El Tribunal Supremo ha dictado una resolución que marca un antes y un después en uno de los programas estrella de la televisión española: Antena 3 deberá dejar de emitir ‘El Rosco’, la prueba final de Pasapalabra que, desde hace más de dos décadas, se ha convertido en una de las más queridas por los espectadores, además de la más emocionante. La sentencia, hecha pública este 21 de mayo de 2026, confirma que la mecánica de la misma pertenece a la productora holandesa MC&F Broadcasting Production and Distribution C.V., que reclamaba la autoría desde hace años y cuya titularidad ya había sido reconocida por la Audiencia Provincial de Barcelona en 2022.
El fallo es firme y obliga a Atresmedia a cesar la explotación de la prueba, tanto en emisiones nuevas como en reposiciones o contenidos ya grabados. El Supremo considera que ‘El Rosco’ no es una idea genérica, sino una obra protegida por derechos de propiedad intelectual, con una estructura y complejidad que la convierten en un elemento creativo propio. La decisión impacta directamente en el concurso más visto de la televisión —Pasapalabra cerró 2025 con una media de 1,8 millones de espectadores— y abre un escenario incierto para un formato que ha construido su identidad emocional precisamente en torno a ese momento final.
Según detalla la sentencia, el tribunal entiende que se trata de un formato televisivo plenamente desarrollado, con una estructura definida y suficiente complejidad como para ser considerado una obra protegida, y "no una idea inicial o general". El Supremo subraya además que la prueba final incluye los elementos necesarios para que, a partir de ella, pueda construirse un programa de televisión completo, lo que refuerza su carácter de creación intelectual y no de simple mecánica replicable.
Por todo ello, el Tribunal ordena que Antena 3 cese de forma inmediata la emisión de ‘El Rosco’ y advierte en su resolución que se abre la puerta a imponer nuevas indemnizaciones si la conducta infractora se mantuviera en el tiempo. El fallo “valida la posibilidad de compensar los daños que continúen produciéndose” en caso de incumplimiento, reforzando así el alcance de la protección reconocida a la prueba final.
Un conflicto que lleva casi tres décadas latente
Para comprender este desenlace hay que retroceder hasta 1996, cuando los creadores Reto Luigi Pianta y René Mauricio Loeb desarrollaron la dinámica que hoy conocemos como ‘El Rosco’. Desde entonces, la autoría ha sido objeto de disputas que han atravesado varias cadenas, productoras y etapas televisivas.
El caso más recordado ocurrió en 2019, cuando Telecinco perdió la batalla legal contra ITV por los derechos del formato global y tuvo que retirar Pasapalabra de su parrilla. Entoces, Christian Gálvez era el presentador del formato. Aquella salida abrupta abrió una crisis de audiencia que, según diversos análisis publicados en prensa, marcó un antes y un después en la franja de tarde del canal. La situación se produjo porque la licencia que Telecinco explotaba no incluía todos los elementos del formato original, un vacío que se reveló determinante.
Cuando Antena 3 recuperó el concurso en 2020, lo hizo con una licencia distinta, basada en el formato británico The Alphabet Game, pero la sombra judicial sobre ‘El Rosco’ seguía presente. En 2022, la Audiencia Provincial de Barcelona reconoció que la prueba final era una obra original protegida y que su titularidad correspondía a MC&F, imponiendo además una indemnización de 50.000 euros. La sentencia del Supremo ratifica ahora ese fallo y cierra el conflicto en España.
En este recorrido histórico también se dibuja la evolución del propio programa, que ha pasado por las manos de Silvia Jato, Jaime Cantizano, Christian Gálvez y, en su etapa actual, Roberto Leal, cuyo estilo cercano y ágil ha contribuido a consolidar el liderazgo del formato en Antena 3. La trayectoria de sus respectivos presentadores refleja cómo Pasapalabra ha ido adaptándose a cada época sin perder su esencia.
Más allá de lo jurídico, la decisión tiene también un fuerte impacto emocional. ‘El Rosco’ es, sin duda, la prueba estrella del concurso: el momento en el que se entregan los botes millonarios, donde se forjan fenómenos televisivos como Orestes Barbero o Rafa Castaño, donde se construyen historias de superación, nervios y mucha épica. Es el instante que ha convertido a Pasapalabra en un ritual cotidiano para miles de familias.
Sin esa prueba, el formato pierde su identidad emocional, su sello, su ADN. El concurso ahora deberá reinventar su final con una prueba completamente nueva, algo que supone un riesgo creativo y comercial. Cualquier parecido con la mecánica original podría considerarse infracción, lo que obliga a un rediseño profundo. El equipo del programa ya trabaja en alternativas, aunque ninguna podrá recordar a la estructura que ahora queda protegida por sentencia.
La decisión del Supremo no es solo un revés para Antena 3: es un hito en la historia de la televisión y, por supuesto, del programa. Mientras tanto, la pregunta que se hacen millones de espectadores es la misma: ¿Cómo será ‘Pasapalabra’ sin ‘El Rosco’?









