta, sea como la primera, con la misma ilusión"

Marta, ¿tú cómo estás viviendo la fama? ¿Qué te dicen en tu familia?

M.—Desde que empecé en el mundo de las redes sociales, a mis padres les dije muchas veces: “Si alguna vez veis que empiezo a subirme un poco, me bajáis”. Recuerdo que, en la reunión que tuve cuando me propusieron ser jueza de MasterChef, yo estaba con nuestra representante y ella me dijo: “Te va a subir el ego, es normal en televisión”. Y le dije: “Por favor, no”. Pero en cierto modo es inevitable cambiar algo, porque la exposición es muy alta, vas por la calle y la gente te conoce muy fácilmente. Aunque yo venga de redes sociales, no es igual. Entonces, le dije a mi representante lo mismo que a mis padres en su día: “Tú bájame hacia el suelo”. Y es algo que tengo muy presente, porque no quiero que me pase nunca.

P.—Algo tienes que cambiar. A mí me gustaría mirarme hace trece o catorce años y ver en qué he cambiado para peor. En cierto modo, es normal, porque tú no sabes lo que es pasar del anonimato absoluto, cuando te conocían los pocos que se dedican a la gastronomía (tengo una estrella Michelin desde hace 26 años, soy Premio Nacional de Gastronomía, cocinero del año no sé dónde), pero sales en la tele y esto se vuelve loco. Y de repente te ponen un chófer para ti todos los días, tienes a alguien que te está arreglando el pelo, que te trae los zapatos y te viste. A veces normalizas que eso te corresponde y piensas que no le has dado las gracias a la chica que te estaba peinando hoy o que te estaba vistiendo… A veces te puedes hasta perder.

J.—A mí me pasó con un cocinero amigo mío que me conoce bien, Bizcochito se llama. En mi cocina todos te tratan de chef y hay cierta jerarquía, pero va y me pregunta: “¿Te puedo decir una cosa?”. Y digo: “Claro, Albertito, ¿qué quieres?”. Y me responde: “Estás muy imbécil”. En ese momento lo pensé, le di las gracias y le pregunté por qué. Y me explicó: “Porque antes eras más accesible, más cercano, y ahora estás como más distante”. Y seguramente se me había subido. Hay pequeñas sutilezas que te van acostumbrando a algo que no es normal, como que te digan qué quieres todo el rato, qué necesitas… Y te lo vas creyendo y llega un punto en el que viene bien que alguien te diga: “Bájate, que te va a hacer daño”.

De puertas para adentro

Los tres sois padres. ¿Cómo es en casa que os vean en la tele? Porque os reconocerán vuestros hijos, aunque sean muy pequeños.

M.—Mi hijo, cuando me ve la tele, dice: “Mamá, mamá”. Y me mira como diciendo: “¿Cómo puede ser? Estáis repetidas”.

J.—El problema lo van a tener mis niños, porque van a pensar que es normal. Mi hijo mayor va por ahí, me ve en el anuncio de sartenes, en la tele… y va diciendo: “Ah, papá, papá, el trabajo”. Y ves que les está pareciendo normal.

P.—El problema es cuando tu hijo cumple 21 años y pone la tele y dice: “Mi padre, qué asco”, y la apaga —risas—. Eso lo entenderéis dentro de 20 años, ahora no estáis en esa edad.

"La fama es una consecuencia y no es mérito tuyo. Es porque entras en un medio que es muy potente, y muy cruel también"

En estos catorce años, Jordi, que trabaja como chef en sus restaurantes de Barcelona (ABaC, Angle, Atempo y Ten,s), lo ha compaginado con su trabajo en televisión y su faceta de padre de dos niños, Noah y Nico (de dos años y de nueve meses), de su matrimonio con Rebecca Lima© Victoria Muñoz
En estos catorce años, Jordi, que trabaja como chef en sus restaurantes de Barcelona (ABaC, Angle, Atempo y Ten,s), lo ha compaginado con su trabajo en televisión y su faceta de padre de dos niños, Noah y Nico (de dos años y de nueve meses), de su matrimonio con Rebecca Lima

Cuando llegáis a casa, ¿cumplís el dicho de “en casa del herrero, cuchillo de palo” o cocináis también?

