El caso de Marius Borg continúa acaparando los titulares de la prensa internacional. Esta nueva atención se produce tras la petición de la defensa del hijo de la reina Mette-Marit, que ha solicitado la libertad para el joven mientras cumple más de 39 semanas de arresto domiciliario en la finca de Skaugum, tras haber sido condenado a cuatro años de prisión y haberse declarado culpable de una treintena de delitos. Sin embargo, los últimos controles de la policía noruega complican su situación: frente a la versión de Marius, quien justificó sus marcas cutáneas y alteraciones por el uso de enjuague bucal y manzana fermentada, los análisis revelan que dio positivo en alcohol en al menos tres pruebas diferentes. Esta infracción incumple las normas explícitas de su arresto, que estipulan un endurecimiento inmediato de las medidas en caso de vulnerarlas, algo que ya se ha hecho efectivo.
Las consecuencias tras dar positivo en alcohol
Tanto el Tribunal de Distrito de Oslo como el Tribunal de Apelación han rechazado la petición de libertad solicitada por el hijo de la reina Mette-Marit tras permanecer casi cuarenta semanas bajo un encierro en palacio que le impide hacer vida normal. La decisión judicial llega tras dictaminarse que consumió alcohol, infringiendo así una de las normas más estrictas mientras se encontraba en arresto domiciliario controlado mediante una tobillera electrónica. "El Tribunal de Apelación observa que la explicación de Hoiby de que la erupción se debió en parte al enjuague bucal y en parte al zumo de manzana fermentado no es creíble", afirma la sentencia del miércoles. Aunque Marius negó haber bebido alcohol de forma voluntaria, alegando que los resultados podrían deberse al uso diario de productos de higiene bucodental, ambos tribunales consideraron esta justificación poco creíble.
Por ello, desestimaron su solicitud de libertad y determinaron que deberá continuar recluido. Además, según ha desvelado la revista Se og Hor, haber vulnerado una de las reglas clave de su régimen podría llevar a la policía noruega a endurecer de inmediato las condiciones de su arresto domiciliario hasta el 30 de noviembre, momento en el que finaliza la prórroga. La polémica por el supuesto trato de favor a Marius Borg tras dar positivo en alcohol ha obligado a las autoridades noruegas a dar explicaciones. Las críticas apuntan a que el hijo de la reina Mette-Marit podría estar recibiendo un trato más benevolente por sus vínculos con la familia real. Desde la Policía han rechazado estas acusaciones. Oda Karterud, abogada del cuerpo policial, ha asegurado a Se og Hor que debe ser tratado como cualquier otro ciudadano, sin privilegios ni medidas más duras por pertenecer a una familia vinculada a la Corona. Por ahora, las autoridades consideran que no es necesario trasladarlo a una prisión ordinaria.
Eso sí, su situación estará más vigilada. La Policía ha reforzado los controles en la finca de Skaugum, donde permanece, y ha ordenado aumentar las pruebas para detectar posibles consumos de sustancias. El objetivo es evitar que vuelva a incumplir las condiciones impuestas. Mientras tanto, Marius sigue pendiente de un nuevo juicio. El hijo de Mette-Marit mantiene su defensa de inocencia y niega cualquier responsabilidad penal por los hechos que todavía están siendo investigados y juzgados.







