La vida de Carlota Casiraghi parece envuelta en una elegancia serena con los acontecimientos de gran relevancia que rodean su propia vida. Sin embargo, el éxito y sus experiencias personales se entrelazan para dar como resultado una entrevista en la que rememora la romántica historia de amor entre la princesa Carolina de Mónaco y su padre, Stefano Casiraghi. Un amor que se convirtió en tragedia tras un accidente que cambió la percepción vital de los miembros de la Familia principesca.
El deseo de "preservar la intimidad"
El 3 de octubre de 1990 quedó marcado en la vida de Carlota como uno de los más trágicos de su vida. Fue entonces cuando se puso fin a una romántica historia de quien se convirtió en miembro de la Familia Grimaldi a través de su amor con la princesa Carolina. Stefano tenía —en aquel entonces— apenas 30 años cuando se produjo su fallecimiento, en plena retransmisión del Campeonato del Mundo de offshore (lanchas de alta velocidad), que se disputaba en aguas monegascas, cuando el Pinot di Pinot volcó a más de 150 kilómetros por hora intentando sortear una ola. Un momento que golpeó a toda la Familia principesca, en el que Carlota se sintió profundamente afectada por la atención mediática que rodeó esta tragedia personal.
"En esos momentos de gran dolor, sobre todo no se desea que los demás nos miren, que los demás escruten la tristeza en los rostros", detalló Carlota Casiraghi en una entrevista a RTL. Una circunstancia en la que, como persona normal, afirma que necesitó una "necesidad de una extrema discreción" para afrontar ese duelo. Y es que, en esa segunda —de tres— tragedias que han golpeado a la Familia Grimaldi en los últimos años, los ojos del mundo se situaron sobre ellos, cuando Carlota apenas tenía cuatro años: "Estuvimos muy expuestos en momentos difíciles…". Unas palabras que vuelven a poner de relieve la importancia de su padre sobre su propia vida, desvelando detalles hasta ahora desconocidos con motivo de la publicación de su nuevo libro —La fêlure, traducido al castellano, La grieta (o fisura)—. Motivo por el que ha querido recordar su propia faceta como escritora, en la que sus propias experiencias tienen —en parte— algo que ver en el desarrollo de sus obras.
"Creo que muchos escritores, incluso cuando escriben ficción, hablan de sus grietas, intentan acercarse a ese lugar de mil maneras diferentes y es precisamente a veces difícil poner el dedo en ello". Unas experiencias que, si bien pueden ayudar al escritor a formar una historia a través de una base sólida, "eso no basta para hacer una historia y un buen libro".
El gran amor de Carolina y Stefano
La historia entre Carolina de Mónaco y Stefano Casiraghi tuvo como primera etapa los años 80 como telón de fondo, en un momento en el que la vida de la princesa se volvió más triste tras la muerte de su madre, la icónica Grace Kelly. Fue entonces cuando nació una historia de amor que se consolidó el 29 de diciembre de 1983, momento en el que Carolina contrajo matrimonio civil con Stefano Casiraghi. La hija del príncipe Rainiero III de Mónaco dio su 'sí, quiero' más esperado, dando inicio a una de las historias de amor más profundas de la crónica social.
Carolina y Stefano consiguieron mantener su historia de amor durante siete años, dando como fruto de ese amor a tres hijos: Andrea, Carlota y Pierre. Una historia que, de forma trágica, terminó a causa de un accidente en una carrera motonáutica. Un hecho que, como ahora desvela la propia Carlota Casiraghi, dejó una huella imborrable en sus vidas, legando además un amor incondicional en la historia de los Grimaldi.










