Las 24 horas de incertidumbre que han mantenido en vilo a Noruega ante el empeoramiento de salud del Rey Harald V: luto riguroso, guardia en palacio y agendas canceladas


Unos momentos que se han distribuido entre noticias, ausencias y lágrimas de quienes se agolpaban a las puertas del Palacio Real de Oslo


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28 de agosto de 2026 a las 6:00 CEST

Las últimas horas han proyectado a la Corona de Noruega como uno de los ejes más destacados, todo ello a consecuencia del empeoramiento del rey Harald V. 24 horas, 1440 minutos, 86 400 segundos que se han convertido en los momentos más desesperantes de una nación —y parte del mundo— que trataba de responder a cada una de las incógnitas formuladas desde su propia cuestión. Un hecho histórico que, sin noticias, respondía a un movimiento extraño entre todos los movimientos de los destacados miembros de la realeza, lo que inevitablemente generaba más expectación: un momento desesperante que parecía no terminar. El estado de salud del rey Harald V se había visto deteriorado en los últimos diez días, algo que inevitablemente había acaparado cada uno de los focos. Sin embargo, el inicio de este jueves había hecho saltar todas las alarmas con la llegada de todos los miembros de la Familia Real al Hospital Nacional de Noruega. Algo que, minutos después, iba seguido del comunicado más preocupante de las últimas semanas: "La salud del rey ha empeorado". 

Mette-Marit y Haakon de Noruega llegando al hospital por la tarde© Getty Images
Mette-Marit y Haakon de Noruega llegando al hospital por la tarde

Y entonces llegó una nueva comunicación desde Palacio. No había mejoría. "La salud del Rey no ha cambiado", comunicaba la Casa Real noruega en una breve actualización sobre el delicado estado del monarca. Al mismo tiempo, se anunciaba la cancelación del viaje del príncipe regente al Parque Nacional de Færder y del viaje de la reina a Trøndelag. No había nuevas noticias sobre Harald V. Y precisamente esa ausencia de novedades era la que hacía todavía más angustiosa la espera. La incertidumbre se extendía también a la Guardia Real. El desfile nocturno previsto para el viernes 28 de agosto en la base militar de Huseby quedaba cancelado. Y finalmente, alrededor de las 19:30 horas, aparecía una nueva imagen. Un luto que se trasladaba tiempo después a los medios de comunicación, comenzando una transición que, lejos de permanecer en el entorno más palaciego, era asumida por quienes no forman parte de este enclave. 

El estado de salud del rey Harald V se había visto deteriorado en los últimos diez días, algo que inevitablemente había acaparado cada uno de los focos. Sin embargo, el inicio de este jueves había hecho saltar todas las alarmas con la llegada de todos los miembros de la Familia Real al Hospital Nacional de Noruega. Algo que, minutos después, iba seguido del comunicado más preocupante de las últimas semanas: "La salud del rey ha empeorado. Su estado de salud es muy grave". Algo que ha llevado a cada uno de los ciudadanos a comenzar un periodo de auténtica preocupación más que extendida. Desde ese momento, las salidas y entradas se han convertido en un continuo devenir, en el que Haakon y Mette-Marit se han convertido en protagonistas, con un profundo semblante tan simbólico como característico, en el que ha llamado la atención el riguroso luto que ambos llevaban desde primera hora de la mañana.

Haakon y Mette-Marit han llegado al hospital en torno a las 09:18 horas, poco después de conocerse el preocupante parte médico del rey© Getty Images
Haakon y Mette-Marit han llegado al hospital en torno a las 09:18 horas, poco después de conocerse el preocupante parte médico del rey

La gravedad de la situación era tal que tanto el primer ministro como el presidente del Parlamento cancelaba su participación en la reunión estratégica de la dirección parlamentaria de los partidos del gobierno alemán y también la cena de trabajo que tenía prevista para este jueves por la noche con el canciller Friedrich Mertz. La agenda política quedaba, de esta manera, relegada a un segundo plano ante una situación que había adquirido una dimensión nacional. Asimismo, las flores comenzaban a llegar a la plaza del Palacio Real de Oslo, donde los noruegos empezaban a acercarse con ramos entre las manos. Mientras tanto, en el Hospital Nacional, el movimiento continuaba. Varios coches de alta gama abandonaban el recinto sin la reina Sonia ni los príncipes Haakon y Mette-Marit a bordo. 

