La conoció hace casi dos décadas, de una manera muy peculiar, según nos cuenta, cuando él conquistaba la pantalla como colaborador -fundamental- del programa Crónicas Marcianas, a finales de los noventa; y ella ya era, desde hacía mucho tiempo, una de las grandes damas de la sociedad española. Boris Izaguirre es, probablemente, una de las personas que mejor conoce a Isabel Preysler y, con motivo de su cumpleaños, nos desvela, junto a otros amigos, su lado más desconocido.
"Es de esas pocas personas que construye su historia y además delante de nosotros. Siempre está en movimiento", y eso, nos dice el escritor, es lo que la convierte en una mujer fascinante.
¿Cómo os conocisteis?
En casa de Elena Benarroch, en una fiesta maravillosa, en 1998. Y nos presentó Terenci Moix. Recuerdo que me impresionó que fuera tan alta y el brillo en sus ojos, esa mirada llena de curiosidad e ingenio.
¿Siempre habías querido conocerla?
Precisamente en ese año, mi primero en Crónicas Marcianas, Sardá y yo montamos un número porque era el último que Isabel haría el spot de Porcelanosa de Año Nuevo. Yo salí vestido de luto con un velo negro que me cubría completamente. Terenci Moix me conto que a Isabel le había llegado algo de ese episodio y que le preguntó si de verdad estábamos tan dolidos o era una broma. Yo le imploré a Terenci que le dijera que sí, que era de verdad. Y el me puso el teléfono: díselo tú mismo. Y así hablamos por primera vez.
¿Recuerdas la primera vez que la viste? ¿Qué es lo que más te fascinaba de pequeño al verla en las portadas de ¡HOLA!?
Era una mamá tan joven, jugando ping pong con sus hijos, con una camiseta de YSL. Y yo pensaba: cómo consigue estar tan relajada y concentrada en sus hijos, siendo tan asediada, tan observada. Me transmitió la importancia de la familia, por ejemplo. Y descubrÍ que Preysler, siendo una mujer moderna, muy moderna, sabe compaginar la tradición para fortalecer su modernidad. Creo que fue la primera vez que entendí eso. Para una madre es algo natural, pero para el hombre que soy es valentía, mucha valentía.
"Isabel Preysler se ha casado, con hombres muy importantes, líderes en mundos muy poderosos, y ella siempre ha sido Isabel Preysler"
¿Qué es lo que más te gusta de Isabel y qué crees que la convierte en un icono?
Que es una mujer que manifiesta independencia. Isabel Preysler se ha casado, con hombres muy importantes, líderes en mundos muy poderosos, y ella siempre ha sido Isabel Preysler.
¿Cómo crees que ella ha forjado un mito? ¿Cómo ha ido mejorando a lo largo de los años?
No le ha tenido miedo a madurar, todo lo contrario, pienso que Isabel es una persona encantada con aprender, evolucionar, cambiar, aunque siempre defienda su invalorable sentido común, que, en realidad, es su gran don. Pero en su defensa de su independencia y su deseo de compartirla con sus hijas y también con quienes la admiramos, la madurez siempre ha sido uno de sus máximos deseos. En cuanto al mito, creo que le sorprende, pero yo lo defiendo mucho. Me parece que, en un mundo tan castigado por la mala educación machista, el triunfo de Isabel como mujer, amiga, madre, icono, como decís vosotros, es una maravilla. Un ejemplo feliz en un mundo cada vez más hostil.
¿Recuerdas alguna fotografía o imagen mítica de ella?
Siempre me encantó la imagen de su encuentro con Miguel Boyer en la entrega de los premios Limón y Naranja en los años 80, cuando se rumoreaba que eran pareja y decidieron aparecer como tales en ese premio. Ese traje amarillo y negro, el pelo recogido, con las hombreras, fue para mí una revelación. Me pareció tan poderosa, tan en control y al mismo tiempo tan arriesgada, enamorada. Siendo el amor un sentimiento que puede con todo y ella, sin embargo, parecía tener ese sentido común que la hacía estar vestida para definir todo ese momento.
¿Cuál crees que es su gran legado y por qué?
Pienso que su legado sigue construyéndose. Isabel es de esas pocas personas que construye su historia y además delante de nosotros. Siempre está en movimiento, en esa evolución interior que la hace fascinante. Y siempre defendiendo la independencia en la mujer. Pertenece a una generación que ha luchado mucho por derechos que damos por hecho, que ha visto a España cambiar y ella también ha cambiado con nosotros. Diría que esa capacidad de transformación sin que la imagen se distorsione, ese crecimiento interior, esa capacidad de observación y adaptación, sería su legado. Y, para los que la hemos conocido un poco, su inquebrantable sentido del humor.
¿Qué crees que ha fascinado a tantas mujeres de ella durante tantos años?
Que no le disgusta ser mujer.
¿Cómo es Isabel en las distancias cortas?
Wow. Es tan divertida como cariñosa y afectuosa. A mí, personalmente, me aporta muchísima seguridad. Y me fascina lo aguda que es en sus percepciones, sus argumentos y opiniones.
¿Te has inspirado en ella para alguna de tus novelas?
No, me parecería demasiado osado, pero nuestra amistad quizás sí pudiera ser una bellísima obra de teatro.
Un deseo para su 75 cumpleaños
Que no nos volvamos muy locos llamándola. Ya con todos los nietos tiene una piñata muy entretenida.
¿Qué la regalaste en su último cumpleaños?
Flores y chocolates. Le envío ambos muchas veces, no solo en su cumpleaños. A mí me encantan las flores, muy coloridas y optimistas y el chocolate siempre procuro que sea de cacao venezolano o filipino.
¿Alguna anécdota curiosa, divertida, entrañable que tengas con ella?
Jo, son muchas, pero creo que me las guardare para cuando celebremos su siguiente cumpleaños.






