Jaime de los Santos: "Me intentaron ridiculizar por cargar bolsas, pero la lealtad no tiene género ni clase"


El diputado y vicesecretario de Educación e Igualdad del PP analiza cómo un estigma se puede convertir en la mayor fortaleza política y ética de un hombre. Acaba de publicar su segunda novela 'El Evangelio según Caravaggio', una reivindicación de la libertad creativa y personal


© JON CAZENAVE
Luis NemolatoDirector especiales ¡HOLA!
23 de febrero de 2026 a las 16:10 CET

Antes que nada, señalar que ninguna entradilla le hace justicia, ni a él ni a su generosidad con esta entrevista. Por eso, quizás, empezamos por lo más banal. Porque la frivolidad, más de una vez en nuestra vidas, nos ha servido para afrontar lo más crudo del crudo invierno de nuestra existencia. La de Jaime de los Santos o la de quien suscribe. Y hoy… Hoy estamos obsesionados con Heated Rivalry —al menos, por esta parte—. Como antes con Ripley o cualquier filme de Sorrentino. No lo podemos ocultar. Y sí, estás en lo cierto, el plural mayestático (me) sirve para esconder un deseo que no por individual deja de ser compartido. La serie canadiense se ha convertido en un fenómeno viral en todo el planeta cuando narra la historia de amor (y sexo) de dos jugadores de Hockey sobre hielo con el que te tiemblan las canillas y se te funden los plomos. Del calor. 

Y cuando decimos jugadores hablamos en masculino, pero da igual si, como espectador, eres hombre o mujer o tu orientación sexual se corresponde con tu sexo biológico: Más que rivales te vuelve crazy en género neutro. Sin embargo, hubo un tiempo (tampoco muy lejano) en el que ese “pecado”, el nefando, era la cruz con la que no solo tu carrera se iba al garete sino que podías pasar el resto de tus días en prisión. Condenado. Denostado. O muerto. Fuera o no cierto. Un arma de destrucción masiva que te arrasaba en lo moral, profesional y, por supuesto, en lo humano y personal pese a que se te conociera en todos los clubes de alterne (a 500 kilómetros a la redonda de la Roma de los Papas). 

Jaime de los Santos, autor de El Evangelio según Caravaggio© JON CAZENAVE

Hoy el paradigma ha cambiado, y como siempre suele suceder, pasamos de un extremo al otro en un santiamén. Suponemos que, con el tiempo, como con el grifo monomando, se regularán las temperaturas, que se arrojará luz donde solo hay oscuridad, o se sombreará allí donde el loor de santidad ha eludido que en realidad somos humanos... Habrá que esperar en definitiva a que llegue Jaime de los Santos. El político, el esteta y el escritor está en ésas. Incluso, diremos que lo suyo va más allá porque los matices —como las palabras y el allure— él lo domina como si fuera algo tan exacto como las matemáticas. 

Ha publicado el Evangelio según Caravaggio y no puede ser más arrebatadoramente apasionado. Casi 700 páginas de relato y se te quedan cortas. Primero porque Caravaggio lo era (arrebatadoramente apasionado), en todas las facetas de su vida y segundo porque el pintor del claroscuro nos permite explorar los lados ocultos del alma. O eso es lo que hemos pensado siempre, que era —como en aquella declaraciones de intenciones de Capote— alcohólico, asesino y homosexual, o sea, un genio, va a ser que… ¿De genio? Mucho, pero ¿de lo otro? No tanto. O quizás de otra forma. De todas todas, era un adelantado a su tiempo, pero no más violento que otros, ni tan promiscuo con los hombres como quizás sí lo era con las mujeres… No era mejor ni peor a como nos lo han contado. Solo que era… otro. 