La ausencia de sus ocupantes alimentaba todavía más las preguntas. Ellos seguían dentro. A la preocupación se sumaba entonces una visita especialmente significativa. Vart Land publicaba una fotografía de Marius Borg en el Hospital Nacional, donde permanece ingresado el Rey. Sin funciones oficiales, el hijo de la princesa Mette-Marit ha sido considerado siempre por Harald V como uno más de su familia. Con el pelo algo más largo, camisa vaquera, pantalones negros y el rostro bronceado, acudía al centro sanitario en un momento especialmente delicado para la Corona.

Una imagen del 2024, Marius Borg en su casa, la finca de Skaugum
© GTRES
Una imagen del 2024, Marius Borg en su casa, la finca de Skaugum

Su presencia adquiría un significado todavía mayor precisamente por las circunstancias personales que atraviesa. Marius Borg ha sido condenado a cuatro años de prisión, aunque ha recurrido la sentencia, y permanece actualmente en detención domiciliaria con vigilancia electrónica en Skaugum, la residencia de los príncipes Haakon y Mette-Marit. Aun así, en esas horas, lo que importaba era la familia y la necesidad de estar cerca del Rey. Y fuera del hospital, Oslo continuaba llenándose de flores. Cada vez eran más los ciudadanos que se acercaban hasta las puertas del Palacio Real. Algunos lo hacían con lágrimas en los ojos. Otros simplemente permanecían allí, en silencio, como si su presencia pudiera servir para acompañar al monarca en la distancia. No había un nuevo parte médico, pero sí una certeza que se extendía entre los ciudadanos. Mientras algunas puertas se abrían y otras se cerraban en el Hospital Nacional, la familia del príncipe heredero comenzaba también su regreso a Skaugum. La preocupación, sin embargo, no quedaba encerrada entre las paredes del hospital. Los ministros cancelaban todas sus agendas internacionales y desde Noruega se animaba a regresar al país a los miembros del Parlamento que se encontraban en el extranjero disfrutando de sus vacaciones de verano. La situación había adquirido una dimensión que trascendía cualquier agenda. Noruega esperaba.

La reina Sonia abandona el hospital donde Harald sigue ingresado© NTB/AFP via Getty Images
La reina Sonia abandona el hospital donde Harald sigue ingresado

Y entonces llegó una nueva comunicación desde Palacio. No había mejoría. "La salud del Rey no ha cambiado", comunicaba la Casa Real noruega en una breve actualización sobre el delicado estado del monarca. Al mismo tiempo, se anunciaba la cancelación del viaje del príncipe regente al Parque Nacional de Færder y del viaje de la reina a Trøndelag. No había nuevas noticias sobre Harald V. Y precisamente esa ausencia de novedades era la que hacía todavía más angustiosa la espera. La incertidumbre se extendía también a la Guardia Real. 

La princesa Astrid, hermana del rey, fue vista saliendo del hospital, donde había permanecido con el resto de la familia desde esta mañana.© GTRES
La princesa Astrid, hermana del rey, fue vista saliendo del hospital, donde había permanecido con el resto de la familia desde esta mañana.

El desfile nocturno previsto para el viernes 28 de agosto en la base militar de Huseby quedaba cancelado. Y finalmente, alrededor de las 19:30 horas, aparecía una nueva imagen. La reina Sonia abandonaba el hospital después de una jornada marcada por la incertidumbre. Su salida llegaba tras horas de presencia en el centro sanitario junto al Rey, mientras que, apenas unos minutos antes, Haakon y Mette-Marit habían abandonado Skaugum para trasladarse nuevamente al hospital. Llegaban poco después de que la Reina se marchara. Y así terminaban unas horas en las que Noruega había vivido pendiente de Harald V: 24 horas, 1.440 minutos y 86.400 segundos de preocupación, silencio y espera ante el empeoramiento de la salud de un Rey que, en los momentos más difíciles, volvía a tener a todo un país mirando hacia el mismo lugar.