J.—A ver, somos cocineros. Si te gusta, rascas ese tiempo para cocinar porque te gusta. A mí me gusta y lo practico en casa. Mi mujer es brasileña y a ella le encanta hacer fiestas; es una persona abierta, cariñosa y su forma de dar amor es esa. Y ella un día me dijo: “Tú también eres muy cariñoso, lo que pasa es que no se te nota nada. Tu forma de transmitir cariño, de demostrar a la gente que te importa, es cocinándoles”. Y así es.

P.—A mí me encanta cocinar y hacerlo para los míos. Ayer, sin ir más lejos, estuvimos grabando y, al llegar a casa tarde, me tiré media hora, o tres cuartos, arreglando todo lo que había, sacando de donde no había para hacer la cena, y estaba feliz. Me da la vida cocinar para la gente que más quiero en el mundo entero.

M.—Es que la cocina es una forma de dar amor.

Invitar a comer a un chef

Cuando vais a casa de alguien que os invita a comer, ¿notáis cierta tensión en vuestros amigos? Porque cocinar para vosotros da un poquito de respeto.

J.—Los que nos dedicamos a esto sabemos lo que cuesta cocinar y valoramos mucho el mero esfuerzo de hacerlo. Al pretencioso sí que me gusta darle un poquito más, pero a la gente que cocina con cariño y lo hace incluso con preocupación se lo agradezco y soy incapaz de decirles nada.

Pero tenéis que notar el miedo en la gente que os invita a comer.

P.—Solamente tengo una pareja de amigos a la que no le da reparo cocinar y hacer mil cosas cuando voy a su casa. Pero tengo otras dos o tres parejas de amigos que llevamos mucho tiempo intentando quedar para cenar y hace un mes, por fin, quedamos en casa de unos y luego me di cuenta de que la mujer pasó un mal rato porque no sabía qué hacer. Te das cuenta de que la gente lo pasa mal, pero si supieran que, con una ensaladilla rusa y un filete a la plancha, no hace falta más... Si es pasar el rato y ya está.

"Yo creo que la receta de la felicidad es el equilibrio. El querer mucho y, a la vez, estar feliz con poco; el tener suerte, una familia y un trabajo que te hagan feliz y salud"

Marta, tu marido también comparte recetas en redes. ¿Hay piques en casa a ver quién cocina mejor?

M.—No, ninguno. Tiene asumido su rol —ríe—. A mí me gusta más cocinar algún guisito cuando tengo más tiempo, pero no siempre lo tengo, así que soy de cosas más fáciles entre semana. Luego, el fin de semana hago los guisos, y en eso él no se mete porque no lo sabe hacer.

J.—Yo creo que es muy buen chico. Marta es supermaja, pero tiene mucho carácter también. En casa tiene que ser…

M.—Tengo mucho carácter, pero es verdad que a mi marido le gustan las cosas fáciles en la cocina, recetitas muy sencillas y con poquito tiempo. No es de tirarse mucho rato cocinando. A mí me encanta, pero a él no tanto.

Primera edición sin Samantha Vallejo-Nágera

En esta edición, que no está Samantha, ¿la echáis de menos?

J.—Sí, pero seguimos conviviendo con ella, hablando y tal. No estamos currando juntos, pero nuestra relación no ha cambiado. Tenemos nuestros chats, nos hacemos la puñeta... Esta situación la hemos llevado con humor con ella. Pero vamos, que seguimos manteniendo la amistad igual.

P.—La relación que tenemos no se va a perder en la vida, son muchos años juntos, trabajando codo con codo, viajando… Mil anécdotas hemos vivido juntos. Ahora, al final, te pones a grabar y te metes en una vorágine en la que se te olvida Samanta, estás con Marta y aquello lo has olvidado. Luego, cuando vuelves a mirar el WhatsApp, vuelves a ese tiempo que has compartido.

Marta, ¿tú conoces a Samantha?

M.—Por desgracia no la conozco.