El escritor Jaime de los Santos, creador de El Evangelio según Caravaggio© MARÍA VILLARRUBIA

En un momento tan convulso como el nuestro en el que tan pronto aquellos que apelan al librepensamiento abogan también por la cancelación, en donde llevar las bosas de una primera dama puede ser objeto de mofa mientras estallas casos de protitucion y abuso sexual, Jaime de lo Santos, un gentleman con la misma planta que Tom Ford y la sensibilidad de Pasolini nos demuestra que se puede tener buena planta, ser político y hablar con propiedad, gay y del PP y que nada de eso defina a un colectivo, pero sí a él. O a tantos como él. “No soy peor que nadie —por ser gay— pero tampoco soy mejor. No quiero que se me mire diferente. Reivindico la normalidad de lo que es normal y me revelo contra quienes pretenden seguir buscando las diferencias pero no para combatirlas sino para elevarse ellos mismos sobre los demás”. Jaime, disculpa, sí que eres diferente: pensar en la belleza y nada más que en belleza, te hace diferente. Y como diría Platón, te hace justo. 

Tu primera novela, Si te digo que lo hice, fue un éxito. ¿Sentiste la 'presión del segundo álbum' al enfrentarte a un gigante como Caravaggio?

He sentido mucha más libertad. Mucha. Si la “primera vez” tenía miedo a no estar a la altura, a fallar a quienes me daban la oportunidad de publicar y a todos los que quisieran leerme, ahora, con El evangelio según Caravaggio, he transitado por la vida de uno de los mejores pintores de la historia universal con muchos menos miedos y también con un poco de más de fantasía. Con un escenario, además, como Roma, que es la ciudad que, después de Madrid, más y mejor conozco. 

Tu prosa ha sido descrita como 'envolvente y 'rigurosa'. ¿Cuánto de historiador y cuánto de poeta hay en esas casi 700 páginas?

De historiador hay mucho. Siempre. Soy historiador del arte y nunca dejo de estudiar, de investigar, de intentar saciar mi curiosidad, que es inmensa. Nunca. Lo de más o menos envolvente… Supongo que depende de los ojos de quien lee. Lo que sí que tengo claro es que escribir bien, al menos en mi caso, es una obligación; cuidar las palabras pero también la manera de colocarlas. La belleza no sólo está en lo que quieren decir las cosas sino en cómo suenan y son aprendidas.

¿Es la redención el tema central de tu libro o es la imposibilidad de ser libre?

Lo que defiende mi Evangelio es el derecho que todos tenemos a ser lo que queramos. Y un canto a la verdad como bien superior que ni en época de Caravaggio se asumía como imprescindible y que hoy se sigue sin valorar. Una verdad que, además, se le debía al pintor; del que se han dicho y dicen muchas mentiras…

Jaime de los Santos, quien escribió El Evangelio según Caravaggio© JON CAZENAVE

Caravaggio quería ser noble, llevaba espada como signo de distinción. ¿Es la búsqueda de estatus el motor que sigue moviendo al ser humano?

Ahí está una de las grandes mentiras que aún persiguen a Caravaggio. Todos insisten en que, por llevar espada, era peligroso, violento, un hombre oscuro… En fin: con sólo acercarse a la documentación de la época lo que se constata es que, de ser violento, Caravaggio no lo era más que sus contemporáneos y que el hecho de llevar espada era un símbolo de estatus. Y sí, al ser humano siempre le ha movido —y le mueve— una necesidad de ocupar espacios desde los que poder influir.  

¿Es entonces tu novela un acto de justicia poética frente a siglos de difamación?

Un acto de justicia y de reivindicación. Un poco de luz para ajustar la biografía de un hombre al que envidiaban demasiados mediocres y que, cuando en la década de los cincuenta del siglo XX es recuperado, lo hace envuelto en otras sombras que lo que intentaban era hacerlo más atractivo: el artista violento, pendenciero, vago… Pero si ni siquiera sobre su sexualidad sabemos nada y, aun así, en el ideario colectivo se ha fijado la idea de que era homosexual. Tocaba mirarle de frente; con respeto; colocarle en el lugar que se merece. 

¿Cuál de todas esas etiquetas es la que más te duele como historiador?

Quizá la de homosexual. Y tal vez porque, como yo lo soy, ni me gusta ni veo necesario que a nadie se le etiquete como tal para… convertirlo en más “llamativo”. Y a esa conclusión apriorística, algunos historiadores llegaron sólo a partir de la observación de unas cuantas pinturas, las de sus primeros años; esas en las que aparecen jóvenes músicos con un tipo de belleza que, desde los estándares de la época, sí, podía entenderse como homoerótica. Unos temas que desaparecen de sus cuadros y que no vuelven a verse después de que abandone los salones de uno de sus primeros mecenas: el cardenal del Monte —del que sí que se dice que tenía profundo interés por los jóvenes cantantes de la capilla Sixtina—.

