El gran duque Enrique de Luxemburgo cumple este jueves 71 años, lejos del trono y feliz de disfrutar de más tiempo libre con su mujer, la gran duquesa María Teresa, tras 25 años como jefe de Estado. Es su primer cumpleaños alejado de la primera línea institucional y no parece que eche en falta sus anteriores responsabilidades. Más bien al contrario, está exprimiendo al máximo su jubilación, todo un retiro dorado en el que ha conseguido tener más tiempo libre para pasar momentos con su mujer y su extensa familia y seguir acumulando experiencias vitales.
Desde que se convirtió en gran duque, Enrique de Luxemburgo sabía que lo suyo tenía fecha de caducidad,no sería un monarca vitalicio aferrado al trono, sino que abdicaría. Así ocurrió con su padre, el gran duque Jean, y con su abuela, la gran duquesa Carlota, en un pequeño país donde las renuncias tienen una gran tradición. Quizá por eso, ha acogido su jubilación con ganas y como una nueva etapa de lo más ilusionante.
Enrique de Luxemburgo nació en el Castillo de Betzof, siendo el primogénito del entonces gran duque heredero Jean y la gran duquesa heredera consorte Josefina Carlota. Tiene cuatro hermanos y se educó entre su país natal y Francia. Luego estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Ginebra y en el Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales, donde se graduó en 1980. Como muchos otros príncipes y reyes, recibió formación militar en la prestigiosa Real Academia de Sandhurst, Reino Unido. Fue en su época como universitario cuando conoció a su esposa de origen cubano, gracias a unos amigos españoles, y lo suyo "fue atracción a primera vista, un flechazo". Su historia de amor culminó en boda. El 4 de febrero de 1981 se casaron en una ceremonia civil y el 14 de febrero de ese mismo año, Día de San Valentín, se casaron por el rito religioso en la Catedral de Santa María de Luxemburgo, con el consentimiento previo del gran duque Jean.
Enrique y María Teresa de Luxemburgo pronto formaron una gran familia numerosa compuesta por cinco hijos, los príncipes Guillermo, actual gran duque, Félix, Luis, Alejandra y Sebastián, el único que aún no está casado y no tiene hijos y que cumplirá 34 años este jueves, el mismo día que su padre. Cuatro de sus hijos han creado sus propias familias, convirtiéndose en abuelo de 9 nietos.
Su vida cambió el pasado 3 de octubre cuando abdicó formalmente en su hijo en una solemne ceremonia en la que estuvo arropado por su mujer, la gran duquesa Stéphanie, y sus dos hijos, los príncipes Charles, de 5 años, y el heredero más joven de Europa. También es padre de François, de 3 años, que no acudió a la entronización de su padre por ser aún demasiado pequeño.
"A mi marido y a mí nos encanta pasar tiempo juntos, salir, visitar museos, ir al teatro, ver a amigos, descubrir lugares nuevos. Nos divertimos mucho y nos hace ilusión tener más tiempo y libertad con los años", contaba la gran duquesa María Teresa en ¡HOLA!. Sobre el gran cambio en el trono, el gran duque Enrique dijo que seguirá apoyando a su hijo, convencido de que "la monarquía permite una estabilidad de la que se beneficia la democracia. La población siente que hay continuidad. Siempre insisto en el lado familiar: está el Gran Duque, la Gran Duquesa, los niños que, de vez en cuando, asumen responsabilidades. Estoy convencido de que reina una gran confianza entre la población y nuestra familia".
Poco después de despedirse del trono tras un cuarto de siglo, los grandes duques salientes fueron juntos a un balneario en la costa francesa, en Biarritz, donde tienen una residencia. Este desplazamiento sí que fueron unas vacaciones de verdad, sin tener que estar pendientes de los asuntos de Estado. Entre sus planes también está previsto viajar por Europa en coche y recorrer en moto el Himalaya, según contó el propio gran duque Enrique en una entrevista a Paris Match.