"La relación que tenemos con Samantha no se va a perder en la vida; son muchos años trabajando codo con codo, viajando… Hemos vivido mil anécdotas juntos"

"Yo hago de hermano mayor que protege a Marta, y Pepe es el papá 'fustigador', que quiere que aprenda a las duras", bromea Jordi sobre cuáles son sus roles en el programa. Para Marta ha sido muy fácil encajar con ellos y se ha sentido muy bien acogida desde el primer momento© Victoria Muñoz
"Yo hago de hermano mayor que protege a Marta, y Pepe es el papá 'fustigador', que quiere que aprenda a las duras", bromea Jordi sobre cuáles son sus roles en el programa. Para Marta ha sido muy fácil encajar con ellos y se ha sentido muy bien acogida desde el primer momento

¿Crees que has tenido un plus de responsabilidad al llegar a ocupar su sitio?

M.—Claro. Es un programa muy rodado y ella era una figura importante. Bueno, eran un tridente y, evidentemente, es una responsabilidad, pero aquí estamos.

Por último, ¿cuál es vuestra receta de la felicidad a día de hoy?

P.—Bueno, no sé si es porque voy cumpliendo años, pero tener salud no te imaginas lo que ayuda a ser feliz. Y si tienes esa salud y la compartes con los seres que tú quieres, no puedes dar nada más que gracias a Dios todos los días. Y si encima tienes unos trabajos que están bien recompensados, donde nos tratan tan bien en nuestros restaurantes, que la gente te lo agradece, vienen a comer y te dan las gracias encima que han pagado. Y haces un programa de televisión donde la gente te para y te dice lo bien que se lo pasa contigo… Madre mía, es que a veces se nos olvida un poco la suerte que tenemos. ¿Qué más le puedo pedir?

J.—Yo creo que la receta es el equilibrio. El querer mucho y, a la vez, estar feliz con poco; el tener suerte, tener una familia que te haga feliz, un trabajo que te haga feliz, salud… Ahí está: el saber disfrutar de lo que te va pasando, aprendiendo de lo malo y ser una persona equilibrada, yo creo que la receta está por ahí.

M.—Aparte de lo que han dicho ellos, yo añadiría también el vivir en paz. Muchas veces todos nos equivocamos, todos cometemos errores, pero hay que vivir tranquilo, con la conciencia tranquila, irte a dormir tranquilo. Creo que también eso es importante. Y me sumo a las respuestas de ellos, que también es fundamental en mi vida. ¿Qué más se puede pedir? Si ves que tu familia está bien, que tienen salud, tienes un trabajo que te gusta, te dedicas a lo que te gusta, la gente a tu alrededor está bien y te acuestas con la conciencia tranquila, no se puede pedir nada más.

Ensalada de quinoa, aguacate, mango y lima

Tiempo de preparación: 25 minutos

Ingredientes (para 4 personas): 200 g de quinoa, 1 aguacate grande, 1 mango maduro, 1 lima, 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 1 cucharadita de cilantro o perejil picado, sal y pimienta.

Elaboración: Lava la quinoa bajo el grifo, con ayuda de un colador, para eliminar el amargor. Cuécela en el doble de volumen de agua con una pizca de sal durante unos 12–15 minutos, hasta que esté tierna. Escurre si fuera necesario y deja enfriar para que quede suelta. Mientras, pela el mango y córtalo en láminas finas. Parte el aguacate, retira el hueso y córtalo de la misma manera, justo antes de montar el plato, para evitar que se oxide. Rocíalo con unas gotas de lima para mantener su color y aportar frescor. Coloca la quinoa como base en una fuente. Dispón por encima el mango y el aguacate de forma ordenada, jugando con las formas. Prepara el aliño mezclando el zumo de la lima con el aceite de oliva, sal y pimienta. Añade un toque de hierbas frescas y emulsiona ligeramente. Aliña justo antes de servir y termina, si te gusta, con un poco más de ralladura de lima.

Consejo del chef: Para una textura más interesante, puedes tostar ligeramente la quinoa: queda más suelta y con un sutil punto crujiente.