Sostienes que no era más violento que otros artistas (como Ribera). ¿Por qué a él le compramos la oscuridad y a los demás la luz? (Aunque te diré que siempre un malo es más atractivo que un bueno (mucho más coñazo…)?

Es que ni siquiera el concepto “tenebrista”, desde mi punto de vista, se adapta a la realidad. ¿Hay mayor luz que la que ilumina a Judith mientras decapita a Holofernes? ¿Es posible encontrar más belleza que la de la Virgen María de El descanso en la huida a Egipto? La luz que impacta sobre la Santa Catalina del Museo Thyssen, ¿puede ser más certera? ¿Más pura? ¿Mejor? Y respecto de los “malos”… debe ser que ya estoy muy mayor… pero cada día me hacen menos gracia…

Jaime de los Santos, leyendo su libro © DAVID MUDARRA

De hecho dice que "no hay nada tan peligroso como ser extraordinario". ¿Por qué la mediocridad consigue siempre salirse con la suya?

Eso se lo he “robado” a Ingmar Bergman, uno de los mejores directores de cine de la historia; un pintor que construye con fotogramas y poesía. Y a lo que se refiere, que yo “compro” y que en la vida de Caravaggio impacta de forma sobresaliente, es que cuando muchos mediocres se alían, aunque solo sea por número, por fuerza bruta, casi siempre acaban con el “extraordinario” que además es libre y no se adapta a lo establecido porque sí.

También te he leído que en política se intenta pasar 'el rodillo sobre aquello que brilla'. (Es más, entiendo que en tu labor como consejero de Cultura, tu lucha fue precisamente la contraria, apoyar desde las instituciones corrientes culturales que estaban soterradas). ¿Es más difícil gestionar la Cultura desde un despacho público que crearla frente a un folio en blanco? ¿Has sentido alguna vez ese rodillo en tu propia carrera? 

La política hoy, la impuesta por Pedro Sánchez y otro buen montón de mediocres, hace lo posible para que todo lo que brilla desaparezca. Y para ese fin utilizan cualquier herramienta. La que sea. La que más deshumanice. En mi caso —no por brillante, ni mucho menos, sino por valiente y atreverme a decirles lo que son— repitiendo, como si fuera un delito, que un día le llevé unas bolsas a la cónyuge del presidente Rajoy. Y eso no es lo malo, o al menos no lo peor. Lo realmente grave es que con esa excusa te señalan en redes e inician verdaderos linchamientos casi siempre con profundo aroma homofóbico. Y no para solo para intentar ridiculizarte, no: para hacértelo pasar mal. Para ver si “hay suerte” y dejas de hacerles frente. Incluso con la última y odiosa esperanza de que incluso dimitas. En cuanto a mi paso por la gestión cultural pública al frente de la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid, además de felicísimo fue de absoluto respeto por quienes crean y nos aseguran futuro. Porque la cultura siempre es la única certeza del hoy y la posibilidad más eficiente para que seamos recordados mañana. Y lo del folio en blanco… una oportunidad para soñar…

Luego vamos a las bolsas… Pero Jaime, ¿la cultura es realmente el único antídoto contra los hombres grises? ¿Se puede ser un disidente político desde la estética?

Los “hombres grises” saltan de las páginas de Momo de Michael Ende a la vida real en demasiadas ocasiones. Y ahora, créame, parecen campar demasiado a sus anchas y por demasiados lugares… Y frente a las ultaortodoxias —todas—, la oscuridad, la mentira y el sectarismo sólo nos queda la cultura —que “salvará el mundo” que escribió Dostoyevski—. En cuanto a las disidencias, que muchas veces están precisamente en la cultura, no olvidemos que lo que representan es el derecho inalienable de todos a ser y pensar y creer lo que queramos. 

Afirmas que "a Caravaggio lo sacaron del armario interesadamente". ¿Fue la etiqueta de 'pecado nefando' la herramienta perfecta para criminalizar su arte, su diferencia, su libertad?

