La radio española vive días de luto tras el fallecimiento del periodista Fernando Ónega, una de las voces más influyentes del periodismo político en España. Su muerte a los 78 años ha provocado una ola de homenajes en los medios de comunicación y, especialmente, en la radio, el medio al que dedicó gran parte de su vida profesional. Entre las muchas despedidas emocionadas que se han escuchado en las últimas horas, ha destacado un momento poco habitual en las ondas: un “crossover” radiofónico entre Carlos Alsina y Carlos Herrera, dos de las voces más reconocibles de la radio matinal española, que coincidieron en un emotivo homenaje al que ambos consideran maestro y referente.
Ónega fue una figura clave en el desarrollo del periodismo político moderno en España. Nacido en Lugo en 1947, fue cronista de la Transición y autor de discursos históricos del entonces presidente Adolfo Suárez, incluido el célebre “puedo prometer y prometo”. A lo largo de cinco décadas trabajó en prensa, televisión y radio, pasando por cadenas como la SER, COPE y Onda Cero, donde dejó una huella profunda como directivo, analista y mentor de varias generaciones de periodistas.
Retirado desde 2022, aunque siempre cerca de la profesión a la que se dedicó en cuerpo y alma, pasará a la historia como cronista de la Transición, jefe de prensa de la Presidencia del Gobierno de Adolfo Suárez (el primer presidente de la democracia) y maestro de las posteriores generaciones del mundo de la información. Además, compartía esa pasión con sus dos hijas, Cristina y Sonsoles Ónega, que han seguido sus pasos.
El legado de Ónega en la radio
Precisamente esa trayectoria transversal en diferentes emisoras explica la imagen que se vivió en la mañana posterior a su fallecimiento. Desde los micrófonos de Onda Cero, Alsina recordó a Ónega con palabras cargadas de emoción. “Vamos a seguir intentando cada mañana ser dignos de él”, dijo el periodista, visiblemente afectado, al recordar la influencia que el veterano comunicador tuvo en su manera de entender la radio.
Referencia personal y profesional
Pero el homenaje no quedó solo en su emisora. En un gesto poco habitual en el competitivo panorama radiofónico, Alsina y Herrera coincidieron en un reconocimiento público a su figura que evidenció el respeto unánime que despertaba Ónega en el sector. Desde los estudios de COPE, Herrera también quiso dedicarle unas palabras de admiración y cariño, recordando que el periodista gallego había sido una referencia profesional y personal para muchos comunicadores.
La escena de ver a Herrera y a Alsina juntos, a la vez, simbolizaba algo más que un simple homenaje. Durante décadas, Ónega fue uno de esos periodistas capaces de trascender siglas y empresas mediáticas. Trabajó con figuras históricas de la radio española y colaboró durante años con profesionales de distintas cadenas, dejando una huella reconocida tanto en COPE como en Onda Cero.
Por eso, la frase que resumió el sentimiento generalizado entre quienes lo conocieron fue contundente: “Onda Cero y COPE no serían lo que son sin él”. No se trataba solo de una declaración afectiva. Ónega desempeñó cargos clave en ambas emisoras y participó en el desarrollo de formatos informativos y de análisis que marcaron la radio española durante décadas.
Además de su influencia profesional, quienes trabajaron con él recuerdan su carácter conciliador y su capacidad para explicar la política con claridad. Durante la Transición española, fue testigo directo de algunos de los momentos más decisivos del país y se convirtió en uno de los cronistas que mejor narró ese periodo histórico.
Su legado también continúa en el ámbito familiar. Fue padre de dos periodistas muy conocidas: Sonsoles Ónega y Cristina Ónega, lo que ha convertido su apellido en una auténtica saga dentro del periodismo español. En las últimas horas, compañeros, políticos y personalidades de distintos ámbitos han pasado por la capilla ardiente instalada en la Casa de Galicia en Madrid para despedirse de él.
La visita de la reina Letizia a la capilla ardiente
La reina Letizia ha demostrado que es una amiga que está en las buenas y en las malas. Por eso, este miércoles ha querido acercarse también a la capilla ardiente del periodista Fernando Ónega, padre su gran amiga, la también comunicadora Sonsoles Ónega.
Entre los mensajes de reconocimiento se repite una idea: más allá de sus logros profesionales, Ónega fue sobre todo un maestro para quienes aprendieron de su mirada pausada, su rigor y su forma de contar la actualidad.El emotivo intercambio entre Alsina y Herrera ha terminado por simbolizar ese legado. En un momento en el que las emisoras compiten cada mañana por la audiencia, la radio española se detuvo para recordar a quien, durante décadas, ayudó a construirla.










