Rania de Jordania, más implicada que nunca, ha querido profundizar en un encuentro con jóvenes marcado por la sencillez de un acto que pone el foco en el correcto desarrollo juvenil, conociendo de primera mano la amplia oferta de programas del Centro que ha puesto de relieve una vez más su propia cercanía.
Reina de la elegancia
Fiel a su sólido compromiso con las nuevas generaciones, Rania de Jordania ha vuelto a dar protagonismo a una de las causas que mejor define su reinado: el respaldo a la juventud y al entorno familiar. Este lunes, ha sido la encargada de protagonizar la inauguración de la 25ª sede del Centro Cultural Zahra en la Gobernación de Aqaba. Haciendo gala de su habitual elegancia, la Reina se ha enfundado en un atuendo con fruncidos en mangas y cintura, rematado por una botonadura blanca que contrasta con el azul que envuelve su silueta. Un tono que encaja de forma sobria con el motivo del acto, marcado por un recorrido que permitió a la Reina conocer cada rincón del nuevo centro, en una cita marcada por la emoción, la cercanía y una notable implicación personal.
A su llegada, la esposa de Abdalá II fue recibida por la directora ejecutiva del centro, Rania Subaih, dando comienzo a un recorrido que se convirtió en uno de los más emotivos de la Reina jordana en los últimos tiempos. En ese momento dio la explicación del itinerario, que dio paso a Rania conocer en detalle las funciones que cumple la organización.
El abrazo más emocionante
Las imágenes ofrecidas nos han permitido ver a una Rania cercana, sonriente y especialmente atenta a los más pequeños. Rodeada de niñas vestidas como bailarinas de ballet y compartiendo gestos de complicidad, la Reina de Jordania ha vuelto a demostrar su lado más humano, ese que la ha convertido en los últimos años en un referente de la solidaridad y el compromiso social. No es casualidad, por tanto, que la Reina jordana haya querido destacar la labor de los Centros Culturales Zaha, que subrayan el empoderamiento de niños, jóvenes y familias a través del impulso de iniciativas reales.
La Reina ha sido testigo del funcionamiento de estos centros, que, mediante el desarrollo de habilidades creativas, cognitivas y sociales, ofrecen entornos seguros de aprendizaje, actividades recreativas y programas de formación que Rania de Jordania ha querido conocer de primera mano.
El recorrido de una reina solidaria
Durante su visita, la reina inició el recorrido a través del campo de fútbol, donde no dudó en pararse a reflexionar y observar la demostración que tenía preparada el equipo juvenil de kárate, demostrando que, además de los partidos familiares de fútbol, hay otros deportes que también una afición de la Reina. Tras esto, se ha desplazado hacia el taller de artesanía y, aunque no es la primera vez que se deja ver en este tipo de situaciones, ha querido realzar el trabajo dedicado a la cerámica que pretende —entre otras cosas— poner en valor los programas de empoderamiento femenino. No obstante, la extensión del recorrido ha sido amplia, pasando por la sala Karameesh, cuyo objetivo es realzar la alfabetización financiera y social, así como la visita al taller para mujeres en el Centro de Bienestar Psicológico y Social, poniendo de relieve la importancia del acompañamiento emocional y el apoyo comunitario.
Una demostración de solidaridad
La Reina —una vez más— ha destacado su faceta más solidaria, en apoyo a las familias y vinculada al empoderamiento femenino y a la lucha contra la desigualdad desde su papel institucional. Un compromiso que hace honor a su trayectoria como Reina de los jordanos, reconocida por sus iniciativas sociales, que incluso han traspasado fronteras. “No soy la clase de persona que se sienta con los brazos cruzados y disfruta del título, porque no creo que sea algo para ser disfrutado. Es un mandato”.









