Desde que tiene uso de razón, las letras siempre fueron su refugio. Inés de Limburg-Stirum comenzó a jugar con las palabras cuando apenas era una niña, y, desde entonces no ha dejado de hacerlo. “Siempre he leído libros”, nos comenta al otro lado de la línea, así que su familia -sus padres son Belén López Montero y el conde Louis de Limburg-Stirum, nieto del conde de París- también tuvieron claro cuál era su destino. Tanto lo intuían que, cuando les contó que había escrito su primer libro -Contando las olas-, con apenas 25 años, no les sorprendió demasiado “porque como siempre me veían escribiendo… Creo que, en el fondo, ellos sabían que, en algún momento, iba a escribir uno”.
Un poemario que planteó como un precioso homenaje a su querida prima María, que ya no está, y que ha resultado todo un éxito -su presentación en el espacio Vinology reunió a decenas de personas- que no esperaba. “La primera presentación la hice en mi pueblo (Tomelloso), les gustó y se vendió muchísimo… Estoy ahora en la segunda edición y la acaban de coger en una librería en Madrid que se llama Troa (Calle de Serrano, 80). La verdad es que estoy muy contenta con el resultado”.
Ahora, esta joven que se inspira en maestros como Pablo Neruda o Carlos Ruiz Zafón, toma la palabra y se postula como una de las voces emergentes de una generación que, al contrario de lo que se piensa, también está interesada en la literatura.
Inés, ¿cómo viviste la presentación de tu libro? Aunque fue un acto muy íntimo, estaba lleno de gente
Sí, la verdad es que sí. ¡No me esperaba tanta gente! Fue un día bastante emotivo a la vez, vinieron muchos familiares, mucha gente que no conocía… muchos de mis amigos vinieron a apoyarme, entre ellos, Irini Fournier.
Cuando se lo contaste a tus padres se preguntaban de dónde sacaste el tiempo para hacerlo. ¿Es entonces la escritura algo que siempre te guardaste más para ti?
Sí, al principio me costaba mucho contar a la gente qué era lo que escribía, porque eran cosas muy íntimas… Cuando iba a publicarlo, tampoco se lo dije a muchas personas porque no quería crear expectativas muy altas, por si acaso luego no salía y porque también es un proyecto muy gordo. Si luego no hubiese dado resultado, hubiese estado creo que más triste, así que, por eso, pensé no decir nada.
¿A quién se lo contaste primero?
Al prologuista que estuvo en la presentación, que es mi tío Elías y es una persona muy especial para mí porque es mi padrino. Es la persona que más me conoce y es una persona muy literaria también.
"A la primera persona a la que se lo conté fue al prologuista, que es mi tío Elías y es una persona muy especial para mí porque es mi padrino. Es el que más me conoce y una persona muy literaria también"
¿Y qué te dijo nada más se lo enseñaste?
Incluso mi padrino se quedó sorprendido. Le dije si le podía mandar unos poemas, y, claro, él se pensaba que le iba a enviar como 15 ó 20. De repente vio como 85 páginas y me dijo: ¡Pero bueno, Inés, que esto que me estás mandando es un libro! Lo que me gustó mucho es que se tomó mucha dedicación a leerlo, mucho tiempo. Como es una persona muy sensible, creo que entre los dos nos entendemos muy bien.
¿Y tus padres? Porque tu madre ha dicho que se siente súper orgullosa
Es verdad que les gustó mucho y se emocionaron.
¿Te han dado algún consejo?
Mi madre me dijo que pusiera algún poema en francés, pero la verdad es que en ese momento no le hice mucho caso porque tenía más poemas en español y por eso decidí publicarlo en este idioma. Mi padre siempre me dice que siga escribiendo y que continúe con mi carrera.
Estudias Comunicación, ¿verdad? ¿Te gusta?
Sí, me gusta mucho, la verdad, porque, a la vez es una carrera de letras (que a mí siempre me han gustado más que las matemáticas). Eso lo he tenido muy claro siempre. Aparte es una carrera muy creativa y me ayudó literariamente a desarrollarme mejor a la hora de escribir y mandar mensajes.
¿Cuándo decidiste publicar estos poemas? Porque, al final, es algo muy íntimo… ¿Sentiste algo de reparo al pensar que nos abrías tu mundo?
