El fallecimiento de Harald V de Noruega parece haber convertido a la dinastía de los Glücksburg en el foco más fiel de las monarquías de Europa. Si hace tan solo unos días todos los ojos se posaban sobre el Palacio Real de Oslo, ese mismo foco se ha desplazado hacia quien ha acaparado titulares a diario durante los últimos dos años: Marius Borg. El hijo de la reina Mette-Marit cumple prisión preventiva tras ser condenado a cuatro años, una medida que cumple desde el Palacio de Skaugum —residencia tradicional de los príncipes herederos del país—, y es esta misma situación la que ha vuelto a poner de relieve los delitos por los que ha sido declarado culpable. Tras recurrir la sentencia, el Tribunal de Oslo ha vuelto a repasar todo lo sucedido, sin dar tregua al hijo de la nueva reina del país.
El nuevo varapalo judicial a Marius Borg
Ha sido en la mañana de este lunes cuando el Tribunal de Distrito de Oslo ha acordado este lunes prorrogar durante cuatro semanas más la detención de Marius Borg. Según informa el diario Aftenposten, el primogénito de la reina Mette-Marit ya había aceptado previamente continuar bajo custodia mediante vigilancia electrónica, una medida provisional que podrá extenderse, al menos, hasta el próximo 5 de octubre, poniéndose –una vez más– el foco sobre el hijo de la nueva reina del país. Una resolución judicial que, además, determina que el joven sigue sujeto a la obligación de someterse a controles periódicos de estupefacientes, pues se trata de una prisión preventiva que está sometida a diferentes solicitudes que, de no cumplirse, cambiarían el foco de todo el proceso judicial. Todo ello forma parte del proceso al que se encuentra sometido tras haber sido declarado culpable de hasta 34 delitos, entre ellos posesión de sustancias ilícitas, lo que provoca que mientras cumple prisión preventiva en palacio, el hijo de la Reina esté sometido a una serie de pruebas que certifiquen que todo se está realizando de la forma correcta.
Por ello, el hijo de la reina Mette-Marit se encuentra sometido a un calendario de pruebas que se fija a criterio de la fiscalía, en coordinación con el Servicio Noruego de Instituciones Penitenciarias. No obstante, dentro del estricto régimen al que está sujeto, las autoridades le han concedido un permiso extraordinario para asistir este miércoles al funeral de Estado de su abuelo político, el rey Harald V. Esta decisión abre la puerta a que en los próximos días vuelva a repetirse una estampa similar a la del traslado del féretro del monarca, donde el primogénito de Mette-Marit actuó como un miembro más de la Familia Real de Noruega. Un momento donde está previsto que comparta espacio con todos y cada uno de los miembros de la realeza de Europa, pues el funeral de Harald V ha provocado el mayor despliegue de seguridad de la historia del país, con motivo de la presencia de los mandatarios más destacados del mundo en el último adiós al monarca.






