Una de las grandes virtudes de Rania de Jordania reside en su capacidad para hacer suyo cada acto en el que su presencia adquiere protagonismo, y es que, ataviada con un caftán de intenso color rojo, la reina hachemita reafirma su elegancia con motivo de la celebración del Ramadán, durante una velada nocturna compartida con su familia, en la que destacan tradición, vanguardia y sofisticación. "De nuestro Iftar familiar de anoche. Que tengamos todos un bendito mes", han compartido a través de su cuenta oficial.
Un cinturón de inspiración barroca
La reina de Jordania dio inicio a la semana con un gesto cargado de simbolismo: la bienvenida al Ramadán, una de las celebraciones más significativas del calendario islámico –que este año abarcará del 19 de febrero al 17 de marzo–, en la que la Familia Real Hachemita adquiere especial protagonismo a través de un despliegue sobrio y medido que permite descubrir una faceta menos conocida tras su posición institucional. “Que este mes sagrado llene nuestros hogares con la calidez de la familia y los seres queridos", destacó la Reina. En este contexto, Rania volvió a ser protagonista—como solo ella sabe— con una propuesta estilística que promueve la tradición e innovación.
Para la ocasión, la Reina Hachemita apostó por un caftán de líneas depuradas en un intenso rojo escarlata, de escote redondo con sutil apertura en V, que elevó con un cinturón de inspiración barroca, de amplia estructura y ornamentación metálica, confirmando así su perfecta concepción del estilo. Rania se atreve con todo y, además, se consolida —como ya ha demostrado en diversas ocasiones— como una de las reinas más elegantes del mundo. Un hecho que queda latente con su apuesta definitiva, marcada por unos zapatos de color metalizado que irrumpen con la profundidad del rojo del vestido.
Unión familiar
Este año, la Familia Real ha podido reunirse en el Palacio de Al Husseiniya, ubicado en Amán, para la celebración del Iftar, en conmemoración de la revelación del Corán al profeta Mahoma e interrumpir el ayuno. La puesta en escena ha contado con la presencia de todos sus miembros, tal y como revelan las imágenes difundidas. En esta ocasión, hemos podido ver a Abdalá II y Rania, en una actitud distendida, acompañados por sus hijos, destacando especialmente la presencia del príncipe Hussein y la princesa Rajwa, quienes en agosto de 2024 se convirtieron en padres de la princesa Iman bint Al Hussein, la primera nieta de los reyes de Jordania.
Asimismo, y aunque la complicidad de la pareja heredera acaparó gran parte de la atención, tampoco pasaron desapercibidas las miradas y gestos de afecto que la princesa Iman y su esposo, Jameel Alexander Thermiotis, compartieron durante la velada, reafirmando con naturalidad su unión ante la atenta mirada de su abuela, la princesa Muna, madre del rey Abdalá.
El amor de la Reina por su cultura
No es la primera vez que la reina convierte el caftán en una prenda casi identitaria. Su estilismo a lo largo del Ramadán se ha consolidado como una cita fija en su calendario institucional, una ocasión en la que deslumbra allá donde acude. Ejemplo de ello fue el iftar celebrado en Madaba, el pasado año, donde la vimos reinterpretar la tradición con un caftán amarillo firmado por la firma sudafricana de lujo Thebe Magugu, confeccionado en poliéster japonés fruncido a mano y elaborado en Madagascar.
Un diseño que volvió a evidenciar la constante de la reina, poniendo en valor la tradición desde una mirada evolutiva, proyectando la cultura jordana a través de su posición institucional.









