Durante más de dos décadas, el apellido Beckham ha sido sinónimo de estilo, éxito y magnetismo mediático. La estela mediática de David y Victoria Beckham parecía inalcanzable, una mezcla única de deporte, moda, música y cultura pop que marcó a toda una generación. Sin embargo, en 2026 el foco se ha desplazado hacia sus tres hijos menores —Romeo, Cruz y Harper—, quienes están construyendo carreras propias, con una proyección que muchos ya comparan con la de sus icónicos padres.
Mientras Brooklyn continúa su vida en Los Ángeles, cada vez más distanciado del núcleo familiar, los otros tres hermanos se han consolidado como la nueva imagen del clan. La celebración del 21º cumpleaños de Cruz, con una fiesta en Londres inspirada en el universo de los Beatles, dejó claro que el apellido Beckham está entrando en una nueva fase: la de sus herederos naturales. El trío se ha convertido en la cara visible de la llamada Next Gen Beckham, como les han bautizado expertos en cultura pop y branding, para referirse a ellos como una versión renovada del imperio familiar que combina música, moda y belleza con una sensibilidad muy marcada por la Generación Z y la Generación Alfa.
“La marca Beckham ha evolucionado hasta convertirse en una dinastía, y Cruz y Romeo están entrando en su fase imperial con un ritmo sorprendentemente bueno”, explica a HELLO! el reputado publicista Mark Borkowski.
Cruz Beckham: la nueva estrella musical de la familia
A sus 21 años, Cruz Beckham es quien más rápidamente ha encontrado un espacio propio. Su proyecto musical con The Breakers y el lanzamiento de su sencillo For Your Love han despertado un interés real en la industria. Ya ha firmado con un sello discográfico de primer nivel —el mismo que representa a Taylor Swift— y sus oyentes mensuales en Spotify han pasado de 30.000 a 100.000 en cuestión de semanas.
Su gira europea, con paradas en Ámsterdam, París o Berlín, ha sido un éxito: agotó las entradas de su primer concierto en Londres y tuvo que añadir una segunda fecha —tocará en el Courtyard Theatre de Londres, los días 26 y 27 de marzo—. Productores consultados por HELLO! coinciden en que Cruz no está construyendo una carrera apoyada únicamente en su apellido: escribe, coescribe y trabaja con una estética sonora que mezcla pop británico con influencias alternativas.
Uno de los momentos más simbólicos de su ascenso ocurrió en la fiesta del 50º cumpleaños de Emma Bunton, donde Cruz tocó la guitarra mientras Victoria interpretaba Viva Forever. Un puente perfecto entre la generación Spice Girls y la nueva generación Beckham. También se ha dejado ver junto a su novia, la compositora Jackie Apostel, en el estreno del documental de Paul McCartney, Man on the Run, donde incluso se codearon con la leyenda de los Beatles.
Romeo Beckham: del fútbol a la moda, siguiendo la huella de Victoria
Si Cruz aporta el ritmo, Romeo aporta la imagen. A sus 23 años, ha dejado atrás su etapa futbolística para centrarse en una carrera en la moda que avanza con paso firme. Durante años fue considerado el heredero natural del talento futbolístico de David. Jugó profesionalmente en el Brentford B y en el Inter Miami, del que su padre es cofundador, pero en 2024 tomó una decisión que sorprendió incluso a los seguidores más fieles de la familia: abandonó el fútbol para dedicarse de lleno a la moda. Su transición profesional ha sido interpretada como un movimiento estratégico hacia un sector donde los Beckham siempre han brillado.
Su transición ha sido interpretada como un movimiento estratégico hacia un sector donde los Beckham siempre han brillado. Romeo ya ha trabajado con Versace, Balenciaga, H&M y Saint Laurent, y su debut como modelo se remonta a 2013, cuando protagonizó una campaña de Burberry. Su estilo, más arriesgado y experimental que el de su padre, lo ha convertido en un referente de la Generación Z.
Su presencia en el desfile de Willy Chavarría en la Semana de la Moda Masculina de París y su fichaje por la agencia parisina SAFE Mgmt lo sitúan en un espacio privilegiado dentro de la industria. “Desfilar para Willy Chavarría le ha hecho ganar puntos importantes”, explica la consultora de moda Mandi Lennard. Romeo se mueve con soltura entre Londres, París y Los Ángeles, construyendo una identidad propia, discreta y sofisticada.Romeo está construyendo una carrera sólida que podría situarlo como el verdadero heredero del imperio estético de Victoria. Lennard va más allá y asegura que para Chavarria, ha ayudado a Romeo a "ganar puntos" en la industria.
Harper Beckham: la benjamina que ya marca tendencia
A sus 14 años, Harper es la más joven del clan, pero también la que más atención genera de los tres. Su presencia en redes —a través de las publicaciones de Victoria—, su espontaneidad y su interés por el maquillaje han despertado la atención de expertos en belleza y branding.
Los indicios de que podría convertirse en la futura magnate del imperio Beckham son cada vez más claros. Su nombre está vinculado al registro de la marca HIKU BY HARPER, lo que ha disparado rumores sobre un inminente lanzamiento de belleza; ha expresado públicamente su deseo de crear su propia firma de belleza. De hecho, en 2024, durante un evento de Victoria Beckham Beauty en Nueva York, escribió que su sueño era “crear una marca increíble cuando sea mayor”. Además, sus tutoriales y apariciones en redes generan una respuesta inmediata entre el público más joven. Y es que Harper representa la evolución del apellido hacia una nueva sensibilidad estética, más fresca y adaptada a las nuevas generaciones.
Especialistas del sector, como Millie Kendall y Nick Ede, señalan que la benjamina de los Beckham tiene el potencial para liderar una marca multimillonaria en el futuro. Su combinación de carisma, apellido y acceso a la experiencia de Victoria Beckham Beauty la sitúan en una posición única dentro de la industria. Ede también señala que su capacidad para generar ingresos podría ser “enorme”.
¿Pueden superar a David y Victoria?
La pregunta ya circula en los medios británicos: ¿estamos ante una generación capaz de eclipsar a sus padres? Cada vez más voces apuntan a que sí. Las razones son claras: una diversificación de talentos —moda, música y belleza, frente al binomio fútbol–pop que construyeron David y Victoria—; una conexión directa con nuevas audiencias, especialmente con jóvenes que no vivieron la era Spice Girls ni la etapa dorada del Manchester United; y una narrativa mediática renovada, reforzada por la distancia de Brooklyn, que ha consolidado la imagen de unidad entre los otros tres hermanos. A todo ello se suma un apellido convertido en marca global, que ellos reinterpretan con códigos propios.
Romeo, Cruz y Harper Beckham están construyendo carreras con una madurez sorprendente. Cada uno aporta una pieza distinta al nuevo rompecabezas mediático del clan: la música, la moda y la belleza como tres vértices de una misma identidad familiar. Y aunque aún es pronto para afirmar que superarán a David y Victoria, lo cierto es que la nueva generación Beckham ya no vive a la sombra de sus padres. Está escribiendo su propia historia, que promete marcar la próxima década del universo Beckham.
















