Hace unos días, Leiva y su novia, Almu Cañedo, decidían posar sin complejos durante su asistencia al desfile de la diseñadora uruguaya Gabriela Hearst, (una de las mejores amigas del cantante) en la Paris Fashion Week Otoño 2026, en París. La pareja disfrutaba de su escapada a la capital francesa donde la diseñadora y estilista había sido la encargada de pintar a mano las botas con las que caminaron las modelos en El Petit Palais, que alberga el Museo de Bellas Artes. Ella, con un traje chaqueta rojo y él, con su particular estilo (traje azul marino, camisa rosa, sombrero, y botas blancas) posaban ante los fotógrafos confirmando su relación, y haciendo ver que cada uno es el apoyo del otro en los momentos importantes de su carrera. Durante su estancia en el país vecino, el músico y la modelo ya habían expresado sus ganas de comer en su ciudad, Madrid, uno de los platos más castizos y representativos de la gastronomía madrileña, tras regresar de su viaje.
Cocido madrileño de tres vuelcos
El Día del Padre, (festivo en algunas provincias de España), el compositor y la diseñadora han disfrutado juntos, alrededor de una mesa, de uno de los platos más icónicos de la gastronomía madrileña: el cocido madrileño. Como cualquier pareja se han sentado en una de las mesas de la Taberna de la Daniela Medinaceli, situada en la Plaza de Jesús, en el histórico Barrio de Las Letras, muy cerca del Museo del Padro. Un local que ofrece el tradicional cocido madrileño de tres vuelcos, frente a la Iglesia de Jesús de Medinaceli y por tanto al lado de La Fuente de Neptuno, ubicada en la plaza Cánovas del Castillo, donde la afición del Atlético de Madrid (entre los que se encuentra el cantante) celebra sus títulos y victorias desde 1991.
Leiva, que hacía acto de presencia en el comedor de la tradicional taberna con un jersey de lana blanco, ha intentado pasar desapercibido con una gorra deportiva. Junto a la diseñadora ha disfrutado del clásico y rico cocido, plato estrella en esta tradicional taberna de azulejos policromados y barra de mármol para el tapeo.
Alameda de Osuna y 'Lady Madrid'
Si hay alguien que representa a la perfección lo castizo, (como lo ha hecho su gran amigo, Sabina, desde los años 80) ese es Miguel Conejo Torres, Leiva, un chaval del barrio de la Alameda de Osuna. Hay artistas que cantan a una ciudad y los hay que, sencillamente, son la ciudad. En el Madrid de los contrastes, donde la vanguardia se funde con el bar de toda la vida, Leiva se ha consolidado como el máximo estandarte del sentimiento más castizo. Con su inseparable sombrero de ala ancha, sus botas desgastadas y esa honestidad brutal que destilan sus letras, el músico de 'Lady Madrid' ha sabido heredar el testigo de la "movida" para transformarlo en un rock elegante, nocturno y profundamente madrileño. Leiva representa esa nostalgia y orgullo de barrio que define el Madrid de hoy: una mezcla perfecta de bohemia, estilo y autenticidad.
Un día antes de poder divertirse juntos, la diseñadora, que también trabaja como modelo, desfilaba para la colección de Nacho Aguayo y Álex Miralles, de la firma Pedro del Hierro, cuando presentaban su colección otoño/invierno 2026 titulada 'Jardín de Invierno'. Un desfile celebrado en un entorno bucólico, donde la novia del compositor o Luis Zamalloa, marido de Marta Pombo, entre otros, mostraban los diseños desfilando por una alfombra color mostaza.