Por parte de sus contemporáneos era, sin duda, el mejor y más espurio modo para intentar sacarle del sistema. La forma de deshumanizar al mejor pintor de Roma. Una “mancha” que buscaba sacarle de la comunidad de grandes creadores con acceso a los principales proyectos artísticos de la Roma de la contrarreforma; la Roma de los Jubileos y la exaltación. Una mentira interesada de la que, sin embargo, no hay ni un sólo documento que la apoye.

Jaime de los Santos, novelista de El Evangelio según Caravaggio© MARÍA VILLARRUBIA

Defiendes que el homoerotismo en su obra fue un encargo de clientes como el cardenal Del Monte. ¿Era Caravaggio un profesional del deseo ajeno más que un 'gay' militante (si es que en el siglo XVII se podría decir algo así)?

Era el pintor de la verdad. Y la verdad del palazzo Madama, la residencia romana de Del Monte, era un centro para artistas, fiestas y… jóvenes bellos muy del gusto del cardenal y de tantos y tantos otros. Y de aquello sí que hay rastro; en diarios de diplomáticos y en descripciones de viajeros. Como lo hay de la relación de amor entre Miguel Ángel y Tommaso Cavalieri. O del proceso judicial al que se enfrentó Leonardo por un delito de sodomía. Y a otro pintor, a Giovanni Bazzi, contemporáneo de Caravaggio, Il Sodoma. Pero de la vida sexual de Caravaggio, ¿qué sabemos? Nada. 

¿Crees que la sociedad actual sigue necesitando "etiquetar" la sexualidad de los genios para poder entender su obra?

No. Lo que seguimos necesitando es verdad. Nada más. Y, por supuesto, ni esconder ni inventar. Y hay artistas cuya producción se ve atravesada por su propia sexualidad. Y creadores que trabajan desde otros parámetros. Buscar rastros de no sé qué cosa en todas partes todo el tiempo no sólo no ayuda a la causa LGTBI, sino que contribuye a la desinformación y a inflamar a quienes siguen sin saber ni quieren tampoco saber nada. 

Unes a Caravaggio con Pier Paolo Pasolini. El neorrealismo italiano recuperó a Caravaggio en los años 50. ¿Sería el cine de Pasolini la versión en celuloide del claroscuro caravaggesco?

Del mismo modo que Caravaggio elegía a sus modelos en los márgenes, entre los más desfavorecidos y olvidados, Pier Paolo Pasolini convierte en protagonistas absolutos de todas sus cintas a hombres y mujeres de los barrios más depauperados de la Roma posterior a la II guerra Mundial, sin preparación actoral pero llenos de realidad. Para mostrarle al mundo, los dos, que esa es la única verdad que merece ser ensalzada. Y si el primero lo que buscaba era ser fiel a las Santas Escrituras cuando escogía a simples peregrinos para convertirlos en los discípulos de Jesús, a Pasolini lo que le va a interesar es sacar de la oscuridad burguesa a todos aquellos que nadie quería mirar. 

Ambos miraban al desfavorecido "sin paternalismos". ¿No puede ser que, al menos en el caso de Pasolini, reconocido como homosexual, al vivir en el "arcén" de la sociedad, descubría que incluso el más pobre podría sentía superior a él? Y por ende, él era capaz de ver también su violencia, su indolencia, sus pecados…

Cuando te sientes parte de esos márgenes… todo lo entiendes mejor. Porque empatizas con quienes, como tú, sufren o han sufrido y porque, al menos en su caso, te sientes interpelado por tanto bienpensante hipócrita y en la obligación de actuar y dar respuestas. Y mira que le costó caro…

David de los Santos junto con la presentadora Susanna Griso© DAVID MUDARRA
El escritor junto a Susanna Griso

¿Fue esa falta de red de seguridad lo que le obligó a ambos a vivir al límite, convirtiendo sus vidas en una huida constante hacia adelante?

