Como el argumento de una película, de esas de pasiones que pueden con todo, que abaten muros y prejuicios; de enamorados que defiende su amor limpio y puro contra viento y marea... Como el de La dama y el vagabundo; como el de Rose deWitt y Jack Dawson a bordo del Titanic, o el de Elizabeth Bennet y Mr. Darcy a la luz de las velas de Pemberley… Este es el de una princesa y un chico que, para salir de la pobreza, eligió la batalla política. Un romance inesperado que ha sido descubierto esta misma semana y ha convulsionado la actualidad francesa, tras pillarlos en un decorado que, de idílico y cargado de significado, casi parece irreal.
O si no, miren las fotos y dígannos si no parece el story board de un relato de Emily Brönte: un paseo marítimo, el de la Île de la Beauté —como así la llaman en el país vecino—, una princesa de cabellos dorados batido por la brisa, las olas rompiendo y sus dedos entrelazados con los de su caballero, obviamente vestido de azul. Ellos son María Carolina de Borbón, princesa de las Dos Sicilias, duquesa de Calabria y Palermo, y, él Jordan Bardella, el chico inmigrante, del barrio de Saint-Denis, y hoy gran esperanza de Marie LePen para hacerse con la República Francesa.
Ocurrió en Córcega, porque el destino tiene estas cosas, que ella es ahijada del príncipe Jean Christophe Napoleón Bonaparte, heredero de la Casa Imperial francesa y descendiente del gran estratega galo, que fue galo precisamente porque nació quince meses después de que Córcega dejara de ser italiana; mientras, Jordan desciende de una familia piamontesa trasplantada a uno de los barrios menos afortunados de París, Saint-Denis. Pero es verlos a ellos y no ver nada más allá: solo una pareja que se está conociendo y enamorando sin remisión.
Se conocieron hace un año, en mayo. En Montecarlo, donde María Carolina reside y donde él disfrutaba de la F1 con su padre. Lo suyo fue un flechazo en toda regla. Desde entonces, han podido verse públicamente en varias ocasiones. En enero, en el bicentenario de "Le Figaro", por ejemplo. Y se ha sabido que también han viajado juntos a Nápoles, donde celebraron el éxito de la segunda novela de él, Lo que quieren los franceses, pero siempre sin levantar sospechas. Hasta ahora, que el amor se ha revelado.
De esta manera, tras semanas de especulación Jordan Bardella ha decidido hablar por primera vez de su relación con la princesa. Así es como, el político quiso ser claro y transparente con la prensa cuando le preguntaron por las románticas fotografías. Sobre las imágenes, que fueron portada de París Match, el político afirmó que "es muy difícil conservar una vida privada cuando se hace política al nivel en que yo la hago". Ha añadido además que habían sido perseguidos desde hace muchas semanas por los fotógrafos y que ese día decidió, junto a María Carolina de Borbón-Dos Sicilias, “asumir lo que para ellos era evidente”. Así, tras un año conociéndose, tomaron la iniciativa de normalizar su relación a través de dichas instantáneas. Para terminar, Jordan ha querido resaltar que su profesión es “hacer política por Francia” y le gustaría que se le juzgara por las ideas o conceptos que defiende y no por su vida privada.
A sus 22 años, María Carolina de Borbón-Dos Sicilias se ha especializado en el mundo del Marketing y el Management, mientras que Jordan, con apenas 30 años preside Agrupación Nacional, una formación de ideología nacionalista. Una pareja que por fin grita su amor a los cuatro vientos y que disfruta de sus primeros meses de amor, llenos de románticas escapadas y momentos compartidos, siempre que sus ajustadas agendas se lo permiten.







