Cayetano Rivera Ordóñez

Tomó la alternativa el 9 de septiembre de 2006, a la edad en que algunos toreros comienzan a pensar en retirarse. Se pasó la tarde anterior a su alternativa encerrado viendo, sin perderse detalle, los vídeos de su padre, el mítico Paquirri, ante el toro. En la plaza de Ronda le esperaba un padrino de excepción, su hermano Francisco Rivera Ordóñez y, bajo sus hombros, el peso de todo lo vivido por sí  mismo y por su familia, una saga de hombres valientes y mujeres de rompe y rasga.

13 Enero 1977
Madrid, España
Horóscopo: Capricornio

Cada vez que sale a la plaza, ayer como novillero, hoy como matador, se hace consciente de dónde viene. Porque Cayetano Rivera Ordóñez, como su hermano Francisco, pertenece a una de las grandes estirpes de matadores de toros de nuestro país: nieto de Antonio Ordóñez, biznieto de Cayetano Ordóñez, más conocido como Niño de la Palma, sobrino de Curro Vázquez, a quien considera su maestro, y de Luis Miguel Dominguín; y primo hermano de José Antonio Canales Rivera, lo suyo con los toros parece determinado por la genética. Sin embargo, Cayetano Rivera Ordóñez no se lanzó a las plazas, presa de una fiebre por emular a sus mayores, en la adolescencia, como hiciera su hermano Francisco. No, él lo pensó y repensó, centró su vida en sus estudios, primero de empresariales, más tarde de cine, y buscó sus pasiones fuera del coso. Pero la sangre tira mucho. Y aunque los suyos, entre quienes se incluía su famoso hermano, Curro Vázquez y Espartaco, quisieron convencerle de que, a su edad -veintiséis años cuando se lo planteó-, convertirse en figura del toreo era una quimera irrealizable, él lo tenía muy claro: ese nuevo sueño lo iba a transmutar en realidad. El día de su debut como novillero se vistió de celeste y oro. Cortó cuatro orejas y el rabo. Era el comienzo de una nueva era, la de Cayetano, héroe de las plazas. Porque hasta los más grandes críticos taurinos hallaron en él madera.
Quienes le frecuentan le definen como un hombre reservado, de pocas palabras, introvertido, muy seguro de cada uno de los pasos que da. Tras la trágica muerte de su padre en la plaza de Pozoblanco, en 1984, Cayetano Rivera Ordóñez sintió la mano acariciadora y pendiente de su madre, Carmina Ordóñez, y el brazo fuerte y protector de su hermano mayor, Francisco Rivera. Y él, desde pequeño, supo que no quería estar expuesto al fragor de las cámaras. Quizá por eso, optó por estudiar cine. Para saber que su lugar favorito estaba detrás de los focos. Sin embargo, todos y cada uno de los acontecimientos más importantes de su vida han tenido un lugar de honor en los medios de comunicación. Entre otros, su amor fulgurante por una bella asturiana que le robó el corazón, Blanca Romero. Con 24 años (ambos son del año 1977) se dieron el sí quiero, el 26 de octubre de 2001, en la iglesia de San Pedro de Gijón. Acompañaba a la novia, como dama de honor, su hija, la pequeña Lucía, nacida de una relación anterior y a quien Cayetano cuidó como si fuera de su propia sangre. Pero las cosas del corazón a veces se complican y rompen, como se rompió el joven matrimonio entre Cayetano y la modelo. Ocurrió en enero de 2004. Sin embargo, desde entonces, a ninguno de los dos se le conoce una pareja estable y entre ellos aún existe un vínculo de profunda amistad.

 


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