A Pasolini, al que intentaron incluso excomulgar, le debemos la película más bella y fiel al Evangelio sobre la vida de Jesús de la historia: “El evangelio según San Mateo”. Y no lo digo yo, o no sólo; el propio Papa Francisco se decantó por esa cinta maravillosa y por… “La vocación de san Mateo”, de Caravaggio como la pintura más bella de cuantas él había podido ver —casi como si se adelantara a mi novela—. Y si la Iglesia se puso en contra de ambos fue, sobre todo, porque tanta verdad les achicaba su espacio. Si, con Caravaggio, con sus lienzos, la relación entre el hombre y Dios necesitaba poco de intermediarios, su poder se veía comprometido. Si con las historias de Pasolini lo que se evidenciaba muchas veces eran las injusticias de una sociedad que se decía tan católica como abandonada, la institución quedaba en entredicho. Dicho esto, no obstante, ambos parecen atraídos por vivir siempre al límite, a su manera, anteponiendo su mirada a las normas establecidas y casi siempre castrantes. 

Caravaggio fue, en la práctica, un "cancelado" de su época: violento, proscrito y señalado por su sexualidad. ¿Cómo hemos pasado de que esos rasgos fueran su ruina a que hoy lo conviertan en un icono "sexy" y vendible? ¿Crees que hoy valoramos más la libertad de Caravaggio porque nos proyectamos en ella, o simplemente porque el mercado ha descubierto que la rebeldía vende?

Me molesta profundamente que a los creadores se les mire más por sus biografías, que además en el caso de Caravaggio es un constructo lleno de mentiras, que por sus expresiones artísticas. La labor del historiador del arte es ofrecer certezas sobre las creaciones de unos hombres y mujeres únicos que con su trabajo cambiaron y cambian el mundo, y la del público… la del público es mirar sin prejuicios y con muchas ganas de emocionarse. Lo que pasa es que cuando el gran Roberto Longhi —que había sido mentor y amigo de Pasolini—, recupera la figura de Caravaggio, se deja llevar en exceso por algunas premisas que en los años cincuenta tenían sentido pero que hoy están superadas.

¿Es hoy la homosexualidad un "plus" de atractivo o modernidad? ¿Hemos pasado del castigo a la fetichización de la diferencia? ¿Nos resulta "más sexy" un Caravaggio homosexual que uno que solo frecuentaba prostitutas?

Ser homosexual es tan normal como cualquier otra realidad que nos atraviesa a cada uno de nosotros. Y nunca dejaré de luchar contra la lgtbifobia; pero igual que no soy peor que nadie por ser gay tampoco soy mejor. No quiero que se me mire diferente; por nada; pero menos por eso que durante muchos años me convirtió en víctima. Reivindico la normalidad de lo que es normal y me revelo contra quienes pretenden seguir buscando las diferencias no para combatirlas sino para elevarse ellos mismos sobre los demás. No sólo ha cambiado el paradigma sino que creo que todos tenemos que luchar por esa normalización de lo que es normal. Estoy convencido de que no todos somos iguales. Es más, quienes defienden la igualdad y nada más, sin profundizar ni sobre ponderar a sus ideas pequeñas, de lo que se olvidan es de que la principal riqueza del ser humano es precisamente su diversidad. Y ni todos necesitamos lo mismo ni estamos preparados para ofrecer las mismas cosas. Obliguémonos a cumplir con nuestras obligaciones y reivindiquemos nuestros derechos cuando los veamos verdaderamente amenazados. Y empleemos más tiempo en mirar a los demás con amor en vez de en busca de la falta. Todos. Todo el tiempo.

¿Fue el claroscuro de Caravaggio la primera vez que el mundo vio realmente lo que pasaba en las sombras, o fue solo una nueva forma de marketing religioso para impactar a los fieles? O simplemente la provocación de un hombre que no sabía vivir de otra manera…

Ni siquiera es un “invento” de Caravaggio. Lo que pasa es que con él llega a su máxima plenitud. Ya habían transitado por esa misma senda algunos otros; el propio Leonardo da Vinci. Pero Caravaggio, al forzar la luz y hacerla responsable de la expresión plena de hasta el más mínimo detalle, lleva la idea de claroscuro a otro lugar; a uno mejor. Es más, yo diría que es el pintor de la luz; de la luz plena y directa. Como dijo Pasolini, el inventor de la iluminación cinematográfica. 

"Me molesta profundamente que a los creadores se les mire más por sus biografías, que además en el caso de Caravaggio es un constructo lleno de mentiras, que por sus expresiones artísticas"

Jaime, después de escarbar en tanta luz y tanta sombra, ¿qué es para ti, hoy, la verdad?

