Han pasado solo dos días desde el anuncio del fallecimiento del rey Harald y Noruega vive hoy una nueva jornada marcada por el recogimiento y la solemnidad. La iglesia de Asker, situada a unos 20 kilómetros al suroeste de Oslo, ha sido el escenario elegido para celebrar la primera misa en memoria del monarca. A las once de la mañana, coincidiendo con el inicio del oficio, iglesias y catedrales de todo el país han hecho sonar sus campanas en homenaje al soberano, el más longevo de Europa en reinar, en un gesto que ha querido subrayar la dimensión nacional del duelo.
Puntual con la cita, la Familia Real noruega ha acudido al templo encabezada por el rey Haakon VIII, acompañado por sus hijos, la princesa heredera Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus, además de la reina Sonia. Todos ellos, vestidos de riguroso luto, han saludado a los oficiantes de la ceremonia —el decano Oyvind Stabrun y la párroca Ida Buen Hanevold— antes de acceder al interior de este templo luterano de estilo neogótico, consagrado en 1879 y levantado tras el incendio que destruyó la iglesia medieval original.
Es la primera vez desde el fallecimiento del rey Harald, a los 89 años, que la reina Sonia asiste a un acto público, y se ha mostrado visiblemente emocionada a su llegada a la iglesia, un gesto que ha marcado uno de los momentos más significativos de este día.
El protocolo del acto dejó una imagen especialmente llamativa: la reina Sonia ya no ocupa el segundo puesto en la línea de saludo. Tras la proclamación de Haakon, el orden de precedencia sitúa primero al monarca y, justo después, a la princesa heredera Ingrid Alexandra, desplazando a la reina viuda a un lugar inferior. Cuando Mette‑Marit vuelva a participar en actos públicos, esta jerarquía será aún más evidente, ya que también se coloca por delante de la madre del rey. Es la lógica del sistema monárquico noruego y quedó claramente reflejada en esta ceremonia.
La gran ausente ha sido la reina Mette‑Marit, cuya ausencia ya estaba prevista. Este sábado por la tarde, la Casa Real emitió un comunicado confirmando que no participaría en la misa de Asker. En la nota, el Palacio de Oslo recordó que, “como se anunció previamente”, la esposa del rey Haakon “se está recuperando del trasplante de pulmón al que se sometió en junio y tiene una participación limitada en actos oficiales”. Aun así, la institución precisó que la reina sí estará presente en otros actos relacionados con el fallecimiento de Harald V.
Mucha expectación en Asken y su vínculo con los reyes
Desde primeras horas de la mañana, numerosos ciudadanos se habían acercado al templo de la localidad para arropar a la Familia Real y mostrarle su cariño y sus condolencias. A las puertas de la iglesia se formaron colas y según informa el diario noruego Dagbladet, la gente esperaba desde las 8:30 de la mañana. La policía confirmó que alrededor de 500 personas no pudieron acceder al interior por falta de espacio.
La afluencia respondía también al mensaje difundido por la Iglesia de Noruega, cuyo preboste (prost)—Øyvind Stabrun, la autoridad eclesiástica responsable del distrito y equivalente a un deán— subrayó la importancia de compartir el duelo en comunidad. "Toda la nación está de luto en estos momentos, y reunirse en las iglesias puede hacer bien. También en Asker invitamos a la población local a una misa fúnebre en la iglesia de Asker, y damos una calurosa bienvenida a la familia real", afirmó en un comunicado publicado en la página oficial de la institución. Su mensaje reforzaba así el papel de las parroquias como espacios de acompañamiento colectivo en una jornada marcada por el recogimiento.
La elección de Asker como escenario del primer homenaje al rey Harald no es casual. La nueva pareja real reside en Skaugum, a tan solo unos cientos de metros de esta iglesia, y mantiene una relación especialmente cercana con los vecinos del municipio. Según recoge la prensa noruega, el rey Haakon se crió allí y ha participado en numerosas celebraciones locales, lo que convierte este templo en un espacio profundamente vinculado a su vida familiar.
La Familia Real permaneció en el interior de la iglesia de Asker aproximadamente una hora. Tras la finalización del oficio, todos abandonaron el recinto religioso. El rey Haakon encabezó la comitiva acompañado por el reverendo Stabrun, seguido de la princesa heredera Ingrid Alexandra junto a la párroca Buen Hanevold, tal y como marca el protocolo. A continuación salió la reina Sonia acompañada de su nieto, el príncipe Sverre Magnus, siempre pendiente de su abuela.
El país entero se suma al homenaje
Mientras la Familia Real participaba en el oficio de Asker, el resto del país se unía a las distintas ceremonias organizadas por sus propias parroquias. En la Catedral de Oslo, el principal templo del país, también se celebró una misa fúnebre en honor a Harald V, presidida por el primer ministro Jonas Gahr Støre y con una amplia representación institucional. Varios miembros del Gobierno asistieron al servicio, entre ellos el ministro de Asuntos Exteriores Espen Barth Eide y el ministro de Sanidad Jan Christian Vestre.
Según recoge Aftenposten, entre el público se encontraban también la jueza del Tribunal Supremo Toril Marie Øie y el presidente del Parlamento, Masud Gharahkhani, además de miembros de la Casa Real. La ceremonia congregó a ciudadanos de todas las edades. Este diario señala, además, que muchos acudieron en masa desde primera hora para conseguir un asiento en los bancos de la catedral. Al entrar, el coro del templo interpretaba sus últimas notas de ensayo antes de que comenzara el oficio, llenando el espacio de una solemnidad anticipada.
Este servicio, más institucional y de mayor afluencia, complementaba el carácter íntimo y familiar del oficio celebrado en Asker, articulando así una jornada de despedida que unía la dimensión estatal del duelo con la cercanía comunitaria.
Al mismo tiempo, otros templos del país celebraron servicios simultáneos, coordinados por la Iglesia de Noruega. Todas las catedrales —Bergen, Bodø, Fredrikstad, Hamar, Kristiansand, Molde, Nidaros, Oslo, Stavanger, Tromsø o Tønsberg— convocaron ceremonias a las 11:00, siguiendo la instrucción oficial. La única excepción fue la catedral de Nidaros, el nombre medieval e histórico que recibe la actual ciudad de Trondheim, la tercera más poblada del país. Así su servicio conmemorativo a las 17:00.




















