Alejandra Rubio está atravesando un momento agridulce. El pasado viernes, la hija de Terelu anunciaba que estas Navidades serán uno más en la familia Campos. Lo hacía durante su primera entrevista personal en el plató de ¡De Viernes!, donde habló como nunca de todas las incógnitas que rodeaban su presencia en la televisión. Un par de días después, el martes 24 de marzo, la que fuera colaboradora habitual de Telecinco celebraba su cumpleaños rodeada de su círculo más cercano; una fiesta a la que no pudo faltar su pareja y padre de su hijo (y del que nacerá este 2026), Carlo Costanzia. Además, la creadora de contenido anunciaba que se mantendría alejada del foco mediático de manera indefinida ya que "hay veces que esto no me compensa".
Una amarga noticia que sorprendió a todos sus admiradores y compañeros. "No tengo que pasar por esto, me voy jugándome mucho", lamentaba. Sin embargo, este duelo profesional no la impidió disfrutar de una agradable velada junto a su entorno más íntimo. "Gracias por estar siempre", ha escrito la protagonista de la noche en sus redes sociales junto a unas preciosas fotografías de la divertida fiesta.
Un festejo en el que Alejandra se convertía la reina absoluta de la noche, tal y como la vemos posando con una divertida corona que indica el buen momento en el que se encuentra. Bailando con sus amigas, siendo sorprendidas por su media naranja o con el apoyo incondicional de su madre: así fue su último cumpleaños, celebrado en un exclusivo restaurante del centro de Madrid, siendo madre de un solo hijo.
Un día muy especial para la que fuera colaboradora, ya que horas antes anunciaba su adiós (temporal) a los platós de televisión. "Estoy embarazada y no tengo que pasar por esto", indicaba, subrayando que "he tomado decisiones muy impulsivas a lo largo de mi vida" pero que "ahora me he planteado que igual esto no es lo que yo quería para mí". "Por ejemplo, para mí ha sido muy importante haber escrito este libro", recalcaba, dejando claro que, por ahora, parece que las letras se han convertido en su refugio profesional.
Es por esto que su fiesta era un evento necesario para desconectar de todas las intensas emociones que ha vivido en la última semana. Una cita en la que, además de una tiara, Alejandra lució un minivestido negro con encaje y transparencias. Un look con el que ha dejado ver su incipiente barriguita y dejando claro que su nueva etapa es más que ilusionante; algo que también denota la imborrable sonrisa de su rostro.
Otro detalle de la fiesta que indica el ilusionante momento que vive es la forma de la tarta de la celebración, la cual estaba compuesta como si fuera un corazón. La guinda perfecta para un cumpleaños marcado por el revuelto mediático que parece perseguir a la que fuera colaboradora de Telecinco y al que busca poner fin (tras confesarse como nunca en el plató al que juró no ir durante la mayoría de su trayectoria).












