Es imposible hablar de historia de fútbol sin nombrar a Fernando Torres, uno de los máximos goleadores del Atlético de Madrid y de la Selección española. Comenzó su carrera antes de llegar a la mayoría de edad, como joven promesa, y se retiró dos décadas después convertido en leyenda. Durante sus años en activo desató la Torresmanía, ya que levantaba pasiones más allá de los terrenos de juego. Pero en medio del huracán mediático, 'El Niño' siempre supo mantener los pies en la tierra y su familia fue clave para lograrlo. Desde Olalla Domínguez, con la que comparte su vida desde adolescente, a sus padres y sus dos hermanos, todos le han apoyado, siempre en un segundo plano. En medio del hermetismo que define la vida de la familia, ha sorprendido el paso al frente de su hermana Paz, consagrada como una de las artistas del momento.
Fernando, que actualmente es entrenador del filial del club rojiblanco en el que creció, es muy discreto y apenas hace referencias a su lado más personal. Pero ha querido hacer una excepción para expresar la admiración que siente por su hermana, quien triunfa en las artes plásticas. "Desde niño admiré el talento que te acompaña y que ahora se expresa en esta maravillosa exposición. Felicidades, hermana. Orgulloso de ti", ha dicho junto a una foto de los dos juntos. Una instantánea tomada en un momento muy especial: la inauguración de la exposición de Paz Torres, que le ha dado las "gracias" al exfutbolista "por estar siempre".
En el Estudio Funciona de Las Rozas (Madrid), Paz Torres muestra hasta el 20 de marzo sus obras, de estilo abstracto, con las que busca reflejar "la calma, la emoción y la belleza" que le inspira en la vida. Sus estudios la llevaron por otras direcciones, y aunque pintar siempre fue su gran pasión, lo mantuvo durante mucho tiempo en silencio, siendo únicamente su refugio y desahogo personal. Solo lo sabía su entorno más cercano, cuyas casas están llenas de sus creaciones desde hace décadas. Todo cambió durante el confinamiento, un momento tremendamente complicado que transformó en la oportunidad perfecta para cambiar de rumbo. Se dio cuenta de que el arte tenía que florecer y no seguir guardado.
"Me había acostumbrado a vivir en tensión, en un tengo que constante 24 horas al día, con un trabajo que me permitía vivir tranquilamente, pero que tenía totalmente anulado mi talento", ha contado. Paz decidió superar sus miedos y creer en ella como único camino para lograr la verdadera felicidad, con el arte como eje: "Así fue como comencé a ser dueña de mis tiempos, a poder organizarme mejor con mis tres hijos y a hacer lo que realmente me llena". Casi seis años después, se siente feliz con la decisión que tomó y ha encontrado en su trabajo la mejor forma de compartir su esencia con el mundo. Además, en su numerosa familia tiene a sus mayores admiradores.
Paz Torres se comunica a través de los lienzos, que cuentan su propia historia personal. Y es que intenta transmitir esa calma que la invade al recordar sus veranos en Galicia, donde toda la familia se trasladaba en la época estival y escenario de las primeras citas de su hermano Fernando con Olalla, con la que tiene a Nora (2009), Leo (2010) y Elsa (2015). La artista mira adelante convencida de que tiene un camino lleno de retos, aprendizajes y nuevos espacios donde su pintura pueda aportar. "Mi sueño es seguir expandiendo este proyecto con la misma pasión y libertad que me impulsó a empezar, con la certeza de que lo mejor está aún por venir".