Todo lo que no ha sido transformado en aras de un relato que busque entretener o desviar la atención. Lo que mana sin filtro y sin ganas de hacer daño. Un valor en sí mismo. 

¿Ha sido la literatura para ti una forma de exorcizar fantasmas o un escudo para protegerte de una realidad que a veces castiga la sensibilidad? Te has definido como un hombre que ha tenido que luchar por su identidad. ¿En qué momento el 'niño gay' dejó de pedir permiso para ser el hombre que hoy ocupa un escaño?

Mi primero novela fue, entre muchas otras cosas, una herramienta para exorcizar mis miedos y los de algunos miembros de mi familia; una reivindicación de la tragedia como génesis de plenitud; un catalizador. Con este evangelio… un modo de escapar y buscar otros horizontes por más que estos sean pasados; una oportunidad para pensar en belleza y nada más que en belleza. Al fin y al cabo, como en casi todos, queda dentro de mí algo de aquel niño que lo que persigue es eso, belleza. Y que le acepten. Y que le quieran. Y a través de la literatura… creo… ajusto cuentas y… también me muestro… 

Si la obra es producto de un genio pero el hombre es un asesino, ¿nos hace "peores" disfrutar de sus cuadros? ¿Qué le dirías a quien pide retirar un Caravaggio por su pasado oscuro?

Lo primero que no debemos hacer es intentar mirar el pasado con parámetros del hoy. Además de un error gigante es profundamente injusto. Y castrante. Y eso, en el caso de Caravaggio, mucho más. Porque no era, ni mucho menos, más violento que la mayoría de sus contemporáneos —que vivían en medio de guerras, pestes y frustración—. En cuanto al asesinato de Ranuccio Tomassoni, todo apunta a que en realidad fue un accidente —en mitad de una reyerta, sí—, y que por más de ser condenado a la pena capital, con los años y los esfuerzos de Costanza Colonna, fue perdonado por el Papa. En cuanto al espectador que hoy atraviesa los museos que guardan su obra o esas iglesias en las que todavía cuelgan sus cuadros… que disfrute de la belleza de unas escenas irrepetibles; de una sensibilidad inmensa y una aproximación al que más sufre… casi inédita. 

Como hombre de cultura y político: ¿Es posible separar al artista de su obra? ¿Es la cultura de la cancelación la nueva Inquisición o es un filtro necesario para una sociedad más justa? ¿Dónde pone Jaime de los Santos el límite?

La cancelación en sí es pura inquisición. Y los “canceladores”, pequeños ayatolás que si ajustan cuentas es porque no quieren que el mundo crezca; porque ellos son necios y diminutos; apriorísticos adrede. En la era de la libertad y el respeto, hay quienes se sienten autorizados a señalar a diestra y siniestra, y en defensa, dicen, de esa suprema libertad, sin pararse a pensar ni en el contexto —¿para qué?—, ni en lo que la obra de algunos ha supuesto para el crecimiento de todos los demás. En cuanto a los límites, hoy, no deben ser más que los del código penal y para quienes forman parte de ese hoy porque están obligados a cumplir la ley y las normas que entre todos nos hemos dado. 

Media Image© MARÍA VILLARRUBIA

¿Ha habido conflicto real entre tu fe, tu educación y tu orientación sexual, o el arte te ayudó a tender puentes donde otros solo veían abismos?

Nunca. Que discrepe con la Iglesia Católica en algunas cosas no significa que mi fe se haya visto comprometida jamás. Es más, esa Iglesia de la que participo está compuesta por hombres y mujeres tan imperfectos como yo a los que no les puedo exigir nada que no me exija a mí mismo. Si todos los que critican a la Iglesia hicieran un poco más por cambiar el mundo desde el amor, tal vez, solo tal vez, su supuesta lucha valdría para algo. Lo que sí ha conseguido el arte es que mire distinto según qué cosas, que entienda mejor algunos textos canónicos. Que sea mucho más feliz. 

Escribir sobre Caravaggio, un hombre 'fuera de los márgenes', ¿es una forma de abrazar tus propias sombras y decir 'no hay nada de qué avergonzarse'?

