¿En qué va a gastar Rosa el bote de Pasapalabra? El motivo personal que le aleja de lujos y viajes
La ganadora del bote más alto del concurso nos desvela cómo se preparó para el éxito, su pasión por la enseñanza y el emocionante motivo por el que este premio le ha "dado la vida"
Es gallega de corazón y argentina de raíces, profesora de vocación y, desde hace unos días, la mujer que ha logrado lo que parecía imposible: conquistar el bote más alto de la historia de Pasapalabra. Tras 300 programas de nervios, estudio y tenacidad, Rosa habla con ¡HOLA! para procesar una victoria que todavía le parece un sueño.
Rosa, ha ganado el bote más alto de Pasapalabra' ¿Has asimilado ya lo que ha pasado o sigues en una nube?
Todavía no me lo creo. Sigo pensando que en cualquier momento me voy a despertar y me daré cuenta de que no ha sucedido. No concibo todavía que esa persona de la pantalla sea yo. Imagino que, con el paso de los días, iré asimilando la realidad, igual que me pasó cuando empecé a concursar: al principio todo es nuevo y luego lo vas normalizando. Pero esto va a llevar su "tiempito".
Se dice que vas a invertir el premio en viajar y, sobre todo, en ayudar a tus padres. ¿Es así?
Sí, totalmente. Mi mayor aspiración es llevar una vida tranquila, sin presiones económicas. No aspiro tanto a lujos como a poder permitirme las cosas que me gustan sin tener que ahorrar al milímetro o recortar presupuestos. Mi gran pasión es viajar y aprender. Y en cuanto a mi familia, para mí el bote es una red de seguridad: saber que, si surge cualquier cosa que mis padres necesiten, yo puedo responder y ayudar.
"Mi mayor aspiración es una vida tranquila. El bote es una red de seguridad para ayudar a mis padres en lo que necesiten"
Para quienes no te conocen, ¿quién era Rosa antes de este torbellino?
Soy una chica gallega-argentina, criada en A Coruña y profesora de español para extranjeros. Llevo más de diez años trabajando en esto; La enseñanza es mi gran pasión. Sin embargo, durante la pandemia fue necesario un reto. Mi madre, que es fan absoluta del programa, insistía mucho en que me presentara. De tanto insistir, la idea empezó a crecer como una bola de nieve hasta que decidió prepararme en serio.
Mucha gente no ve el trabajo invisible que hay detrás. ¿Cómo fue ese entrenamiento "olímpico"?
El programa se ha profesionalizado muchísimo. Para estar a la altura, lo primero que hice fue verme todos los programas disponibles en la web desde 2011; unos 15 años de concurso y más de 3.000 roscos. Lo hice para detectar patrones. No es que se repitan las preguntas, es que aprendes a pensar como los guionistas. Así acabé estudiando desde entrenadores de hockey hasta jugadores de la NFL.
Una lección de vida
¿En algún momento sentiste que el bote estaba realmente cerca?
En los últimos cuatro meses iba muy tranquila porque me quité la presión de ganar. Me decía: "Tengo nivel para hacerlo bien, voy a disfrutarlo". El día que completé el Rosco no tenía ni idea de que sería "el día". Simplemente fui a dar lo mejor de mí y ocurrió.
Si pudieras hablar con la Rosa que entró por primera vez al plato, ¿qué le dirías?
Le diría que disfrute y que se crea de verdad que está preparado. En 300 programas hay momentos de muchas dudas y "bajones" donde piensas que nunca llegarás a las 25 preguntas. Le diría que fuera con la seguridad de que todo el esfuerzo vale la pena.
Más allá del dinero y las definiciones, ¿qué te llevas de esta aventura?
Pasapalabra me ha dado disciplina, constancia y tenacidad. Tuve que desarrollar estas cualidades de manera muy consciente para competir a este nivel. Siempre digo que este concurso me ha dado vida; el proceso de preparación me ha transformado por completo y es un aprendizaje que me acompañará siempre.
Para terminar, ¿hay algún capricho "absurdo" que te vayas a dar?
(Risas). La verdad es que no tengo nada material en mente. Seguramente en algún momento aparecerá algo que diga: "Oye, me apetece esto y me lo puedo comprar", pero de momento, mi prioridad es la tranquilidad y compartirlo con los míos.