El Rey de Marruecos con su hijo en Brazos. Una imagen para el mundo y, una vez más, un claro ejemplo de ruptura con la hasta ahora imperante reserva sobre la vida privada de los soberanos marroquíes que durante doce siglos se han visto obligados a guardar silencio sepulcral.
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El Soberano no sólo se ha conformado con anunciar que el estado de salud de la princesa Salma y el de su hijo es perfecto, sino que, como cualquier otro padre orgulloso, ha permitido que el mundo le descubra sosteniendo en brazos, con infinita ternura, al que está llamado a ser su sucesor, Hassán III.



8 MAYO 2003
En una monarquía omnipotente, fundada hace más de doce siglos, el Rey gobierna porque está escrito en la Constitución y, porque las dimensiones de su poder son ilimitadas. Así quedó escrito a la muerte de su padre, Hassán II, a mediados de 1999, cuando él, su primogénito, asumió las riendas del reino y así ha vuelto a quedar demostrado hoy cuando, por primera vez en la historia de Marruecos, éste ha permitido que se le fotografiara con su hijo recién nacido en brazos, S. A. R. Moulay Al Hassán. Un Bebé que llegó al mundo, con la ayuda de once doctores, pesando 3,750 gr y midiendo 51 centímetros.
Una imagen para el mundo y, una vez más, un claro ejemplo de ruptura con la hasta ahora imperante reserva sobre la vida privada de los soberanos marroquíes que durante doce siglos se han visto obligados a guardar silencio sepulcral sobre su vida privada.

"El estado de salud de la Princesa y del Príncipe es perfecto"
Un gesto que ha venido precedido, no obstante, por el anuncio oficial de su boda con la Princesa Salma Bennani (la madre del ya príncipe heredero) y por la autorización expresa de que fueran distribuidas a la prensa internacional algunas de las fotografías realizadas durante la celebración de sus esponsales (marzo/2002).
Aunque hasta el último momento nadie sabía si el Rey daría un paso más presentando a su heredero al mundo, durante el transcurso de la mañana (a penas unas horas después de que naciera el pequeño Hassán) el Soberano no sólo se ha conformado con anunciar, a través del gabinete de prensa de la corte, que el estado de salud de la princesa Salma y el de su hijo es perfecto (algo ya sorprendente) sino que, como cualquier otro padre orgulloso, ha permitido que el mundo le descubra sosteniendo en brazos, con infinita ternura, al que está llamado a ser su sucesor, Hassán III.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2008 Hola, S.A.

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