Tal vez. Y es que no hay nada de lo que avergonzarse…

¿Crees que hoy un niño que se sienta 'diferente' tiene en referentes como tú la seguridad que tú no tuviste a su edad?

Hoy los niños que se sienten “diferentes” tienen cientos de referentes en un país que en cincuenta años ha pasado de una dictadura insoportable a una de las democracias más igualitarias del mundo. Hoy los niños que se creen que ellos sí que son “normales” saben que no hay que señalar a nadie por ninguna particularidad. Y a los que aún no lo saben, a los que ejercen violencia contra esos otros, es a quienes hay que esforzarse en educar más y mejor; y no sólo a ellos: también a sus mayores, que algo no han hecho suficientemente bien como para que esto siga ocurriendo. 

Como decías tú antes en esta entrevista, se te ha intentado ridiculizar recordándote como 'el asesor de imagen de Viri Fernández'. ¿Ese insulto encubierto buscaba decir que no eras 'intelectualmente' serio por ser 'gay', por dedicarte a la 'moda/imagen/arte'...? Eso se decía desde la bancada socialista y vuelve a demostrarnos que ser gay sigue siendo una forma de 'criminalizar' cuatro siglos después, ¿es así?

Lo de las bolsas es tan ridículo como quienes lo repiten para intentar hacerme daño. Y, efectivamente, lo que persiguen, además de deshumanizarme, es hacerme pasar por un mentecato. No les importa si soy o no licenciado en historia del arte por una universidad pública, por cierto; si tengo el título de la cátedra del Museo Del Prado dedicada a Goya; si no he dejado de estudiar ni un solo día de mi vida; o si he publicado ya dos novelas y tengo en mente una tercera. Da lo mismo. Y claro que cada vez que sacan lo de las bolsas dejan emanar su homofobia… Pero a todos ellos les digo, a ver si les queda claro, que si volviera a 2014 haría exactamente lo mismo. En absolutamente todo. Porque no me arrepiento ni me avergüenzo de nada —tampoco de haber buzoneado publicidad en mi pueblo para poder hacer un viaje ni de haber sido guía por Madrid para grupos de personas mayores ni de haber vendido libros o ropa para poder pagarme la carrera—. Todos los que me señalan por esa “bendita” foto, ¿pueden decir lo mismo? Porque si después de más de diez años en política lo único que pueden recriminarme es que un día le llevé las bolsas a la cónyuge del presidente del gobierno… es que no lo he hecho tan mal. 

"Nunca, nunca, nunca me he sentido señalado en mi partido"

Cómo se gestionan esos prejuicios homófobos de quienes en realidad dicen defender 'nuestros' derechos en el mismo hemiciclo?

Es desolador. Y muy muy triste. Sobre todo cuando quienes lo repiten, además, son del colectivo LGTBI. Pienso en alguno que, antes de llegar a la formación que hoy defiende con uñas y dientes, se paseó por todas las demás a ver si había suerte y se le fichaba… Y que como no lo consiguió, pues… En fin, que hay mucho fariseo que, eso sí, se ha creído tanto su personaje que ahora siente que está defendiendo todo lo que es bueno y justo… y grita mucho sin decir absolutamente nada.

¿Es difícil conciliar una pareja estable masculina con el ritmo y la exposición de un partido donde, a veces, los sectores más conservadores aún miran de reojo?  

Nunca, nunca, nunca me he sentido señalado en mi partido. Es más, desde que tengo la enorme responsabilidad y privilegio de representar a la ciudadanía, los únicos que han tratado de “hacerme desaparecer” han sido los partidos de izquierdas y sus brazos ejecutores, por ejemplo cada año en la manifestación del Orgullo LGTBI. Y claro que en mi partido quedan conquistas por realizar, como en el resto de formaciones; si quieres hablamos de la hipocresía del PSOE o SUMAR con sus casos de violencia de género después de haberse erigido, eso sí, en los garantes de no sé cuántas cosas. Y agradezcamos el lugar en el que vivimos y a quienes hicieron posible que sea así. Y dejémonos de falsos eslóganes que siempre buscan desacreditar al contrincante.

¿Te sientes un verso suelto dentro del PP o crees que tu presencia allí es el mayor acto de política real que puedes ejercer?

