Desde que murió su abuelo, el rey Harald a los 89 años el pasado 28 de agosto, la vida de su nieta, la princesa Ingrid de Noruega, ha estado cargada de muchas primeras veces. Con la subida al trono de su padre, Haakon VIII, su hija mayor ha dado un gran paso como heredera. Este miércoles, Ingrid se enfrentó a su primera audiencia en solitario con su nuevo estatus, donde recibió a representantes de la Operación Dagsverk, que se organizó por primera vez en 1964 y que cada año selecciona un proyecto internacional al que apoyar seleccionado por estudiantes del país.
Ya sin luto, pero con ropa oscura
Los fondos recaudados este año se destinarán a promover escuelas más seguras y equitativas en Sudáfrica y la princesa Ingrid recibió información sobre los antecedentes y los objetivos de la campaña. Vestida de azul marino, un color oscuro a pesar de que el luto por la muerte de su abuelo ya se ha acabado, Ingrid se estrenó en su primera audiencia en solitario como heredera y lo hizo en su nueva oficina, la Sala de las Arcadas.
Cambia su despacho que recibió con 18 años por uno de heredera
La princesa Ingrid, de 22 años, tenía su propio despacho dentro del Palacio Real de Oslo como número 2 de la línea de sucesión al trono nórdico, desde que cumplió los 18 y alcanzó la mayoría de edad. Con el reciente cambio de trono, su padre, el Rey ha asumido el despacho que durante generaciones ha pertenecido al monarca noruego, así que su hija ha asumido la oficina tradicional que corresponde a los herederos a la Corona noruega: la conocida como Sala de las Arcadas.
Frente al despacho de su padre
Estos despachos se encuentran a ambos lados del vestíbulo superior del Palacio Real. Si gira a la derecha al subir la gran escalera, se accede a la Sala de los Pájaros, que funciona como antesala para la oficina del Rey. Si se gira a la izquierda, se llega al despacho de la heredera y a la conocida como Sala de Fumar, que también sirve de antesala. Esta sala se conoce así porque antiguamente se podría fumar allí y jugar una partida de cartas. Está enmoquetada en color carmín con las paredes forradas de tela y antigüedades, entre ellas un escritorio donde trabaja su asistente.
Un sofá claro, dos sillones y una gran lámpara de araña
La princesa ha recibido a sus primeros invitados en el Salón de las Arcadas, un salón con un tresillo en color claro y dos sillones tipo orejeros de terciopelo verde, así como diferentes elegantes muebles antiguos. También, numerosas lámparas de pie y de mesa, para dar un ambiente más acogedor, un jarrón con hortensias de color berenjena y varios cuadros históricos. Tampoco falta una vela, algo muy típico en la cultura noruega. Lo más impresionante, la lámpara de araña que cuelga del techo.