Hay poemas antiguos que he sacado del libro, y luego otros muy recientes. Hay una parte del libro que se llama “Tiempo en el olvido”, y lo escribí porque hace un año me operaron de la espalda y decidí borrarme todas las redes. Estuve dos meses tumbada, en la cama, y me dediqué a leer y a escribir. La operación salió muy bien, y gracias a eso, encontré mi voz y pude darle vida a este libro. Si no fuera por esa operación, no hubiese tenido dos meses de tiempo libre para escribir.
¿Cómo fue la selección de poemas? Imagino que algunos te los has guardado
Sí, hay algunos que he guardado en mis cuadernos. Se o mandé también a mi editor, Jaime Quevedo, quien me ayudó mucho y le puso dedicación a este proyecto. Él fue una de las primeras personas que me dijo que estos poemas no podían quedarse ahí. Le estaré siempre muy agradecida y me gustó mucho trabajar con él. Como mencionas, los poemas son algo muy íntimo, y sí que hubo un momento en el que me eché un poco para atrás porque, al final, pensé que estaba abriendo mi mundo y no sabía a quién. Quién lo iba a valorar o no… Sí que tengo muchos poemas que me he guardado, pero, quizá, me gustaría sacarlos en un segundo libro.
‘Navegas’ entre dos mundos muy diferentes. La soleada España y Bélgica, que puede ser un poquito más nublada, donde vives. ¿Sientes especial cariño por el español? ¿Decidiste escribir en este idioma por algún motivo en especial?
La verdad es que sí. En verdad, es curioso, porque, aunque he nacido en Bélgica, mi madre me enseñó a leer y a escribir en español. Entonces fue, simplemente, por el cariño hacia mi madre.
Eres una de las poetas más jóvenes de la poesía actual… Llama mucho la atención
He conocido a muchos autores muy jóvenes en mi pueblo que tienen 19 y han publicado varios libros, pero sí, la verdad es que me hace mucha ilusión ser una joven autora y que, quizá, pueda animar a los jóvenes a seguir leyendo poesía… O seguir leyendo, en general.
Al final, da la sensación de que vivimos en un mundo en el que todo van tan rápido, que escribir poesía parece un reto
Sí, sí… Me dio un poco de ‘miedo’ al publicar mi libro. Porque, al final, soy una persona joven, y a muchos de mis amigos les ha gustado mucho el libro porque se lee muy rápido. Al final, no es sólo poesía, sino que también hay reflexiones cortas y creo que eso también gusta. Se lee muy rápido y es un libro que emociona mucho a la gente.
"Para mí, escribir siempre ha sido un hobby (más que un trabajo) y también un refugio. Cuando estaba con mis estudios, no escribía como muy seguido… Podía tener un poema, pero no me lo tomaba muy en serio. Todo cambió cuando falleció mi prima, escribí más sobre ella y me ayudó muchísimo"
Abordas temas universales, pero que también son difíciles… Porque también tratas el duelo. ¿La poesía y la literatura han sido tu refugio?
Para mí, escribir siempre ha sido un hobby (más que un trabajo) y también un refugio. Cuando estaba con mis estudios, no escribía como muy seguido… Podía tener un poema, pero no me lo tomaba muy en serio. Todo cambió cuando falleció mi prima, escribí más sobre ella y me ayudó muchísimo. En primer lugar, quise titular el libro como ‘Contando las olas para volver a verte’, por ella, pero mi tío me dijo que era más largo y quitaba todo el misterio.
¿A ella también le gustaba la poesía?
No sé si le gustaba, pero sí que, durante su enfermedad (tuvo cáncer con 14 años), ella empezó a escribir mucho también y recuerdo que le envié una carta. Me ayudó mucho... y ella escribió mucho también, me mandó algunas reflexiones cuando estaba enferma.
También está el desamor… que es algo que sufrimos todos, y el mar. ¿Estás muy conectada con el mar? ¿Guardas recuerdos especiales?