Soy tan del Partido Popular como cualquier otro afiliado o dirigente de la formación. Lo mismo. Lo que pasa es que en el PP se permite el pensamiento libre y la divergencia; es más, con el presidente Feijóo incluso se alienta. No se puede decir lo mismo de otros partidos donde, si no asumes la ortodoxia oficial como si fuera religión, te sacan de la foto o, peor, intentan ridiculizarte —hasta el punto de expulsar a referentes como Nicolás Redondo Terreros o enseñarle la puerta a Felipe González—. En cuanto a eso de los versos sueltos… ¿no crees que las mejores obras poéticas están hechas por todo tipo de versos? ¿Por todas las rimas? 

¿Te han pedido alguna vez que seas "menos tú" —menos apasionado, menos esteta, menos visible— para encajar mejor en la foto oficial del poder?

Alguna vez me lo han sugerido —por mi bien, claro…, dicen… (risas)—. Nunca he claudicado. Ni lo haré. 

Si hoy Caravaggio se sentara a cenar contigo y tu chico, ¿qué crees que envidiaría más de tu vida: tu libertad legal o tu capacidad de amar sin terminar en un atestado policial?

Envidiaría un mundo en el que los “malos” lo tienen mucho más difícil para salirse con la suya. Envidaría nuestra libertad para todo. Y, quizás, de mi vida… una familia que siempre me ha acompañado y que está detrás de cada uno de mis triunfos y a mi lado cuando me equivoco o me lo hacen pasar mal. 

Jaime: en un mundo de filtros de Instagram y verdades a medias, ¿necesitamos más que nunca volver a esa verdad cruda y sin artificios que le costó la vida a Caravaggio y a Pasolini o en realidad, ningún tiempo pasado fue mejor?

La verdad siempre es cruda; que se lo digan a Dorian Gray (risas); por eso huimos de ella. Y una aliada para ser cada día mejores. Y ese espejo que también nos muestra todo lo que es bello e importa. Hoy, incluso cuando en algunas redes se muestra el lado feo de la vida, casi siempre, es un subproducto, una construcción que persigue la pena y más seguidores. Verdad/bondad/belleza es la triada que, desde Platón y reforzada por Aristóteles, mejor ilustra al ser humano; lo que debería plantearse conquistar. Y la belleza, y esto lo dijo Rilke, a veces es terrible. Por eso lo que tenemos que procurar, todos y todas, es que nuestro tiempo sea el mejor; mirando atrás para aprender y no repetir los malo, y sabiendo que nuestro paso por esta orilla no puede quedarse en nada. 

Como te preguntaba, vivimos tal vez un cambio de paradigma (a Dios gracias en determinadas cosas) y series LGTBI como 'Heated Rivalry' se vuelven virales en todo el mundo. Se habría rendido Caravaggio a la comedia romántica de Ilya y Shane o lo suyo habría sido plantear esa historia en una cárcel de Putin?

Lo hubiera disfrutado todo al máximo. Y también hubiera sufrido sin límite. Hubiera visto esas series y también Ripley pero para ver sus lienzos en blanco y negro. Pero, estoy seguro, donde se hubiera quedado enganchado es en la crudeza de Víctor Erice e Ingmar Bergman. En el neorrealismo de Da Sica y en El mundo sigue de Fernán Gómez. En cada capítulo de The young Pope y con cada fotograma de È stata la mano de Dio.

Por último, si pudieras rescatar un solo cuadro de Caravaggio de un incendio, ¿cuál sería y por qué?

Sería difícil vivir sin la obra de uno de los grandes de todos los tiempos, pero si tuviera que elegir me quedaría con La dormición de la Virgen del Museo Louvre. Un “evangelio” para todos los pintores de aquella Roma del primer barroco a la que tuvieron acceso gracias a que Rubens la compró para su señor, el duque de Mantua —después de que los carmelitas se negaran a colgarlo en la iglesia de Santa María della Scala—, y la quiso exponer durante diez días para que todos la pudieran disfrutar y aprender de ella. Un lienzo que es también la reivindicación de la muerte tal y como es; sin hipérboles ni ensoñación; fría y terrible. El último retrato de Anna Bianchini.