Ensalada de quinoa, aguacate, mango y lima hecha por la jueza Marta © Victoria Muñoz
Marta

Ensalada de perdiz escabechada con granada y hojas tiernas

Tiempo de preparación: 20 minutos

Ingredientes (para 4 personas): 2 perdices escabechadas (en conserva o caseras), 1 granada, 120 g de hojas tiernas (mezcla de lechugas, escarola o brotes), 1/2 cebolla morada (opcional),  aceite de oliva virgen extra, 1 cucharada del propio escabeche, vinagre suave, sal y pimienta

Elaboración: Desmenuza las perdices y reserva también parte de los muslos. Cuela ligeramente el escabeche y resérvalo para el aliño. Desgrana la granada, con cuidado de no romper los granos y evitar que amargue. Lava y seca bien las hojas tiernas, y si utilizas cebolla, córtala en pluma muy fina. Coloca una base de hojas en una fuente y reparte por encima la carne de perdiz y los muslos, distribuyéndolos de forma que queden en el centro. Añade los granos de granada por toda la ensalada y, si quieres, incorpora la cebolla para dar un punto crujiente. Prepara una vinagreta mezclando 3 partes de aceite con 1 parte del escabeche y unas gotas de vinagre si necesitas equilibrar. Salpimienta ligeramente y aliña justo antes de servir para que las hojas mantengan su frescura.

Consejo del chef: No deseches el escabeche: bien equilibrado, es el mejor aliño para esta ensalada y potencia todo el sabor del plato sin necesidad de añadir mucho más.

Ensalada de perdiz escabechada con granada y hojas tiernas© Victoria Muñoz
Pepe

Ensalada de remolacha asada, queso de cabra y fresas

Tiempo de preparación40 minutos

Ingredientes (para 4 personas): 4 remolachas, 200 g de fresas, 60 g de frambuesas o arándanos, 120 g de queso de cabra, 2 cucharadas de nueces troceadas, hojas de albahaca o hierbabuena, aceite de oliva virgen extra, vinagre (balsámico o de Jerez), sal y pimienta.

Elaboración: Precalienta el horno a 200 °C. Lava bien las remolachas, envuélvelas individualmente en papel de aluminio y ásalas durante 30-35 minutos, hasta que al pincharlas estén tiernas. Déjalas templar unos minutos, pélalas y córtalas en rodajas finas. Lava las fresas, retira el pedúnculo y córtalas en dados. Si utilizas frambuesas o arándanos, incorpóralos enteros. Dispón las rodajas de remolacha creando una base uniforme. Reparte las fresas, los frutos rojos y el queso de cabra desmenuzado con las manos, para que quede irregular. Añade las nueces y termina con unas hojas de albahaca o hierbabuena. Prepara una vinagreta emulsionando 3 partes de aceite de oliva por 1 de vinagre, con una pizca de sal y pimienta. Aliña justo antes de servir para que la remolacha no pierda brillo.

Consejo del chef: Corta parte de las fresas muy pequeñas y deja otras en trozos más grandes: aporta volumen y hace el plato mucho más apetecible.

Ensalada de remolacha asada, queso de cabra y fresas hecha por Jordi © Victoria Muñoz
Jordi

TEXTO

Cristina Olivar

FOTOGRAFÍAS

Victoria Muñoz

ESTILISMO

María Parra

LOCALIZACIÓN

La Masía de José Luis

MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA

Eva Guisado y Ana Renedo

LOOK 1 PEPE

Camisa de Cortefiel y pantalones de Old Jeffrey

LOOK 1 MARTA

Top y falda de Samsøe Samsøe y zapatos de Castañer

LOOK 1 JORDI

Polo de Mango, pantalones de Old Jeffrey

LOOK 2 MARTA

Top y falda de Mango, zapatos de Castañer y pulsera de Briana

LOOK 2 PEPE

Camisa y pantalón de Old Jeffrey

LOOK 2 JORDI

Polo de Uniqlo y zapatillas de Veja

LOOK 3 PEPE

Camisa de Ooto y pantalones de Hackett 

LOOK 3 MARTA

"Total look" de Mango

LOOK 3 JORDI

Camisa de Mango y zapatos de Pedro Del Hierro

PRODUCCIÓN

Alejandro Alonso

ATREZO MESA

Menaje de El Corte Inglés Home y Kave Home, manteles y platos de La Pequeña Inglaterra, velas de Loewe

AYUDANTE DE ESTILISMO

Victoria Izaguirre y Blanca Alés-Palop

AYUDANTE DE FOTOGRAFÍA

Victoria Rodríguez San Pedro