En un mundo donde más de 20.000 niños en España no pueden vivir con su familia, la Asociación Nuevo Futuro los acompaña con un firme compromiso. Fundada en 1968 por Carmen Herrero Garralda apuesta por hogares pequeños y familiares, de 8-9 niños, con profesionales que actúan como familia. Hoy, con presencia en España, Perú, Colombia, Portugal y Santo Tomé y Príncipe, gestiona 130 centros, atiende a 2.106 niños y niñas y cuenta con más de 2.000 voluntarios que mantienen viva su esencia.
Josefina Sánchez Errázuriz, presidenta de la asociación, nos cuenta cómo comenzó su relación con Nuevo Futuro, cómo ha evolucionado la asociación y cómo poder colaborar.
"No hay nada más triste que tener que abandonar tu hogar y, sobre todo, vivir sin una madre"
Usted tuvo una relación muy cercana con la fundadora de Nuevo Futuro, Carmen Herrero, ¿Cómo conoció la asociación y qué le impresionó primero de ella?
Carmen era tía de mi marido y su madrina. Yo soy chilena y desde pequeña me han hecho ver que había que ayudar a los demás. Por eso, cuando llegué a España, Carmen enseguida me captó y me ofreció colaborar con la asociación. Su visión pionera de pequeños hogares para niños me impactó profundamente.
¿Qué le apasionaba de adolescente? ¿Imaginaba entonces que su vida iba a estar tan ligada al compromiso social?
De joven no imaginaba dedicarme a esto ni vivir en España, pero siempre tuve las ganas de ayudar. Yo estudié para ser bibliotecaria, que no tiene nada que ver con esto, pero siempre pensé en seguir ayudando de una manera indirecta.
Cuando conocí Nuevo Futuro, me atrapó. Yo, que estaba recién casada y mi única preocupación era elegir el color del sofá, choqué con realidades muy duras e injustas para los niños que me hicieron cuestionarme si contaba con la madurez suficiente para ayudarles. Son situaciones que impactan mucho porque no hay nada más triste que tener que abandonar tu hogar y, sobre todo, vivir sin una madre.
Comenzó como madrina de uno de los hogares antes de asumir la presidencia de la asociación. ¿Qué supone ser madrina de un hogar y cómo ha sido su evolución hasta liderar la asociación?
Ser madrina es lo más bonito porque mantienes contacto real con los niños. Llevas a cabo una labor muy directa con ellos. Les acompañas cuando están tristes o cuando se sienten discriminados al compararse con otros niños de su entorno. Pero también estás presente cuando celebran sus cumpleaños, los llevas al cine o simplemente a cenar fuera. Les aportamos pertenencia, clave cuando les falta la familia. De madrina evolucioné a presidenta sin perder en ningún momento el foco en los niños.
¿Cómo se organizan los hogares? ¿Desde qué edad acogen niños?
Antes llegaban niños más pequeños. Ahora vienen desde los 6 años por directrices de la Comunidad de Madrid, que prioriza núcleos familiares para menores. A los hogares llegan normalmente mayores, con 9-11 años o 3-4 años si son hermanos porque nunca separamos a familiares. Entre ellos forman enseguida una piña, aunque haya alguno que le cueste más compartir. A la larga, los vínculos perduran porque como dicen, “el roce hace el cariño”. Los niños se quedan en los hogares hasta los 18 años.
Después de tantos años vinculada a la asociación, ¿Cómo ha evolucionado la asociación desde su punto de vista hasta hoy, con sus 75 hogares, 2.088 niños y niñas atendidos, 16 delegaciones y 781 profesionales?
Hemos ido creciente de forma muy importante manteniendo desde un principio el foco en el niño que inició la fundadora, Carmen Herrero, al proponer un sistema de pequeños hogares donde prima el cariño, al contrario que en los centros masificados y actualmente contamos, en España, con 75 hogares.
En España hay más de 20.000 niños que no pueden vivir con su familia. ¿Por qué esta realidad es tan desconocida?
No sé por qué pasa tan desapercibida, pero sí sé que ha aumentado con los menores no acompañados que llegan del extranjero. Una realidad independiente a los problemas que existen dentro de nuestro país con niños españoles.
Nosotros, ante este problema, respondemos con los hogares para menores y los de emancipación, para los niños mayores de 18 años. Esto es muy importante porque estos niños mayores de edad deben buscarse la vida y es muy difícil cuando además tienes carencias para acceder a los estudios o al mundo laboral. En estos hogares, los niños se quedan 2 años y se les orienta hacia la independencia.
También debo mencionar los centros de día para los que no pueden volver a su casa después del colegio, por ejemplo. En estos centros, además, se atiende a las familias que acogen niños por toda la problemática que gira en torno al acogimiento, que es un proceso distinto al de la adopción.
¿Qué valor tienen las familias colaboradoras?
Enseñan a los niños lo que es la vida familiar. La convivencia, el cariño... para que el día de mañana ellos también puedan transmitir esos mismos valores porque tú al final transmites lo que has vivido. Además, estas familias colaboradoras les hacen ver que son queridos, los llevan a conocer otros mundos, viajar... Les dan una vida mejor con un futuro mejor.
Usted ha tenido experiencia en distintos países. ¿Cómo ve las diferencias entre la juventud de Iberoamérica y la de España?
En Chile hay centros, pero masificados. No cuentan con el modelo de pequeños hogares. De hecho, en un momento dado, una de las presidentas de centros de Chile vino a España y le encantó nuestro modelo a pesar de verlo inviable para Chile por costes estatales.
El voluntariado es uno de los pilares históricos de la asociación con más de 2.000 voluntarios. ¿Cómo se mantiene viva esa ilusión que pasa de generación en generación?
Es importante vivirlo desde pequeño, ver que en tu casa tienen ese espíritu de servicio. Es una semilla que germina desde que eres un niño. Al mismo tiempo, hay mucha gente que quiere ayudar y no sabe cómo ni dónde acudir.
"Nuevo Futuro demuestra que otra forma de cuidar a los menores es posible. Hogares pequeños donde el cariño, la estabilidad y el acompañamiento marcan la diferencia en la vida de niños que han tenido que crecer lejos de su familia."
¿Cómo se puede colaborar si quieres ayudar?
Hay muchas formas de colaborar. Haciéndose socio-donante y donar una cantidad de dinero al mes o apoya en materia escolar con refuerzo para los niños. También se puede dar apoyo en la oficina o becar a un niño mayor de edad que tiene que estudiar y trabajar a la vez. Las empresas también pueden colaborar financiando proyectos.
El Rastrillo es uno de los eventos clave de la asociación. ¿Qué significado tiene para usted y cómo impacta en la sostenibilidad de la asociación?
El Rastrillo impacta mucho en la sostenibilidad de la asociación. Gracias a este evento se consigue un dinero fantástico y muy necesario. Por otro lado, es también una forma ideal de difundir la obra que hacemos en Nuevo Futuro.
Después de más de cinco décadas de trabajo, Nuevo Futuro demuestra que otra forma de cuidar a los menores es posible. Hogares pequeños donde el cariño, la estabilidad y el acompañamiento marcan la diferencia en la vida de niños que han tenido que crecer lejos de su familia. Hoy, la asociación sigue recordando que todo niño necesita sentirse querido y acompañado y que la colaboración de la sociedad es clave para seguir construyendo oportunidades para ellos.







