Este 25 de febrero, tan solo dos días después del 45 aniversario del 23-F —el día que podría haber cambiado para siempre la historia de España—, ha fallecido a los 93 años Antonio Tejero, el que fuera el teniente coronel que protagonizó el intento del golpe de Estado. Así lo ha confirmado su familia a través de su abogado la tarde de este mismo martes con un emotivo comunicado, realizado con "profundo dolor". "Ha fallecido en compañía de todos sus hijos, habiendo recibido los últimos sacramentos y la Bendición de Su Santidad León XIV. Doy infinitas Gracias a Dios por su vida entregada y generosa para con Dios, España y su familia. Ruego una oración por su eterno descanso. Gracias”; han sido sus palabras.
Tal y como reza el comunicado firmado por el equipo legal del que fuera militar, la muerte de Antonio ha sido minutos antes de las siete de la tarde de este 25 de febrero, —a las 18:45—, y se ha producido "de forma serena, en paz, rodeado de toda su familia" en la localidad valenciana de Alzira. Los familiares del exteniente coronel ruega "el máximo respeto a su privacidad" y agradecen, también, "todas las muestras de cariño y apoyo recibidas en estos momentos tan difíciles".
Tuvo 6 hijos y 16 nietos
Antonio Tejero, alejado de su carrera profesional, fue "un hombre dedicado a su familia, a sus hijos, a sus nietos...", tal y confesaba hace unos meses para Y ahora Sonsoles su hijo Ramón —el quinto de sus seis hijos—. El que fuera teniente coronel de la Guardia Civil se casó con la hija de un compañero de profesión, Carmen Díez Pereira —quien era maestra de profesión—. Junto a ella formó una familia numerosa a la que le han dedicado toda su vida: tuvieron seis hijos y estos, asimismo, tuvieron 16 hijos.
Si bien dejó el ejército, este nunca se alejó de su vida. Sus dos hijas mayores, Carmen y Dolores, hicieron como su madre y formaron sus respectivas familias con dos militares. Mientras que la primera lo hizo con un general de división, la segunda lo hizo con un coronel del Ejército de Tierra —quien más tarde fue comisario de policía—.
Antonio, el tercero de sus hijos —y el primer hombre—, continuó con la tradición familiar e ingresó en la Guardia Civil, al igual que su padre. El menor de todos los hijos de Antonio y Carmen, Juan, siguió los pasos de su hermano y continuó con el vínculo con las Fuerzas Armadas —actualmente es sargento de la Benemérita en Ávila—. Entre Antonio y Juan nacieron Elvira y Ramón —el hijo más mediático del que fuera teniente—, quien es párroco de La Cala del Moral, en el pueblo de Rincón de la Victoria (Málaga).
Alejados de la tradición familiar
Los nietos de Antonio, sin embargo, no han querido continuar con esa vocación militar que parecía inundar a toda la familia. De los 16 nietos que tenía, tan solo 3 continúan con la línea castrense que había marcado a las generaciones anteriores.
Dos de ellos han sido los hijos de Antonio, el primero de sus hijos varones. El mayor —que ha heredado el nombre de su padre y de su abuelo— ingresó en la Academia General Militar de Zaragoza —tal y como hicieron el que fuera teniente coronel y el mayor de sus hijos— y, más tarde, continuó su formación castrense en la Academia de Aranjuez. Su hermano pequeño, Manuel, estudió en el Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro, en la Comunidad de Madrid. Este es un centro educativo al que solo tienen acceso descendientes de miembros de las Fuerzas Armadas.
El hijo de su primogénita, Carmen, —Francisco Javier Hernández Tejero— se formó en la Escuela de Oficiales y Suboficiales de Baeza (Jaén). Actualmente, forma parte de la Unidad de los Escoltas de la Guardia Civil en Madrid.
Alejado del ojo público
Tras las acciones realizadas en el Congreso de los Diputados el 23 de febrero de 1981, Antonio Tejero fue juzgado y condenado en 1983 a cumplir condena durante 30 años en la cárcel —el exteniente salió en libertad condicional de prisión en 1996—. Durante el tiempo en el que estuvo encarcelado, el que fuera militar descubrió su afición por la pintura, una pasión de la que hizo carrera tras su paso por prisión.
Desde que recuperó su libertad, Antonio prefirió alejarse del ojo público y optó por llevar una vida discreta en compañía de su mujer, sus hijos y sus nietos. En estos años, el que fuera teniente coronel ha recibido numerosos encargos de cuadros, por lo que, además de su pensión, recibía ingresos por su arte.
Su hijo Ramón siempre ha reiterado el carácter familiar de su padre, describiéndole como "un hombre de honor, fiel a sus principios religiosos y patrióticos" y, sobretodo, muy "coherente y sincero". Unas palabras que escribió en una carta que publicó el periódico ABC en el año 2009, en las que reiteraba que Antonio fue "un militar de los pies a la cabeza, consciente de sus responsabilidades, entregado a sus hombres".