En verdad sí, sobre todo, con mi prima, porque todos los veranos los pasábamos en Marbella y a ella le gustaba mucho el mar. También veraneaba mucho en Palma y como allí también hay mucho tiempo para escribir…
Tu abuela, la princesa Hélène de Orléans, también ha puesto su granito de arena, con las ilustraciones que lleva tu libro
Le hizo mucha ilusión que le preguntara si me quería hacer unas ilustraciones para el libro. ¡Enseguida se metió en ello! Ella es como muy artista en mi familia. Por parte de padre, todos tenemos una vena artística. En algún momento, había dejado la pintura, y, por el libro, volvió a retomarla. Comparto mucho con ella, de hecho, me enseñó a tocar el piano. Mi hermano también toca la guitarra y comparto mucho con él, tocamos juntos a veces. Aparte de ser mi hermano, le considero como mi mejor amigo también.
¿Y qué te comentó ella cuando le comentaste lo del libro?
Ella también fue una de las personas que también vio mi libro. La tenía en mente, porque, claro, como tenía que hacer las portadas, inspirarse… Me dijo que le gustó, que se divirtió mucho y que tenía mucha sensibilidad.
¿Sigues tocando el piano, como te enseñó?
Sí, sí. Compartimos momentos juntas. Aunque en algún momento lo quise dejar (porque tenía mucha presión en algún momento), fue mi abuela materna quien me dijo que tenía que continuar.
"Mis padres me han enseñado a valorar las cosas y a entender que todo trabajo implica esfuerzo, dedicación y paciencia, y que nada viene regalado"
También escribes cuentos
Sí, escribo un poco de todo, la verdad. Cuentos, reflexiones, poemas… No sé si en mi próximo libro me gustaría arriesgarme un poco y escribir una novela. Me gusta mucho la fantasía.
Además, tienes un año casi redondo, porque te han galardonado con una medalla del Grupo Pro Arte y Cultura en Literatura. ¿Cómo recibiste esa noticia?
Me alegré mucho… Porque yo escribí este libro porque me apetecía, no porque quería ganar un premio, especialmente. Me hace mucha ilusión, sobre todo, por conocer a gente tan importante en el ámbito artístico. Mayte Spínola, quien me da el premio, es una persona a la que admiro y quiero mucho.
¿Te gustaría dedicarte en un futuro plenamente a escribir?
La verdad es que sí. Creo que, en algún momento, cuando pare de trabajar o de que me jubile, pues sí que me gustaría seguir escribiendo. Y luego, pues no sé, tal vez que mis futuros niños me puedan valorar.
A lo mejor heredan tu pasión por la literatura
Sí, exacto. He tenido muchos bisabuelos que escribían. Por ejemplo, mi bisabuela, la condesa de París, sacó un libro, y mi abuelo también… Así que creo que saqué de ellos un poco lo de escribir. A través de sus libros les conozco un poco mejor. Y mi abuelo el Conde Everard de Limburg Stirum, aparte de ser un hombre político también sacó un libro.
Al formar parte de la nobleza, ¿sientes más responsabilidad?
Un poco. Mis padres me han enseñado a valorar las cosas y a entender que todo trabajo implica esfuerzo, dedicación y paciencia, y que nada viene regalado. Me llevó tres años escribir este libro y hubo momentos en los que pensé que no lo terminaría. Por ese motivo me gustaría que la gente me conociera por mi nombre y no por mi título, porque, al final, por mucho que recibas un título, eres tú quien decide cómo cuidarlo, cómo mostrarlo a los demás y cómo construir tu propia identidad.
En el propio libro dices que, de tu madre, heredas más la vena pasional, y de tu padre, la humildad
Sí… Mi padre, siempre, siempre, me enseñó mucho a cómo relacionarme con los demás de la manera más natural posible.
Española, belga… Y de Tomelloso.
Sí, exacto. Soy belga y española, pero siempre me siento como muy ligada a España. Hice también un máster en Madrid, entonces he disfrutado mucho de los dos mundos. ¡Es muy difícil elegir! Y las bodegas, que es algo que siempre me impresionó mucho. Sobre todo, ver a mis tíos, que trabajan juntos y mi madre y mi abuela, también, que es presidenta de la empresa. Creo que, en un futuro, me gustaría trabajar junto a ellos, poder aportar algo.
Una mezcla apasionante: literatura y enología
Un poco de todo. Estoy haciendo un curso de enología, me gusta mucho y me parece muy interesante. La verdad es que me gusta mucho aprender sobre el vino, de hecho, mi tío Elías me enseña siempre con mucho entusiasmo. Él es enólogo de las bodegas Verum en Tomelloso.













