La importancia de apellidarse Hannover: la boda de la princesa Alexandra pone el foco en una dinastía que marcó la historia de Europa


El 11 de septiembre, la hija de Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover anunció su compromiso con Ben-Sylvester Strautmann


Alexandra de Hannover con su hermana, Carlota Casiraghi, en el balcón de Palacio en Mónaco© Getty Images
Beatriz CastrilloPeriodista especializada en Realeza
21 de septiembre de 2026 a las 6:30 CEST

Nueva boda real en el principado de Mónaco. Alexandra de Hannover, la hija menor de la princesa Carolina y del príncipe Ernesto, ha anunciado que se va a casar con su novio desde hace diez años, Ben-Silvester Strautmann, ambos de 27 años. De lo más orgullosa y feliz, la sobrina del príncipe Alberto de Mónaco enseñó a sus seguidores el fabuloso anillo de compromiso compuesto por un imponente diamante amarillo. Desde hacía meses, los rumores de una posible boda eran un clamor, pues la relación entre Alexandra y Ben-Silvester cada vez estaba más consolidada y él ya es uno más en los actos públicos de los Grimaldi. 

@alex.hanover
Alexandra de Hannover con su diamane amarillo

Los Hannover, una de las grandes casas dinásticas europeas

La pareja no ha dado más datos sobre dónde, cómo y cuándo será su esperadísima boda, que será uno de los grandes acontecimientos royal. Aunque se ha criado en Mónaco, es asidua a los días grandes del Principado, y es una más dentro de los Grimaldi, no hay que olvidar que la princesa Alexandra es una Hannover, una de las grandes casas dinásticas europeas, y una familia que durante casi dos siglos estuvo en el centro del poder continental. No es solo un apellido, los Hannover pertenecen a un linaje que llegó a ocupar uno de los tronos más importantes del mundo, el británico, y que quedó conectado con muchas familias reales actuales como Mónaco, España, Noruega, Suecia o Dinamarca, además de Grecia y Rusia. 

La princesa Alexandra de Hannover, presumiendo de anillo de compromiso
La princesa Alexandra de Hannover, presumiendo de anillo de compromiso

Cinco monarcas Hannover se sentaron en el trono británico

La Casa de Hannover llegó al trono británico en 1714, cuando el Parlamento de Reino Unido eligió como Rey a Jorge I de Gran Bretaña, porque era el pariente protestante más cercano dentro de la línea sucesoria tras la muerte de la reina Ana. Así, durante 200 años, cinco soberanos Hannover ocuparon el trono británico: Jorge I, Jorge II, Jorge III, Jorge IV, Guillermo IV y Victoria. Con esta última se terminó la rama Hannover en Reino Unido porque las leyes de sucesión de esta casa real no contemplaban que una mujer pudiera heredar el trono del territorio alemán. La reina Victoria y su marido, el príncipe Alberto, tuvieron 9 hijos cuyos matrimonios unieron a la familia con las principales Casas Reales de Europa, lo que la llevó a ser conocida como 'la abuela de Europa'. 

Una dinastía sin reino, pero con mucho prestigio

En 1866, el reino de Hannover fue anexionado por Prusia tras la guerra austro-prusiana. La familia dejó de reinar allí, pero mantuvo el título y el reconocimiento como Casa de Hannover y ha seguido manteniendo una enorme relevancia en la historia por sus matrimonios y sus conexiones. 

Carolina de Mónaco lució esta impresionante alhaja que ahora podría llevar su hija, la princesa Alexandra© Getty Images
Carolina de Mónaco lució esta impresionante alhaja que ahora podría llevar su hija, la princesa Alexandra

La reina Sofía y su parentesco con Ernesto de Hannover

La relación entre la reina Sofía y Ernesto de Hannover es mucho más cercana de lo que pueda parecer. En su caso, además de que sus linajes confluyen, son primos hermanos. La reina Sofía es hija de Pablo de Grecia y Federica de Hannover, quien era hermana de Ernesto Augusto IV de Hannover, padre del príncipe Ernesto, el padre de Alexandra de Hannover. Ambos crecieron en el mismo mundo de realeza y pertenecen a una generación de royals que mantenía una red familiar estrecha con otras dinastías. Cuando el príncipe Ernesto se casó con Carolina, para la reina Sofía supuso mucho más que una alianza entre dos familias reales, pues la hermana de Alberto de Mónaco se convertía en la esposa de su primo. 

Alejandra de Hannover en la final del Masters de Montecarlo, 2026.© GTRES

El caso único de Alexandra de Hannover

Alexandra de Hannover nació entre dos mundos: el glamour de Mónaco y el peso histórico de una de las dinastías más relevantes del Gotha. Aunque por tradición, Hannover tiene un peso enorme, no hay duda de que, en cuanto a reconocimiento mundial, ser una Mónaco pone la boda de la hija pequeña de la princesa Carolina en primera plana. Además,hoy en día, la Casa Grimaldi sí está en el trono, mientras que los Hannover no. A pesar de ello, la princesa Carolina también es princesa de Hannover, porque técnicamente aún sigue casada con el príncipe Ernesto. La hija del príncipe Rainiero y la inolvidable Grace Kelly se casó con el príncipe Ernesto el 23 de enero de 1999 en una discreta ceremonia civil. Aunque hacen vidas por separado, Carolina de Mónaco mantiene una relación más que buena con los hijos de su todavía marido, Ernst August y Christian, y ha procurado que todos sus hijos mantengan contacto con ellos.

Carolina de Mónaco, entre sus cuatro hijos: Andrea Casiraghi, Alejandra de Hanover, Carlota Casiraghi y Pierre Casiraghi, en una imagen de archivo© Corbis via Getty Images
Carolina de Mónaco, entre sus cuatro hijos: Andrea Casiraghi, Alejandra de Hanover, Carlota Casiraghi y Pierre Casiraghi, en una imagen de archivo

El conflicto de Ernesto de Hannover con su hijo mayor

 El hijo mayor del príncipe Ernesto, Ernest August, mantiene una guerra familiar por el patrimonio histórico de la Casa de Hannover, especialmente por el Castillo de Marienburg, que cedió a su primogénito como uno de los símbolos de la Casa Welf. Debido a lo caro que era su mantenimiento, en 2018 lo transfirió a una entidad pública de Baja Sajonia para garantizar su conservación. Su padre se opuso y llevó el caso a los tribunales alegando que su hijo había actuado contra los intereses de la familia y reclamando la donación del castillo. Además, el príncipe Ernesto de Hannover se opuso a la boda de Ernest August con la diseñadora rusa Ekaterina Malysheva y no acudió al enlace por cuestiones patrimoniales y familiares.