Timothée Chalamet ha perdido otra ocasión para convertirse en "uno de los grandes". Su determinación por entrar al club de las leyendas del séptimo arte —en el que, para él, están grandes nombres de la industria como Marlon Brando, Viola Davis y Daniel Day-Lewis— se ha encontrado con un inesperado obstáculo en el camino que él mismo puso. Hace una semana, el que fuera el protagonista de Call Me By Your Name o Mujercitas cargaba contra las artes escénicas en un discurso que le ha costado alzarse con la estatuilla, ya que, a lo largo de la campaña, se había posicionado como uno de los grandes favoritos con su Marty Supreme —finalmente, ha sido Michael B. Jordan el galardonado como Mejor Actor—.
Sin embargo, si algo caracteriza al actor, es la fijación por conseguir sus objetivos. Timothée, que actualmente tiene 30 años, presume de una de las trayectorias más prometedoras de las nuevas generaciones de intérpretes; siendo este uno de los motivos por el que haya estado nominado en esa categoría en 3 ocasiones. Unas nominaciones que algunos de los imprescindibles de Hollywood como Al Pacino, Leonardo DiCaprio o Paul Newman triplicaron antes de conseguir su primer premio de la Academia de Cine.
Al Pacino
De interpretar a Michael Corleone en El Padrino a Tony Montana en Scarface, Al Pacino no se ha dejado ni un solo género por interpretar frente a las cámaras. Es por eso que es considerado actor de actores tanto por la crítica como por los espectadores.
Sin embargo, y a pesar de que esta gran admiración por el intérprete surgiese desde sus inicios, su primer Oscar —Scent of a Woman (1992)— no llegó hasta dos décadas después de la que fuera su primera nominación en 1972.
Leonardo DiCaprio
Le vimos por primera vez cuando era un joven de 19 años entrando por la puerta dorada a Hollywood. Lo hizo interpretando a Arnie Grape en ¿A quién ama Gilbert Grape? (1994), un papel con el que demostró que había nacido una estrella y que le consiguió su primera nominación al Oscar.
Sin embargo, pasaron más de dos décadas y varias nominaciones hasta que, en 2016, Leonardo DiCaprio se alzaba al fin con la ansiada estatuilla por su papel protagonista en The Revenant. Este año, al igual que Timothée Chalamet, estaba nominado a Mejor Actor por su interpretación en Una batalla tras otra, siendo esta la octava en los premios.
Paul Newman
Es el galán por excelencia de Hollywood, y uno de los que más ha tardado en alzarse con una estatuilla. Paul Newman se convirtió en ganador de un Oscar por primera vez en 1986 gracias a su interpretación en El color del dinero, de Martín Scorsese —uno de los cineastas más aclamados y que, sin embargo, tardó más de dos décadas desde su primera nominación en los premios—.
Un galardón que llegó tres décadas después de que iniciase su andadura en la industria y que consiguió en su octava nominación.
Jeff Bridges
Nunca quiso ser actor, enfocado en la pintura y en la música, aunque parecía que el destino tenía otro destino reservado para él. Jeff Bridges es uno de esos talentos naturales que llevan la interpretación en la sangre —literalmente, ya que su padre, Lloyd Bridges, era un rostro conocido en Hollywood— y, sin el buscarlo, ha sido uno de los artistas más nominados en los premios más importantes de la industria.
Tuvo que esperar casi cuatro décadas para lograr alzarse con su primera estatuilla, aunque lo hizo en 2009 por su papel en Crazy Heart con la alegría que tanto le caracteriza y su profunda admiración por una profesión con la que parecía no conectar al principio.









